La Iglesia de Santo Domingo es una de las más icónicas por su historia y tradición en el Casco Colonial de Quito. Comenzó a construirse en 1541 y se terminó en 1688; es decir, formó parte de la historia española primigenia de la capital que arrancó en 1534.
Ahora, esas instalaciones entraron a un proceso exhaustivo de restauración por parte de la Comunidad Dominicana del Ecuador, en alianza estratégica con la Fundación Conservartecuador.
La prioridad es recuperar y dejar en óptimas condiciones al Archivo Histórico del Convento Máximo de Santo Domingo de Guzmán.
“Esta iniciativa busca rescatar uno de los tesoros documentales más antiguos y confidenciales del país, el cual resguarda la memoria viva de Quito y el Ecuador desde el siglo XVI”, comenta a Ecuavisa, Ramiro Endara, director de la Fundación.
El padre español Antonio Cabrejas, de 77 años, es director de la comunidad dominica en Ecuador. Se siente orgulloso de que se está recuperando el patrimonio cultural. “Se ve mucho como la Iglesia ha contribuido al arte. Quito no puede explicarse sin el arte religioso y sus archivos”.

El archivo cuenta aproximadamente 4 000 bienes documentales que datan desde 1536. Ante el deterioro del espacio físico y la presencia de agentes biológicos como hongos y humedad, la intervención se ha vuelto una prioridad.
«Este proyecto permitirá, por primera vez, una reestructuración integral que facilitará la investigación y el acceso público en un espacio técnicamente adecuado,» destaca Endara.
El proyecto contempla una revalorización arquitectónica y técnica integral. Por ejemplo, la estabilización arquitectónica del recinto del archivo, el traslado técnico de documentos bajo protocolos de seguridad internacional, la sostenibilidad futura con la creación de normas internas para la consulta pública y la investigación y una base de datos archivística.

