Lenin Moreno, expresidente de la República (Foto: «X»)
El expresidente Rafael Correa sufre de “síndrome de abstinencia” del poder, y por eso su afán de regresar a toda costa.
Así se pronunció el también exmandatario, Lenin Moreno, al ser consultado por “Punto de Orden”.
Persecución
Según Moreno, el denominado “Caso Sinohydro”, en el cual está acusado de cohecho, es una persecución del correísmo.
Basta ver que el denunciante es Ronny Aleaga, miembro de la banda criminal “Latin King”, y a su vez prófugo por su participación en el asesinato de Fernando Villavicencio.
El exgobernante insistió en que nunca participó en la contratación del proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair, ya que en aquel entonces era vicepresidente y, por tanto, no era su función.
Quien sí lo hizo fue el propio Correa, que a su vez delegó al “criminal”, como así llamó, al detenido Jorge Glas.
Moreno recordó que cuando inauguraron la obra, en el 2016, devolvieron el 5% de la garantía sin siquiera revisar.
Cuando llegó al poder, dijo, la investigación detectó 17.000 fisuras, por lo cual planteó un arbitraje internacional que pronto emitirá un veredicto.
También calificó de “tontita” a la legisladora Mónica Palacios, de la Revolución Ciudadana, que lo acusó de robarse joyas del Palacio de Carondelet.
Moreno advirtió que todo bien del edificio está inventariado y protegido, y no se puede tomar. Con mentiras del porte de una catedral, construidas miserablemente, dijo.
También reconoció su arrepentimiento de haber aceptado a Glas como su binomio, aunque en aquel entonces –año 2017- no conocía sus negociados.
Si aceptó entonces la candidatura presidencial, fue por pedido expreso del propio Correa, que fue a buscarlo para ello, aunque no quería aceptar.
Al comenzar su gestión, apuntó, comprobó de inmediato que era falso aquello de “mesa servida”. Ni siquiera había dinero para pagar salarios, ya que el correísmo había tomado dinero de todas las instituciones.

