La tensión entre potencias nucleares vuelve a escalar. Tras las recientes declaraciones de Donald Trump, quien anunció movimientos de submarinos nucleares estadounidenses, Rusia ha decidido facilitar el despliegue de misiles de corto y medio alcance.
El Kremlin considera que no ha habido reciprocidad por parte de Estados Unidos y sus aliados, quienes han mostrado intenciones de instalar misiles similares en Europa y Asia.
«Responderemos de forma simétrica», dijo un portavoz del Ministerio de Defensa ruso, señalando que la postura de Washington rompe con los acuerdos que durante décadas evitaron una carrera armamentista de este tipo.
Este nuevo movimiento revive preocupaciones globales sobre el equilibrio nuclear y la seguridad internacional, en un contexto donde la diplomacia parece quedar cada vez más relegada.
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