Grupos sociales realizaron este domingo la anunciada marcha en Quito, que pretendía llegar hasta el Palacio de Gobierno.
La protesta, apoyada por los indígenas, fue bloqueada oportunamente por la Policía Nacional y por elementos de las Fuerzas Armadas.
- LEER TAMBIÉN: Gobierno activa compensación para más de 53.000 transportistas comerciales por alza en el diésel
- LEER TAMBIÉN: Denuncian amenazas de grupos indígenas para plegar al paro
Durante la jornada se hizo evidente la participación de activistas políticos de oposición, ligados a la Prefectura de Pichincha, actualmente en manos correístas.
Sin contratiempos
La marcha comenzó en el sur de Quito, y pretendía llegar hasta la Plaza Grande, en medio de gritos, insultos y amenazas.

Sin embargo, fuertes piquetes policiales disuadieron a los revoltosos. En ciertos momentos hubo que recurrir a los gases lacrimógenos, a lo cual se sumó la lluvia caída en la capital.
Aunque la protesta supuestamente era en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel, entre los asistentes muchos de ellos ni siquiera sabían la causa, ya que se trataba de comuneros que fueron obligados a ir.
En redes sociales se identificaron a funcionarios de la Prefectura, impulsando la manifestación.
Terrorismo
Videos difundidos en redes sociales, mostraron a delincuentes que aprovechaban la protesta para tratar de robar. Otros, sin empacho, incitaban a saquear los negocios que estaban en el camino.
Agitadores de la Conaie y de grupos de izquierda, recorrían las calles acuchillando las llantas de los carros que encontraban a su paso.

Sus llamados a los ciudadanos no tuvieron acogida. Más bien recibieron como respuesta demandas de que terminen el paro y el cierre de vías, para poder trabajar en paz.
Armamento no letal
A pesar del nivel de violencia de ciertos grupos, las Fuerzas Armadas informaron que emplean el sistema VKS, un armamento no letal diseñado para dispersar manifestaciones.

El equipo lanza proyectiles de impacto cinético, con pintura o gas.
Según la institución, su uso busca priorizar la vida e integridad de los manifestantes, mediante una respuesta controlada y proporcional a la amenaza.
A fin de proteger la integridad de la población, la Policía reforzó las calles de Quito con 1.200 elementos adicionales.

