En abril de 2025, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) lanzaron una ofensiva sobre el campo de desplazados de Zamzam, el más grande de Sudán, albergando a más de 500,000 personas. Este ataque provocó una nueva ola de violencia y desplazamientos en Darfur Norte. La ofensiva incluyó bombardeos y atrocidades como asesinatos masivos y violencia sexual, resultando en cientos de muertos y decenas de miles de desplazados. Zamzam, que ya enfrentaba una hambruna severa, fue arrasado, provocando un éxodo hacia Tawila y El Fasher.
En Tawila, más de 300,000 personas se refugiaron en condiciones precarias, mientras que en El Fasher, unas 80,000 personas enfrentan un asedio persistente y ataques con misiles.

La comunidad internacional ha tenido dificultades para hacer llegar ayuda humanitaria debido al bloqueo impuesto por los bandos en guerra. La situación es crítica, con desplazados enfrentando traumas, enfermedades y una grave inseguridad, mientras continúa la amenaza de una toma total de la región por parte de los paramilitares.
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