Después de una batalla legal que duró casi seis años, Taylor Swift ha recuperado oficialmente los derechos de sus primeros seis álbumes de estudio. La cantante anunció este logro el 30 de mayo de 2025, expresando su emoción al declarar:
“Toda la música que he hecho ahora me pertenece”.
Un recorrido por la disputa
La controversia comenzó en junio de 2019, cuando Scooter Braun adquirió Big Machine Records, el sello que poseía los másteres de los seis primeros álbumes de Swift: Taylor Swift, Fearless, Speak Now, Red, 1989 y Reputation. Swift denunció públicamente que no se le ofreció la oportunidad de comprar sus propios másteres y calificó la adquisición como su “peor escenario posible”.
En respuesta, Swift emprendió un ambicioso proyecto para regrabar sus álbumes bajo el sello “Taylor’s Version”, buscando así recuperar el control artístico y financiero de su obra. Hasta la fecha, ha lanzado nuevas versiones de Fearless, Red, Speak Now y 1989, todas las cuales han sido recibidas con éxito comercial y crítico.
La adquisición definitiva
En 2020, Braun vendió los másteres a Shamrock Capital por aproximadamente 300 millones de dólares. Sin embargo, Swift inicialmente rechazó colaborar con Shamrock debido a que Braun aún se beneficiaba económicamente de los másteres. Finalmente, en 2025, Swift logró comprar los derechos directamente a Shamrock, sin intermediarios, asegurando así la propiedad total de su catálogo.
Con esta adquisición, Swift no solo posee las grabaciones originales de sus seis primeros álbumes, sino también los videos musicales, películas, portadas y canciones inéditas asociadas a ellos.
Este logro de Swift marca un precedente significativo en la industria musical, destacando la importancia de que los artistas tengan control sobre su trabajo. Su determinación y estrategia han inspirado a otros músicos a luchar por la propiedad de sus creaciones, generando un debate más amplio sobre los derechos de los artistas en la era moderna.



