La nevera funciona las 24 horas del día. Es uno de los electrodomésticos que más energía consume en el hogar, y muchas veces el gasto elevado no se debe a fallas graves, sino a pequeños hábitos o falta de mantenimiento.
Fabricantes de electrodomésticos coinciden en que aplicar medidas simples puede reducir el consumo eléctrico, alargar la vida útil del equipo y disminuir la factura mensual.
Aquí 10 recomendaciones clave:
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Ajusta la temperatura correcta
El refrigerador debe mantenerse entre 3°C y 5°C, y el congelador en -18
°C. Más frío no significa mejor conservación, sino mayor consumo.
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Evita abrir la puerta innecesariamente
Cada vez que se abre, el motor trabaja más para recuperar la temperatura interna.
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Revisa las gomas o sellos
Si la puerta no cierra herméticamente, el aire frío se pierde. Un truco simple es colocar una hoja de papel: si se desliza fácilmente, el sello puede estar fallando.
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Limpia el condensador
El polvo acumulado en las bobinas traseras o inferiores obliga al compresor a trabajar más. Limpiarlas cada seis meses mejora la eficiencia.

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No la sobrecargues
Un exceso de productos impide la correcta circulación de aire frío.
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Pero tampoco la mantengas casi vacía
Una nevera demasiado vacía pierde frío más rápido. Los alimentos ayudan a estabilizar la temperatura.
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No introduzcas comida caliente
Dejar enfriar los alimentos antes de guardarlos evita que el sistema trabaje de más.
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Ubicación adecuada
Evita colocarla junto al horno, cocina o bajo luz solar directa.

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Descongela si se acumula hielo
En modelos sin sistema No Frost, la escarcha aumenta el consumo energético.
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Considera modelos de bajo consumo
Si el equipo tiene más de 10 o 15 años, uno nuevo con certificación de eficiencia energética puede consumir hasta un 40% menos.
Pequeños ajustes diarios pueden representar un ahorro significativo al final del año. La eficiencia no solo impacta el bolsillo, también reduce la huella ambiental del hogar.
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