Haití atraviesa una grave crisis humanitaria y de seguridad que afecta a más de 5,8 millones de personas.
La comunidad internacional y organizaciones como la OIM y Plan International coordinan esfuerzos para enviar alimentos, asistencia médica y apoyo a los desplazados.
El 12 de enero de 2010 un terremoto de 7 grados en la escala de Richter dejó la capital de Haití bajo los escombros, con un saldo de más de 200.000 muertos. La infraestructura del gobierno central y los gobiernos locales quedó completamente colapsada.
De allí en adelante, el panorama social eclipsó en Haití, a raíz de la fuerza que ganaron las pandillas.
Se estima que al menos 26 bandas, algunas de ellas fuertemente armadas, controlan quizás hasta el 90 por ciento de Puerto Príncipe y sus alrededores, fomentando el terror entre los haitianos mediante la violencia, las ejecuciones sumarias, la extorsión y los secuestros para obtener rescates, e impidiendo el comercio al bloquear la libre circulación de mercancías.
Desde principios de 2026, la violencia de las pandillas ha dejado más de 2.300 muertos y más de 1.100 heridos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, recorrió la base durante su visita a Puerto Príncipe en junio de 2026.
«Su despliegue ofrece una oportunidad real para frenar la violencia y restablecer la autoridad del Estado», declaró a los periodistas tras la visita. «No podemos desaprovechar esta oportunidad».
Añadió que “las pandillas deben ser desarmadas y desmanteladas, y sus miembros reintegrados, en un proceso liderado por los haitianos”, reiterando que la seguridad por sí sola no es suficiente, “debe ir acompañada de progreso político”.
Indiferencia del mundo ante la difícil situación de Haití
«Por primera vez en muchos años, finalmente se vislumbra una luz al final del túnel», declaró el Sr. Guterres al concluir su visita.
«Haití tiene la oportunidad de superar esta situación, pero solo si la comunidad internacional asume sus responsabilidades. Seamos claros: las pandillas han estado aterrorizando a Haití. Las instituciones se han debilitado», añadió.
“Pero la mayor vergüenza es la indiferencia, la indiferencia de un mundo que ha mirado hacia otro lado», dijo Guterres.
Si la colaboración entre las autoridades haitianas, el GSF y las Naciones Unidas para hacer frente a la situación de seguridad sin precedentes de Haití tiene éxito, aún más personas volverán con confianza al Boulevard du 15 Octobre y a otras partes de la capital.
