La muerte de Juan Gregorio Garcés, un instructor de fútbol de 36 años, en el Parque Samanes, destapó una grave negligencia: el riesgo eléctrico en las instalaciones ya había sido advertido meses atrás.
Familiares de Juan Gregorio Garcés confirmaron que este no era un hecho aislado. «Ya había cogido corriente a otro profesor también de la institución», declaró una familiar.
El fatal desenlace ocurrió el martes 20 de enero, cerca de las 18:00, cuando Garcés, quien llevaba cuatro años trabajando como preparador de arqueros en el lugar, se acercó a recuperar un balón. Según testigos, al hacer contacto con la malla metálica de la cancha, recibió una fuerte descarga eléctrica.
Videos difundidos en redes sociales mostraron los momentos de angustia mientras se le practicaban maniobras de reanimación cardiopulmonar, las cuales resultaron en vano.
Respuesta oficial y reclamo de justicia
El alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, fue consultado sobre si el Municipio tenía conocimiento de estas denuncias previas en el chat de administración. «No, para nada», respondió el burgomaestre, añadiendo que están a la espera de la confirmación oficial de la causa de muerte.
Mientras tanto, la familia de Garcés, sumida en el dolor, exige justicia. «En este caso fue mi hijo. Mañana o pasado puede ser un niño más pequeño», lamentó el padre de la víctima.
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