La visita del presidente de Colombia, Gustavo Petro, para asistir a la investidura de Daniel Noboa, trajo algunos momentos incómodos en Ecuador.
Petro, de clara filiación progresista, llegó con las justas al acto. Desde el aeropuerto fue directamente a la Asamblea Nacional, donde se realizó la ceremonia de posesión de su par ecuatoriano.
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Malas relaciones
Ahí comenzaron los problemas, ya que, al llegar al Parlamento, dedicó un saludo frío a su par peruana, Dina Boluarte, y a otros invitados especiales.

Incluso durante la ceremonia, apenas intercambió 2 o 3 palabras con los demás asistentes cercanos. Con Boluarte ninguna.
Al mismo tiempo, en la red social “X” aparecía un post de Petro, en el cual cuestionaba el triunfo electoral de Noboa, aunque también mencionó la situación de Venezuela.
A la salida, lamentó ante la prensa que Jorge Glas, exvicepresidente, sea mantenido como “preso político”, desconociendo que tiene sentencias por actos de corrupción.
Por último, se lo aprecia despidiéndose ese mismo día en el aeropuerto de Quito, supuestamente para volver a su país. Sin embargo, hay versiones de que permaneció el fin de semana en Manta, en un domicilio no identificado.
De hecho, el mandatario colombiano había solicitado al Congreso autorización, para quedarse en Ecuador hasta el día lunes 26.
El gobierno ecuatoriano ha preferido no pronunciarse.

