Las almendras son uno de los frutos secos más completos desde el punto de vista nutricional. Aportan grasas saludables, proteína vegetal, fibra, vitamina E, magnesio, calcio y antioxidantes, por lo que una pequeña porción diaria puede ser una buena aliada dentro de una alimentación equilibrada. Harvard destaca que su consumo se ha asociado con mejor salud cardiovascular, especialmente por su efecto sobre el colesterol total y el LDL, conocido como “colesterol malo”. (The Nutrition Source)

Entre sus principales beneficios están:
- Cuidan el corazón, gracias a sus grasas insaturadas, fibra y fitoesteroles.
- Ayudan a reducir el colesterol LDL, especialmente cuando reemplazan snacks ultraprocesados o grasas saturadas. (PMC)
- Aportan vitamina E, un antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.
- Favorecen la saciedad, por su combinación de proteína, fibra y grasa saludable.
- Pueden ayudar al control del peso, siempre que se consuman en porciones moderadas.
- Contribuyen a una mejor respuesta de la glucosa, ya que su fibra y grasas saludables reducen el impacto de los picos de azúcar.
- Fortalecen los huesos, porque contienen calcio, magnesio y fósforo, nutrientes importantes para la estructura ósea. (PMC)
- Apoyan la función muscular y nerviosa, especialmente por su contenido de magnesio. El NIH señala que este mineral participa en la función muscular, nerviosa, presión arterial y control de glucosa. (Oficina de Suplementos Dietéticos)
- Pueden favorecer el estado de ánimo y la energía, al aportar nutrientes relacionados con el sistema nervioso y el metabolismo.
- Son prácticas y fáciles de incorporar, como snack, en yogur, avena, ensaladas o mantequilla de almendras sin azúcar añadida.
La porción recomendada suele ser de un puñado pequeño al día, aproximadamente 28 gramos. Aunque son saludables, también son calóricas, por lo que excederse puede sumar más energía de la necesaria.
Lo ideal es elegir almendras naturales o tostadas sin sal, evitando versiones cubiertas de azúcar, chocolate o aceites añadidos. Consumidas con moderación, pueden ser una herramienta sencilla para cuidar el corazón, los huesos y el metabolismo.
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