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5 alimentos que parecen saludables, pero conviene revisar antes de comprarlos

Imagen de Por: Milena Palacios

Por: Milena Palacios

Ultima actualización: 2026-09-29 12:15:41

Imagen: Envato
Imagen: Envato

Un producto presentado como “vegetal”, “light” o “sin grasa” puede parecer automáticamente más saludable. Sin embargo, la dietista registrada Jessica Cording, autora de The Little Book of Game-Changers, sostiene que estas etiquetas pueden generar un “halo saludable” que lleva a consumir algunos alimentos sin revisar realmente su composición.

1. Sustitutos vegetales de la carne

Hamburguesas y salchichas elaboradas con proteínas vegetales pueden ser útiles para reducir el consumo de carne, pero su calidad nutricional varía considerablemente entre productos. Algunas versiones contienen cantidades elevadas de sodio, grasas saturadas y numerosos ingredientes añadidos.

Eso tampoco significa que sean necesariamente peores que la carne. Ensayos clínicos han mostrado resultados mixtos: algunos sustitutos aportan más fibra y menos grasa saturada, mientras que otros no han demostrado ventajas claras en diferentes indicadores cardiometabólicos. Por eso, conviene comparar proteína, fibra, sodio y grasas saturadas en la etiqueta.

2. Quesos sin grasa

Eliminar completamente la grasa no convierte automáticamente al queso en una mejor opción. Cording señala que algunas versiones sin grasa necesitan almidones, espesantes u otros ingredientes para recuperar la textura que normalmente aporta la grasa.

Sin embargo, tampoco sería correcto afirmar que todos los quesos bajos o sin grasa son perjudiciales. Pueden aportar proteína y calcio con menos calorías y grasas saturadas. Lo importante es revisar el sodio, los ingredientes y el aporte de proteína en lugar de decidir únicamente por la palabra “light”.

3. Gaseosas dietéticas

Las bebidas dietéticas contienen poco o ningún azúcar, pero utilizan edulcorantes para proporcionar sabor dulce.

Cording señala que pueden consumirse ocasionalmente, aunque no deberían considerarse automáticamente una bebida saludable solo porque tengan pocas calorías. En el caso del aspartame, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo clasificó en 2023 como “posiblemente carcinógeno”, una categoría de identificación de peligro que no significa que el consumo habitual dentro de los límites establecidos cause cáncer. El comité conjunto de la OMS y la FAO mantuvo su ingesta diaria admisible.

4. Yogures “light”

Un yogur con pocas calorías puede contener edulcorantes, saborizantes o cantidades reducidas de proteína, dependiendo de la marca.

Por eso, el término “light” por sí solo ofrece poca información. Una alternativa práctica es comparar la etiqueta y priorizar yogures con una cantidad razonable de proteína y poca azúcar añadida. Los yogures naturales o griegos sin endulzar permiten además añadir fruta para aportar dulzor, fibra y otros nutrientes.

5. Yogur congelado

El frozen yogurt suele tener una imagen más saludable que el helado por llevar la palabra “yogur”. Sin embargo, su composición cambia mucho según la receta.

Algunas variedades conservan proteína, calcio y cultivos derivados del yogur, mientras que otras funcionan nutricionalmente más como un postre congelado con cantidades importantes de azúcar añadida. Las coberturas de chocolate, caramelos, galletas o salsas pueden incrementar todavía más las calorías y el azúcar.

La etiqueta importa más que la publicidad

Cording no plantea que estos cinco alimentos deban eliminarse. Su recomendación apunta a evitar que expresiones como “vegetal”, “sin grasa”, “dietético” o “light” sustituyan la lectura de la información nutricional.

Una buena estrategia es revisar cuatro elementos: azúcar añadida, sodio, proteína e ingredientes, además del tamaño real de la porción. Un alimento puede formar parte perfectamente de una dieta equilibrada aunque no sea “perfecto”; el problema aparece cuando su imagen saludable lleva a consumirlo constantemente pensando que ofrece beneficios que realmente no tiene.

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