Una investigación publicada en PLOS One analizó 157.616 muestras fecales de gatos domésticos de Estados Unidos y Canadá para estudiar la presencia de Giardia duodenalis, un parásito intestinal que puede causar diarrea aunque también puede estar presente sin síntomas. El estudio encontró el parásito en el 6,3% de las muestras analizadas.
Los investigadores prestaron especial atención a los llamados ensamblajes genéticos A y B, porque pueden infectar tanto a animales como a seres humanos. Entre los gatos positivos para Giardia, el 18,5% presentaba estas variantes con potencial zoonótico, lo que confirma que algunos felinos domésticos pueden albergar cepas vinculadas también con infecciones humanas.

Los gatos menores de un año presentaron la mayor proporción de variantes A/B entre los animales infectados, con un 19,7%. Sin embargo, detectar una variante zoonótica en un gato no demuestra que exista transmisión directa hacia una persona dentro del hogar; para confirmarlo sería necesario estudiar simultáneamente a animales, humanos y su entorno. PLOS
Los autores señalan que estos resultados refuerzan la importancia de los controles veterinarios y del análisis fecal cuando existe sospecha de infección. También son útiles medidas básicas como lavarse las manos después de limpiar la caja de arena, retirar las heces con frecuencia y consultar al veterinario si el gato presenta diarrea persistente, especialmente cuando en casa viven niños pequeños o personas inmunodeprimidas.
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