Las Fuerzas Armadas reforzaron los controles de seguridad en Esmeraldas y la frontera norte tras el ataque armado ocurrido la semana pasada en los exteriores de una escuela del cantón San Lorenzo, en medio del estado de excepción que rige en la provincia.
Como respuesta, el Bloque de Seguridad creó una Fuerza de Tarea Conjunta, liderada por la Marina, para fortalecer las operaciones en esta zona fronteriza. Además, militares de Estados Unidos colaboran en acciones conjuntas en el océano Pacífico para combatir el narcotráfico.
Las autoridades también recibieron alertas de inteligencia sobre posibles intentos de infiltración de grupos armados colombianos vinculados al crimen organizado, en medio de los cambios políticos previstos en Colombia.
El ministro del Interior, John Reimberg, informó que el Gobierno mantiene conversaciones con representantes de la futura administración colombiana para coordinar operativos en la frontera común y fortalecer la cooperación entre ambos países.
Según el funcionario, el objetivo es impedir el ingreso de armamento, narcóticos y miembros de organizaciones criminales que operan en la zona limítrofe.
Las autoridades atribuyen la violencia en Esmeraldas a la disputa territorial entre bandas dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y otros delitos, entre ellas Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones.
De acuerdo con cifras oficiales, entre enero y junio de este año se registraron 172 homicidios en Esmeraldas, de los cuales ocho ocurrieron en San Lorenzo. Frente a este escenario, las Fuerzas Armadas incrementaron los patrullajes y operativos en los corredores considerados estratégicos para el tráfico de drogas.
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