La historia de talento de Fabricio Rodríguez fue revelada por diario El Universo hace un año. Un joven cuencano quien todavía mezcla cemento para ganarse la vida y gasta cada dólar en piezas para su invento.
Pero ahora, muchos saben de su talento en ingeniería eléctrica: su generador de luz y agua limpia clarificada para su reúso con una vela o alcohol al 90 %, acaba de ser premiado en Alemania.
El invento funciona con una vela o alcohol al 90%, entrega 120 V a 60 Hz y purifica agua mediante cuatro etapas de filtrado y lámparas UV.
ILUMÍNATE
Su proyecto, llamado Ilumínate, fue elegido entre 21 iniciativas de 1.500 postulaciones de más de 120 países en la primera ronda del iF Social Impact Prize 2026, según relata.
Premio internacional iF Social Impact Prize 2026 en Alemania
El certificado, firmado por el director ejecutivo de iF, Uwe Cremering, registra al proyecto en la categoría de energía asequible y limpia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, y lo respalda con 2.000 euros.
La confirmación llegó en julio tras la evaluación de 17 jurados, comenta.
“Más allá del dinero, recibí una primera validación internacional”, dice Fabricio. Se inscribió en abril, cuando la máquina logró dar descargas eléctricas y, según relata, dejó atrás la etapa de invento para acercarse a un producto. De hecho, ya inició el trámite de patente.
El jurado destacó que el proyecto demuestra cómo el diseño puede democratizar una tecnología compleja y que su enfoque de baja tecnología y mantenimiento local podría fortalecer a las comunidades.
El jurado lo calificó como una idea en etapa temprana con una fuerte promesa.
Fabricio explica que la mitad del premio ya está comprometida en deudas por las piezas que ha comprado. La otra mitad la donará: quiere regalar una computadora y una impresora 3D a un niño o niña con talento y pocos recursos. “Porque yo fui ese niño”, responde cuando se le pregunta por qué donará la mitad de la recompensa económica.
Cuenta que sus padres lo apoyaron en lo que pudieron, pero que siempre fue un niño inquieto, al que le gustaba crear y soñar.
Quiere devolver lo que recibió: la gente lo ayudó con donaciones y su idea, nacida en un laboratorio improvisado, llegó hasta Alemania.
Si algún día vende sus productos, asegura, destinará la mitad de las ganancias a equipar con computadoras y bibliotecas a las escuelas más pobres.
Tras la primera nota del medio, varias personas lo contactaron. Un ingeniero se comprometió a aportar 50 dólares al mes y, según Fabricio, lo sigue haciendo. Con las donaciones se inscribió en un curso de prototipado de la Espol con la meta de acceder a capital semilla.
Dice que su equipo ya entrega 120 voltios a 60 hercios y que antes apenas encendía focos de 9 vatios, mientras que ahora empieza a hacer reaccionar focos de 50.
El filtro de agua tiene cuatro etapas, más lámparas ultravioleta bactericidas, y según el inventor, el agua sale limpia a la vista, descontaminada y clarificada para ser reusada. Su segunda fase, ya en marcha, busca la validación de potabilización con exámenes de laboratorio próximos a ejecutarse.
Del prototipo a la finca
En el curso de la Espol decidió enfocar su invento en el sector agropecuario. La idea es que los desechos de las fincas (residuos de podas y desechos fecales de animales) se conviertan en energía, y que las aguas grises de las viviendas de los trabajadores se recirculen para la siembra.
Planea probarlo en una finca de más de 25 hectáreas en Pedro Carbo. Si funciona, dice, un agricultor tendría una máquina “dos en uno” en lugar de comprar por separado un generador a gasolina y un descontaminador de agua.
Con un fenómeno de El Niño en marcha, se prevén sequías en la Sierra e inundaciones en la Costa, con mayor afectación en zonas rurales. Por eso Fabricio quiere tener el equipo listo para la próxima sequía, que estima en unos dos años.
Mientras avanza la patente, que calcula en un año o año y medio, busca fondos para seguir mejorando. Sueña con abrir una tienda donde personas de escasos recursos puedan comprar un generador que les dé luz y agua limpia.
Hace un año confesaba que le daba vergüenza pedir ayuda. Hoy lo hace con una idea clara: que el conocimiento se pase de mano en mano. La ciencia, dice, debe crecer como la serie de Fibonacci: si se queda en el uno, todo se pierde; hace falta un dos. “Hay que pasarlo”, insiste.
Fabricio tiene como inspiración a personas como Jhonny Ceballos (creador de contenido de videos de ayuda social) al cual le agradece por darle esa motivación diaria, y uno de sus grandes héroes es Nikola Tesla.
Quienes deseen hacer un aporte, pueden apoyarlo a través de: GoFundMe
También puede apoyarlo, comunicandose con el inventor al 0998706472
Por Radio Centro/ El Universo
