Alberto Acosta es un reconocido analista económico
El incremento salarial para el 2026, de 12 dólares mensuales, genera opiniones de diversos sectores.
Por un lado, se considera positivo que este incremento sea el resultado de un consenso de los sectores involucrados –gobierno, empresarios y trabajadores-. Sin embargo, deja algunos bemoles.
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Hace falta más productividad
Para el reconocido analista, Alberto Acosta Burneo, el aumento del Salario Básico Unificado (SBU) tiene varias connotaciones.

En un estudio difundido en sus redes sociales, establece las condiciones actuales en este ámbito.
Por ejemplo, en octubre pasado, la mayoría de personas ocupadas en Ecuador tuvo un ingreso de apenas 391 dólares mensuales. Es decir, casi el 20% por debajo del SBU.
Para Acosta, hay una conclusión incómoda: el salario mínimo solo beneficia a quienes acceden a un empleo adecuado. La mayoría de los trabajadores (6 de cada 10) es expulsada a la informalidad, donde gana menos que ese mínimo.
Para el experto, el problema no es el “salario bajo”. Es la baja productividad más la alta rigidez, que dan como resultado menos empleo formal
Reforma positiva
Sin embargo, considera una buena noticia para los jóvenes la reforma laboral que impulsa el Gobierno, pues permitirá la división de la jornada. Con ello, se eliminará una de las mayores barreras para el empleo juvenil: la rigidez horaria.

De ese modo, anotó, será posible estudiar y trabajar sin quedar fuera del mercado formal.
Su análisis estableció que, en Ecuador, el SBU es un precio político. Es decir, no refleja productividad, sino que introduce distorsiones y genera ineficiencias en el mercado laboral.
En el 2020, el Banco Mundial asesoró un Procedimiento Técnico para calcular el SBU, basado en criterios económicos. Lamentablemente duró muy poco.
El analista subrayó que Ecuador tiene un salario mínimo alto y una productividad laboral baja. Como resultado: solo 4 de cada 10 gana más que el mínimo.
En cambio, países como Chile, Uruguay y Costa Rica muestran el camino opuesto: salarios más altos y productividad laboral alta.
La clave no es fijar salarios por decreto, sino elevar la productividad para crear empleo formal y sostenible. Por tanto, si el SBU sube 12 dólares es una buena noticia para quien logra conservar su empleo, pero no para quienes serán expulsados del mercado laboral formal, porque no producen lo suficiente para justificar ese salario.

