De Rafael Correa no heredé un gobierno, sino una emboscada.
Así se pronunció el expresidente de la República, Lenin Moreno, al evaluar su gestión en el poder, precisamente después de los 10 años del correato.
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Moreno hizo este pronunciamiento en Estados Unidos, donde asistió al foro “Democracia”, del Interamerican Institute for Democracy.
Autoritarismo

En su intervención, repasó la forma en que se produjo su ruptura con Correa, de quien fue el vicepresidente durante 6 años.
Moreno afirmó que, cuando llegaron al poder, el entonces gobernante impulsó una nueva Constitución, llena de derechos pero sin ninguna obligación, y que le concedía amplios poderes.
El resultado fue un excesivo autoritarismo, que lo llevó a detener a sus opositores, y en general a quien pensara u obrara distinto. Como ejemplo citó el caso de un hombre, que transportaba en su camioneta un monigote en forma de borrego, y que fue detenido porque, supuestamente, ofendía a Correa y a su partido.
Toma del poder

También analizó la creación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), organismo en apariencia apolítico, para designar a las autoridades de control. En la práctica, dijo Moreno, Correa empezó a designar a dedo a todas las personas que componían los poderes, y con ello “se acabó el estado derecho en el país”.
No ahorró sus críticas en el manejo económico del país. Según Correa, Moreno recibió “la mesa servida”. Pero su análisis es diferente. “Se tomó el dinero de todas partes. No heredé un gobierno, heredé una emboscada destinada al fracaso”, manifestó el expresidente.
También sostuvo que durante la década correísta, se forjaron alianzas con el narcoterrorismo y grupos de delincuencia organizada. Incluso recordó el indulto concedido a narcotraficantes, con el pretexto de que llevaban poca cantidad de droga.

