La ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, vive tiempos conflictivos.
Por cuarto día consecutivo, decenas de migrantes palestinos atacaron a elementos de la Policía, en rechazo al plan de deportaciones implementado por el gobierno de Donald Trump.
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Los manifestantes, apoyados por migrantes árabes y miembros del grupo Antifa, lanzaron numerosas piedras contra los agentes y sus vehículos.
Enfrentamientos

Los revoltosos se apostaron en los altos de pasos a desnivel, rompieron adoquines y partes de los parques cercanos, y usaron todo lo que tuvieron a mano contra las fuerzas del orden.
La Policía respondió con gases lacrimógenos y balas de goma.

Los primeros reportes señalan que hay algunos heridos, pero que no son de gravedad. También se menciona que el número de arrestos llega a varias decenas.

El gobierno ordenó desplegar 2.000 efectivos de la Guardia Nacional en Los Ángeles, para aplacar las protestas contras las redadas migratorias masivas, mientras los manifestantes siguen de pie.
Los incidentes provocaron la ira del presidente Trump, quien a través de las redes sociales describió a Los Ángeles como “una ciudad invadida y ocupada por inmigrantes ilegales y criminales”.
Trump anotó que se fortalecen su determinación de deportar. “Estos disturbios sin ley sólo fortalecen nuestra determinación. Estoy ordenando a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem; al secretario de Defensa, Pete Hegseth; y a la fiscal general, Pam Bondim, que tomen todas las medidas necesarias para liberar a Los Ángeles de la invasión de inmigrantes”, señaló.
