Los sobrevivientes de las devastadoras inundaciones que arrasaron hace casi un mes los valles del Himalaya confían en que el primer ministro de Nepal defienda ante la ONU sus reclamos de justicia climática.
Balendra Shah, el primer ministro de Nepal, reclamará ayuda internacional esta semana en la Asamblea General de Naciones Unidas, después del desastre que dejó más de 1.400 muertos y más de 6.000 desaparecidos en Nepal y la región china del Tíbet.
Las inundaciones han dado fuerza a las demandas de Nepal de financiación climática y compensaciones por parte de los países más ricos.
En 2025, aquellos países contaminantes acordaron crear un fondo para cubrir las llamadas «pérdidas y daños» sufridos por las naciones más vulnerables frente al cambio climático, pero los pagos no han comenzado aún.
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Los científicos sostienen que el cambio climático desempeñó un rol clave en las inundaciones del 26 de agosto, reforzando el argumento de Nepal de que los países montañosos más vulnerables están pagando un alto precio por una crisis de la que son apenas responsables.
Karma Lama es una de las muchas víctimas que esperan que el joven primer ministro haga oír su voz en la ONU.
El adolescente de 17 años perdió a sus padres y a otros cinco familiares cuando torrentes de agua, barro y escombros arrasaron comunidades enteras.
Con carreteras y puentes arrasados por las aguas, caminó durante horas por los bosques para llegar a su aldea en el distrito de Rasuwa, solo para descubrir que no quedaba nada.
Casi un mes después de la catástrofe, helicópteros siguen transportando alimentos y medicinas a comunidades aisladas, mientras los equipos de rescate continúan buscando cuerpos.
Reasentar a miles de desplazados
Además de reconstruir ciudades e infraestructuras, el país deberá también decidir cómo reasentar a miles de desplazados por las inundaciones.
En el distrito de Nuwakot, excavadoras remueven sin descanso los escombros de viviendas sepultadas bajo montículos de lodo.
La catástrofe ha puesto de relieve los riesgos a los que se enfrentan las comunidades asentadas al pie de las montañas más altas del mundo.
Nepal pagó por la irresponsabilidad de terceros
Nepal, un país mayoritariamente rural de 30 millones de habitantes que casi en nada aporta a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, estima que la reconstrucción podría costar 4.780 millones de dólares.
Según científicos de World Weather Attribution, el cambio climático fue un factor determinante de la catástrofe en el Himalaya.
Los expertos describieron el desastre como una «crisis compuesta», alimentada no por un único fenómeno meteorológico extremo, sino por el calentamiento de largo plazo, el retroceso de los glaciares, el deshielo del permafrost y la inestabilidad geológica.
Los glaciares de la región del Hindu Kush-Himalaya abastecen de agua a unos 240 millones de personas en las zonas montañosas y a otros 1.650 millones que viven aguas abajo en el sur y sudeste de Asia.
Manjeet Dhakal, de la organización Climate Analytics, estima que la tragedia ofrece a Nepal «una base muy sólida» para defender la justicia climática ante la comunidad internacional.
«Debemos recordar a la comunidad internacional su responsabilidad de reducir urgentemente las emisiones para limitar el aumento de la temperatura y aumentar el apoyo a la acción climática en los países vulnerables», sostiene Dhakal.
Narayan Prasad Khatiwada, un sobreviviente de 51 años, espera que el sufrimiento de quienes lo perdieron todo no caiga en el olvido cuando la atención mundial se desplace hacia otras crisis.
Por Radio Centro/ información SWI
