La hora en la que se cena puede tener un impacto importante en la salud del hígado. Aunque muchas veces se presta más atención a qué se come, los especialistas advierten que el horario de la última comida del día también puede influir en el metabolismo y en el funcionamiento de este órgano.
Cenar muy tarde puede alterar el reloj biológico del hígado, que participa en procesos clave como la regulación de la glucosa, el metabolismo de las grasas y la eliminación de sustancias del organismo. Cuando los horarios de alimentación se desordenan, el cuerpo puede tener más dificultad para procesar correctamente los nutrientes.

Según los expertos, una cena tardía o pesada puede elevar los niveles de glucosa en sangre, favorecer la acumulación de grasa en el hígado y aumentar el riesgo de inflamación. Con el tiempo, estos factores pueden contribuir al desarrollo de enfermedades hepáticas, como el hígado graso, e incluso procesos más avanzados como la fibrosis.
Por eso, se recomienda evitar comidas abundantes antes de dormir, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares en la noche, y procurar cenar con suficiente anticipación para que el cuerpo pueda realizar una mejor digestión.

Cuidar la última comida del día no solo puede mejorar la digestión y el descanso, sino también ayudar a proteger la salud del hígado a largo plazo.
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