En una jornada que quedará marcada en la memoria de Nepal, el primer ministro K.P. Sharma Oli anunció su renuncia este martes, tras intensas protestas que dejaron al menos 19 muertos y decenas de heridos.
Los disturbios estallaron luego de una drástica orden gubernamental para bloquear redes sociales como Facebook, X e Instagram—medida que fue revertida, pero no pudo revertir la indignación ciudadana (The Washington Post, AP News).

Los reclamos, liderados por una generación joven y empujados por hartazgo acumulado hacia la corrupción y elitismo político, tomaron cuerpo con fuerza bajo el hashtag #NepoKids y llevaron a manifestantes a incendiar edificios oficiales, incluso el parlamento. El aeropuerto de Katmandú tuvo que ser cerrado y tomadas medidas de emergencia desplegar el ejército.
Finalmente, Oli se convierte en el principal símbolo de una crisis política inédita, mientras miles exigen responsabilidad, transparencia y un cambio real en el modelo de gobierno.
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