De los casi mil reclusos colombianos que estaban en cárceles ecuatorianas, apenas quedan 76.
El resto ya fue deportado al vecino país.
Sin embargo, muchos de ellos quedaron en libertad, y podrían regresar de forma ilegal.
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La deportación
Como parte de la política destinada a combatir el hacinamiento en las prisiones, el Gobierno Nacional dispuso la deportación de los presos colombianos, que sumaban alrededor de 1.000. La condición es que no volvieran en los próximos 40 años.

Cerca de un mes después de comenzar el envío, solo 76 siguen encerrados, debido a que la gravedad de sus delitos no los hacen aptos para ser devueltos.
Colombia afirma que la deportación de hizo de manera súbita y unilateral, sin la aplicación de un protocolo. La Cancillería ecuatoriana, en cambio, señala que se actuó bajo el marco normativo vigente, y dentro de sus obligaciones internacionales en temas migratorios.
Muchos de ellos ya fueron liberados
El problema es que muchos de los reclusos, en el momento de volver a su país, quedaron en libertad, debido a que no tenían cuentas pendientes con la justicia.
Apenas 11 de los más de 900 enviados, tenían órdenes de captura, por lo cual fueron apresados.
El resto, incluso, recibieron ayuda para llegar a sus ciudades de origen.
Esta situación preocupa a las autoridades ecuatorianas, pues les permitiría regresar de inmediato, a través de alguno de los muchos pasos ilegales entre ambos países.

