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Donald Trump comparecerá el jueves ante un tribunal de Georgia

El Universo .- El exmandatario apunta a que todos los cargos en su contra buscan bloquear su apuesta para otro periodo en la Casa Blanca. El expresidente estadounidense Donald Trump confirmó este lunes que comparecerá el jueves ante un tribunal de Georgia para enfrentar cargos por asociación ilícita y otros derivados de su supuesto intento por anular las elecciones de 2020. A través de su plataforma Truth Social, Tump dijo que ese día será “ARRESTADO por una fiscal de izquierda radical, Fani Willis”, la funcionaria de Georgia a cargo de la cuarta inculpación de este año contra el expresidente, de 77 años.   El juez del caso había aprobado una fianza de 200.000 dólares para Trump por el cargo de asociación ilícita que se presentó contra él en el estado sureño.   Trump y otros 18 coacusados en este caso tienen hasta el mediodía (16:00 GMT) del viernes para comparecer ante las autoridades en Georgia y quedar registrados.   En su publicación, Trump dijo que Willis actúa “en estricta coordinación con el retorcido Departamento de Justicia de [el presidente] Joe Biden” y que “se trata de INTERFERENCIA EN LAS ELECCIONES”. El exmandatario apunta a que todos los cargos en su contra buscan bloquear su apuesta para otro periodo en la Casa Blanca, en momentos en que lidera por mucho las aspiraciones republicanas a la Casa Blanca.   Aparte de la fianza, el juez de la Corte Superior del condado de Fulton, Scott McAfee, impuso varias condiciones en un acuerdo aprobado por los fiscales y los abogados de Trump.   En un documento judicial de tres páginas, McAffe apuntó que “el acusado no hará ningún acto para intimidar a ninguna persona que sepa que es coacusada o testigo en este caso, ni para obstruir la administración de justicia”.   “Lo anterior incluirá, pero no se limitará a, publicaciones en redes sociales o publicaciones hechas por otro individuo en redes sociales”, dijo el juez.   McAfee fijó una fianza de 100.000 dólares para cada uno de los dos coacusados en el caso: los exabogados de la campaña de Trump John Eastman y Kenneth Chesebro.   Willis, la fiscal de distrito del condado de Fulton, pidió al juez fijar la fecha del juicio para el 4 de marzo del próximo año.   Trump se enfrenta a cuatro juicios penales en medio de su carrera por regresar a la Casa Blanca.   Fue acusado en Georgia de crimen organizado y de una serie de delitos electorales tras una larga investigación de dos años sobre sus esfuerzos para anular su derrota electoral frente a Biden en Georgia.   Otros acusados en la presunta conspiración son el exabogado personal de Trump, Rudy Giuliani, y su jefe de gabinete en la Casa Blanca, Mark Meadows.

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Donald Trump, imputado por intentar alterar el resultado electoral en el Estado de Georgia en 2020

El País .- Se trata del cuarto proceso judicial contra el expresidente, en el que están acusadas otras 18 personas por un total de 41 cargos Donald Trump ha quedado imputado de nuevo este lunes, por cuarta vez en cuatro meses y en lo que parece el caso más detallado hasta el momento. Un gran jurado en el condado de Fulton, en Georgia, ha dado luz verde a presentar cargos contra el presidente y 18 de sus asesores, por un total de 41 cargos relacionados con los intentos de alterar los resultados de las elecciones de 2020 en ese Estado, que el expresidente perdió por menos de 12.000 votos.   El expresidente ha quedado acusado de 13 cargos, incluida la violación de la ley de Georgia contra el crimen organizado, conspirar para suplantar a un funcionario, presionar para que un funcionario traicione el juramento de su cargo y conspirar para presentar documentos falsos y conspirar para perpetrar falsificación en una “asociación delictiva” en la que también participaron otra treintena de personas, no incluidas en el pliego de cargos. Entre los imputados en un pliego de cargos de 98 páginas junto a Trump, se encuentran algunos de sus principales colaboradores: desde su exjefe de gabinete Mark Meadows a su abogado personal Rudy Giuliani. También está incluido Jeffrey Clark, un funcionario del Ministerio de Justicia que participó en los intentos de manipular los resultados de la votación. Los abogados John Eastman y Kenneth Chesebro, autores de una trama para utilizar electores falsos que votaran por Trump, también han quedado acusados, así como su asesor de campaña Mike Roman. Documentos del gran jurado de Georgia en el que aparecen los imputados, este martes.JULIO CESAR CHAVEZ (REUTERS)   Todos ellos están acusados de extorsión, en violación de la ley de Georgia contra el crimen organizado con el “objetivo ilegal de robar el cargo” de presidente para beneficiar a Trump, según ha explicado la fiscal responsable del caso, Fani Willis, en rueda de prensa. Willis ha precisado que aspira a comenzar el juicio contra el expresidente y el resto de acusados en un plazo de seis meses. Trump y el resto de acusados tienen hasta el viernes 25 para presentarse voluntariamente ante el tribunal, ha precisado.   “Trump y el resto de los defensores acusados en este pliego rechazaron aceptar que Trump perdió, y a sabiendas y voluntariamente se sumaron a una conspiración para cambiar de manera ilegal el resultado de las elecciones en favor de Trump”, indica el documento de imputación.   Estas imputaciones, las más voluminosas hasta el momento en los casos legales de Trump, se suman a las tres ya pendientes para complicar lo que ya se promete como una campaña electoral en la que las causas judiciales del republicano serán un factor clave. Son el resultado de dos años y medio de investigación encabezada por Willis, fiscal del condado de Fulton y de filiación demócrata. La letrada abrió el caso después de que se publicara el sonido de una conversación telefónica entre el entonces presidente con el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, el 2 de enero de 201. En esa llamada, el magnate pedía “encontrar” 11.780 votos, uno más que los que había obtenido su rival, Joe Biden, en el Estado.   Esas investigaciones le llevaron a examinar también la trama de los electores falsos y un intento de robar datos del sistema informático de máquinas de voto electrónico en el condado de Coffee, de tendencia republicana.   Trump no ha tardado en reaccionar. Tras conocerse los cargos, sus abogados han tachado de “chocante y absurda” la imputación, y han aludido a la publicación por error de lo que parecía un borrador del pliego en la página web del tribunal, durante unos minutos y horas antes de que el gran jurado emitiera su veredicto. “Esta presentación sesgada se ha basado en testigos que protegen sus propios intereses políticos y personales, algunos de los cuales organizaron campañas promoviendo sus esfuerzos contra los acusados y/o se beneficiaron de contratos para libros y oportunidades de empleo como resultado”. Poco antes, el expresidente había arremetido contra Willis, a la que acusaba de buscar la “máxima injerencia” en las campañas presidenciales de 2024.   El caso se sumará a los tres que ya arrastra el antiguo inquilino de la Casa Blanca y actual aspirante republicano a regresar a la presidencia. La primera imputación llegó en marzo, cuando el fiscal de Manhattan le acusó de falsificación contable en relación con pagos para comprar el silencio de una actriz porno sobre su supuesta relación sexual. En junio llegó la segunda: el fiscal especial Jack Smith le responsabilizaba de violar la ley de espionaje al guardar sin permiso documentos clasificados de su etapa presidencial en su residencia privada de Florida, Mar-a-Lago. El pasado día 2, de nuevo Smith volvía a presentar cargos contra él, esta vez en el caso más grave hasta el momento: la supuesta injerencia del presidente en los intentos de alterar los resultados electorales de 2020. Documentos clasificados que Donald Trump almacenó supuestamente en un baño de su residencia de Florida tras su salida de la Casa Blanca.HANDOUT (AFP) El caso de Georgia enlaza con el del fiscal especial federal, pero se ciñe a los intentos de cambiar los resultados en las urnas en ese Estado. Los votantes de Georgia apoyaron en noviembre de 2020 al candidato demócrata, Biden —el ganador de esas elecciones estadounidenses—, aunque solo por 11.779 votos. En la llamada telefónica del 2 de enero, se oye decir a Trump que “solo quiero encontrar 11.780 votos”, uno más que los cosechados por Biden. 02:50 El papel de las mentiras en la tercera imputación de Trump Vídeo: VIVIEN DOHERTY “Datos incorrectos” El entonces presidente saliente —le quedaban 18 días en la Casa Blanca— ruega, halaga, insiste y advierte a Raffensperger, siempre con el argumento que ha mantenido desde su derrota electoral: que el verdadero ganador fue él y los datos oficiales son fruto de un inmenso tongo. El funcionario no accedió. La victoria de

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Agentes del FBI matan a un hombre armado al resistirse a ser detenido por amenazar al presidente Joe Biden

El País .- El caso demuestra el crecimiento exponencial de la violencia política en EE UU desde el asalto al Capitolio en 2021   Los incidentes de violencia política han aumentado en Estados Unidos en el último lustro. La fecha de inicio de esta tendencia se sitúa en 2016, en torno a la primera candidatura de Donald Trump a la presidencia, según el cotejo de bases de datos de incidentes relacionados con el terrorismo interno entre 1970 y 2020. Pero desde el asalto al Capitolio en enero de 2021 el índice se ha multiplicado exponencialmente, con 213 casos registrados por la agencia Reuters. EE UU lidia hoy con el mayor y más sostenido aumento de la violencia política desde la década de los setenta.   Este tipo de violencia, correlato de la creciente polarización del país, ha costado la vida a 40 personas, según Reuters. Las manifestaciones de esta crispación son muy variadas, pero pocas tan cinematográficas como la muerte el miércoles de un hombre por disparos del FBI cuando una patrulla intentaba detenerlo y registrar su casa, tras ser acusado de amenazas al presidente Joe Biden. Ocurrió en Provo (Utah), pocas horas antes de que el mandatario participase en un acto de campaña en la cercana ciudad de Salt Lake City. El individuo, Craig D. Robertson, de 75 años, iba armado y había amenazado también con disparar contra otros cargos electos, entre ellos el fiscal del distrito de Manhattan Alvin Bragg, que imputó a Donald Trump en abril por el caso Stormy Daniels. La acusación contra Robertson se había formulado la víspera en el tribunal de Salt Lake City, de ahí la intervención del FBI.   El caso de Utah ilustra cómo, concretamente desde 2020, tras perder Trump las elecciones y denunciar un inexistente fraude electoral que culminó en el ataque al Capitolio —lo que le ha costado la tercera imputación en cuatro meses—, la normalización de la violencia como arma política es una realidad creciente. En un sondeo de Ipsos para Reuters realizado en mayo a casi 4.500 votantes registrados, aproximadamente el 20% de los encuestados, tanto demócratas como republicanos, consideraron “aceptable” la violencia si se comete “para lograr mi idea de una sociedad mejor”. En otra encuesta realizada entre marzo y abril, el 65% de los participantes mostraba sin embargo su inquietud “por actos de violencia cometidos por creencias políticas”.   Reyertas mortales por discusiones individuales, ataques organizados, como los sufridos por numerosos trabajadores electorales tras las presidenciales de 2020; tiroteos, como dos en la ciudad de Portland, uno entre seguidores de Trump y partidarios del movimiento Black Lives Matter y otro a manos de un ultraderechista que hirió a cinco manifestantes que pedían justicia social… La hidra de la violencia se adapta a los lugares y las circunstancias, a las que no resulta en absoluto ajena la generalizada circulación de armas en el país. Los asesinatos masivos por motivos políticos se han cobrado en este periodo 24 vidas, incluidas las del tiroteo de Búfalo (Nueva York), en el que un supremacista blanco mató en mayo de 2022 a 10 clientes de un supermercado, todos ellos de raza negra, después de publicar en redes un manifiesto en pro de la guerra racial.   El director del FBI, Christopher Wray, dijo al Congreso en septiembre de 2021 que el asalto al Capitolio no fue un hecho aislado y que “el problema del terrorismo interno se ha estado propagando por todo el país durante varios años”. Así lo confirman los registros, desde 2014, con un crecimiento exponencial, especialmente acusado en 2020 y 2021. Tras el registro de Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Florida donde fueron hallados los documentos clasificados que se llevó de la Casa Blanca, el mismo Wray denunció una avalancha de amenazas a la agencia.   Alrededor de dos tercios de los incidentes políticamente violentos documentados por la investigación de Reuters fueron agresiones solitarias o enfrentamientos entre grupos rivales en actos públicos, convocados en protesta por la actuación policial, el derecho al aborto y los derechos de los transexuales, es decir, los temas más candentes del argumentario republicano para atacar a los demócratas y, por extensión, a todo lo que suene a woke. El resto de los incidentes se saldaron con daños materiales a menudo durante protestas, y atribuidos generalmente por la policía a militantes de izquierdas.   Desde los magnicidios de los dos hermanos Kennedy en los años sesenta, la violencia política aumentó durante casi una década, con casi medio millar de casos durante los setenta, en su mayoría ataques de radicales de izquierda contra edificios gubernamentales como presión política. En los años ochenta fue un fenómeno relativamente raro, y una década más tarde se produjeron graves picos, como el atentado de Oklahoma de 1995, en el que murieron 168 personas, el peor acto de terrorismo interno del país según el FBI. El salto a la arena política de Trump en 2016 marcó un nuevo hito pero, a diferencia de los setenta, cuando el propósito de los atacantes era presionar a los políticos, la violencia en la era Trump proviene de la derecha y se ha vuelto personal: el objetivo es el rival, el antagonista, el que piensa distinto. De los 14 ataques políticos mortales desde la revuelta del Capitolio que ha documentado Reuters, en 13 de ellos los autores eran de derechas.

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La fiscalía suma nuevos cargos contra Trump por intentar borrar imágenes de videovigilancia en el caso de Mar-a-Lago

El País .-La oficina del fiscal especial Jack Smith amplía la imputación a una tercera persona, un empleado de mantenimiento de la mansión de Florida que mintió a los investigadores   Donald Trump se enfrenta desde este jueves a dos cargos adicionales de obstrucción a la justicia y uno de retención intencionada de información clasificada en el caso de los papeles de Mar-a-Lago, por el que fue imputado el mes pasado en Florida, por ordenar el borrado de imágenes de las cámaras de videovigilancia de la mansión para dificultar la investigación. Jack Smith, el fiscal especial del Departamento de Justicia para este caso y el de presunta injerencia electoral en 2020, ha ampliado la acusación a Carlos de Oliveira, un trabajador del servicio de mantenimiento de la residencia de Florida. Hasta ahora los únicos imputados eran Trump y su asistente personal Walt Nauta. El anuncio de la fiscalía se produce horas después de que los abogados del republicano se entrevistaran con miembros de la misma en Washington, en una reunión calificada por el propio Trump de “productiva”.   Smith acusa al segundo empleado de supuestamente ayudar a Trump a eludir la acción de los funcionarios de Justicia que trataban de recuperar los documentos sacados de la Casa Blanca -información clasificada y sensible sobre cuestiones de seguridad nacional-, al intentar borrar, por orden de Trump, las imágenes de las cámaras de seguridad de la mansión y mentir a los investigadores. El inicio del juicio por este caso está previsto para el 20 de mayo. Smith ha acusado a De Oliveira de conspiración para obstruir la justicia, declaraciones falsas y destrucción de documentos, según la acusación revisada que se desvelado hoy en un tribunal federal de Florida.   Trump se declaró inocente en Miami el mes pasado de los 37 cargos federales que hasta entonces pesaban contra él, por retener ilegalmente documentos clasificados después de dejar la Casa Blanca en enero de 2021 y por obstrucción a la justicia. Los fiscales le acusan de comprometer algunos de los secretos de seguridad nacional más sensibles por un manejo negligente de los archivos, que fueron hallados en medio centenar de cajas repartidas por distintas estancias de la mansión, incluido un cuarto de baño.   La campaña de Trump para la reelección en 2024 ha criticado duramente los nuevos cargos, calificándolos de “continuo intento desesperado y tambaleante de la Familia del Crimen Biden y su Departamento de Justicia de acosar al presidente Trump y a quienes le rodean”. Es el argumento favorito del republicano para desacreditar a los fiscales, de quienes dice que actúan por una motivación política, la de perjudicarle y beneficiar a los demócratas. Trump ha calificado la acción de la justicia de “interferencia electoral al más alto nivel”.   Los fiscales aseguran que De Oliveira mintió durante una entrevista voluntaria con investigadores del FBI que registraron la casa, asegurando a los agentes que no participó en ningún traslado ni movimiento de pruebas y que no estaba al tanto de ningún esfuerzo de ese tipo. “Entonces ¿no sabe dónde se habrían guardado los objetos en cuanto [Trump] se trasladó de nuevo a Mar-a-Lago?”, le preguntó un agente, según la agencia Bloomberg, que ha tenido acceso al sumario. “No”, respondió De Oliveira. Justicia sostiene que el trabajador “presenció personalmente y ayudó a mover las cajas [de documentos] de Trump” cuando llegaron al complejo en enero de 2021.   Trump y su asistente personal Nauta ya fueron acusados el mes pasado por retención intencionada de información de defensa nacional, ocultación de documentos, conspiración para obstruir la justicia y hacer declaraciones falsas.   El republicano, que está en campaña para otro mandato en la Casa Blanca, es el primer expresidente que se enfrenta a acusaciones federales de conducta delictiva. Tanto la causa de los papeles de Mar-a-Lago, como el caso que motivó la primera imputación contra él –el presunto pago de dinero a una actriz porno para comprar su silencio-, y un tercero, que podría valerle la tercera acusación desde abril, el del intento de revertir el resultado de las elecciones de 2020, se instruyen por la vía penal.

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Trump pide retrasar el juicio de Mar-a-Lago hasta después de las elecciones

El País .- Los abogados del expresidente sostienen que la carrera electoral absorbe sus energías y le impediría preparar su defensa. Ni agosto, como proponía la jueza inicialmente, ni diciembre, como sugería el fiscal. Los abogados del expresidente Donald Trump quieren que el juicio por la supuesta retención ilegal de documentos clasificados se retrase hasta después de las elecciones presidenciales de 2024. Aunque sea de forma implícita, es la admisión de que Trump cree que su agenda judicial, y en particular el caso de Mar-a-Lago, puede complicarle sus planes de regreso triunfal a la Casa Blanca. En un escrito presentado ante la jueza Aileen Cannon, los abogados de Trump y de su asistente personal Walt Nauta, también imputado, señalan que “comenzar un juicio de esta magnitud solo seis meses después de la imputación no es razonable, es revelador y daría lugar a un error judicial”. Además de la supuesta complejidad del caso, los abogados de Trump apelan expresamente al argumento electoral: “El presidente Trump es candidato a la presidencia de los Estados Unidos y actualmente es el probable candidato del Partido Republicano. Esta empresa requiere una enorme cantidad de tiempo y energía, y ese esfuerzo continuará hasta las elecciones del 5 de noviembre de 2024. El trabajo del señor Nauta requiere que acompañe al presidente Trump durante la mayoría de los viajes de campaña por todo el país. Esta programación hace que la preparación del juicio con ambos imputados sea todo un reto. Dicha preparación requiere una planificación y un tiempo significativos, lo que hace que el calendario actual sea insostenible, lo que aconsejaría un aplazamiento”, dice el escrito. Los candidatos republicanos a las primarias ya están metidos en campaña en los primeros estados que celebran las primarias y también han empezado a hacer incursiones con su caravana electoral en algunos de los estados llamados a votar el supermartes, el próximo 5 de marzo, que es el día decisivo en las primarias, al votar un gran número de estados. La carrera republicana tiene marcada en la agenda el pistoletazo de salida el 15 de enero de 2024, cuando se celebran los caucus de Iowa, el primer Estado en que los votantes manifestarán sus preferencias. Ventaja de Trump Trump cuenta por ahora con una gran ventaja en las encuestas frente a todos sus rivales. La campaña de Ron DeSantis, su principal alternativa, no ha logrado tomar fuerza en ningún momento. A DeSantis le cuesta encontrar el tono con el que enfrentarse a Trump sin indisponer a las bases trumpistas y ha tenido varios patinazos que le mantienen muy alejado en intención de voto del expresidente. El resto de rivales, entre ellos Mike Pence, Nikki Haley o Tim Scott, tampoco avanzan. De la docena larga de candidatos, muchos no tienen garantizado ni siquiera acudir al primer debate, que se celebra en Milwaukee el 23 de agosto en Milwaukee (Wisconsin), pues se exige un mínimo de intención de voto y tener al menos 40.000 donantes. Rizando el rizo, uno de los candidatos, Doug Burgum, gobernador de Dakota del Norte, está ofreciendo tarjetas regalo de 20 dólares a 50.000 votantes que le donen un dólar. Así, gastando un millón de dólares alcanzaría esa cota. Mientras, Trump se resiste a asistir al debate. Su ventaja es tan contundente que quiere evitar cualquier margen de error y todo tipo de imprevistos. La mayor amenaza que se cierne contra él es la agenda judicial. Tener que sentarse en el banquillo quizá no le haga especial daño entre los votantes republicanos de las primarias, pero seguramente dificulta mucho su elección en noviembre de 2024 frente al presidente Joe Biden, más que probable candidato demócrata. El riesgo es que las bases republicanas perciban que sus opciones de éxito son muy bajas y opten por otro candidato. La jueza Cannon, nombrada en su día por Trump, había fijado como primera fecha tentativa para el comienzo del juicio el próximo 14 de agosto. El fiscal especial Jack Smith consideraba insuficiente el tiempo para resolver las cuestiones previas y preparar el caso, así que sugirió el 11 de diciembre como alternativa. Ahora Trump plantea un aplazamiento indefinido. “El tribunal debería, por tanto, retirar la orden actual que fija el juicio y posponer cualquier consideración sobre una nueva fecha para el juicio”, indican los abogados en su escrito. El caso presenta una complejidad especial porque parte de las pruebas siguen siendo información clasificada confidencial. El proceso se desarrollará bajo un estricto conjunto de normas prescritas por la Ley de Procedimientos de Información Clasificada, cuyo objetivo es proteger las pruebas clasificadas y gestionar la divulgación de las mismas. Trump hace frente a 37 cargos por violaciones de la ley de espionaje, obstrucción a la justicia, conspiración y falsedad que suman unas penas máximas teóricas de 400 años de cárcel. De todos los cargos, 31 lo son por retención ilegal de documentos sensibles para la defensa nacional. El expresidente se ha declarado inocente. En paralelo, ha comenzado en el condado de Fulton (donde está Atlanta, la capital de Georgia), la selección del gran jurado que podría tomar la decisión de imputar a Trump este verano por la interferencia electoral en las presidenciales de 2020 en Georgia. En lo que parecía un preanuncio de una posible imputación, Fani Willis, la fiscal del condado de Fulton, envió el mes pasado una carta al juez jefe del Tribunal Superior del condado. En ella, indicaba que planea que gran parte de su personal trabaje a distancia la mayoría de los días durante las tres primeras semanas de agosto y pedía que los jueces no programasen juicios y vistas en persona durante parte de ese tiempo. En paralelo, el fiscal especial Smith continúa investigando los intentos de Trump de aferrarse al poder y evitar la certificación de la clara victoria que logró Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, en las que sacó al expresidente una diferencia de siete millones de votos populares y se impuso por 306 a 232 delegados o votos electorales. Ese caso también está avanzando con la toma de declaraciones en Washington. Cualquiera de ellos puede interponerse en la carrera presidencial de Trump. En cambio,

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Gobernador de Florida promete “fuerza letal” en la frontera (EE.UU. – México) y acabar con la ciudadanía por nacimiento

El País .- El gobernador de Florida, quien lucha con Donald Trump por la nominación republicana a la Casa Blanca, endurece su discurso en su segunda visita a la frontera en menos de un mes.   Ron DeSantis ha visitado este lunes la frontera de Estados Unidos y México para compartir su visión de política migratoria de llegar a la Casa Blanca en 2024. El gobernador de Florida busca remontar en las encuestas y recortar la distancia de quien va en cabeza, el expresidente Donald Trump. En plena campaña de conquista de los núcleos más duros de la derecha, el aspirante criticó por blanda la política del exmandatario en la frontera y prometió una estrategia más agresiva, que incluye la “fuerza letal” de las autoridades locales, para poner freno a la inmigración irregular que cruza desde México.   “Esta frontera está controlada por los cárteles de la droga”, aseguró DeSantis en una conferencia de prensa desde Eagle Pass, en Texas. Detrás de él tenía el río Bravo, el límite natural que separa a Estados Unidos de México y el último escollo para miles de personas que inician su viaje al norte desde decenas de países de América Latina.     El gobernador de Florida ha prometido este lunes detener “sin excusas” el flujo migratorio de llegar a Washington tras las presidenciales de noviembre del próximo año. Resume su estrategia en tres puntos: Asegurar la frontera, continuar la construcción del muro y “detener la invasión”. Lo primero que haría sería decretar una “emergencia nacional”, establecer una ley marcial en algunos puntos de los más de 3.000 kilómetros de línea y acabar con las “falsedad del asilo”.   El político ultraconservador se ha sumado a otros aspirantes republicanos, como el propio Trump, que han prometido eliminar incentivos para los inmigrantes que han llegado ilegalmente, como “empleo, beneficios sociales pagados por los impuestos” y la ciudadanía estadounidense por nacimiento. “Me refiero a esta idea de que puedes cruzar la frontera y dos días después tener un hijo que, de alguna manera, es un ciudadano estadounidense. Ese no fue el propósito original de la decimocuarta enmienda [el texto de 1868 sobre protección igualitaria]. Está mal que la gente utilice a nuestro país para turismo de partos”, ha dicho DeSantis.     El mandatario local llegó la noche del domingo a Texas. Ha prometido elevar el uso de la fuerza en el combate de la inmigración irregular. “Vamos a redefinir las reglas para un enfrentamiento. Si alguien se está metiendo a tu casa para hacer algo malo, responderías con fuerza. ¿Por qué no lo hacemos en la frontera sur? Si los carteles están haciendo huecos al muro, terminarán muertos tras esa decisión”, ha señalado el gobernador, quien dijo que la Administración de Trump no hizo nada por erradicar a las organizaciones criminales mexicanas.     El gobernador encabezó dos eventos en la comunidad fronteriza, una región que ha sufrido ante el incremento de inmigrantes que han arribado desde que inició la era de Joe Biden en Washington. Una encuesta de la agencia AP señala que el 60% de los estadounidenses reprueban la política migratoria del Ejecutivo. DeSantis, quien enfrenta problemas en Florida por su retórica anti inmigrante, se ha visto obligado a endurecer su discurso como estrategia de crecimiento en las encuestas.   Esta es su segunda visita a la frontera con México en menos de un mes. A principios de junio, DeSantis viajó a Arizona, un Estado vital para los intereses de los republicanos, para criticar las decisiones adoptadas por los demócratas. Se reunió con autoridades del condado de Cochise, quienes han mostrado preocupación por el aumento de persecuciones de alta velocidad a traficantes de personas.   DeSantis ha aprovechado sus eventos en Texas y Arizona para prometer una reforma legal que permitiría a las policías estatales y algunas oficinas del sheriff de entidades fronterizas deportar a quienes llegan por la línea, una tarea que hoy está en manos exclusivamente del Departamento de Seguridad Interior y la Patrulla Fronteriza.   Críticas a Trump Los periodistas que han cubierto el recorrido de DeSantis por la frontera le preguntaron qué lo hacía diferente de Trump, quien se popularizó gracias a su política de mano dura contra la inmigración. “Me sorprendí cuando me dijeron que hubo más deportaciones los primeros cuatro años de Obama que en la Administración de Trump, lo que me pareció increíble”, señaló el gobernador de Florida a manera de crítica de su principal rival.   “Se construyó algo del muro, pero ni siquiera se acerca a lo que se necesita”, continúo el político. DeSantis admitió que comparte mucho de la visión que Trump tiene de la frontera, pero ha asegurado que mucho de lo prometido por el expresidente en 2016 no se hizo. “Donde diferimos es que seremos más agresivos respecto a lo que él hizo en lo que se refiere a dar poder a las autoridades locales”, ha añadido.   Donald Trump no se quedó callado ante la visita de su rival a Texas. “El presidente Trump hizo más segura la frontera de Estados Unidos. Solo pregúntenle a Ron DeSantis”, afirmaba un comunicado enviado por su campaña. Trump dijo que le había parecido “muy aburrido” el evento de DeSantis en Eagle Pass, donde se reunió apenas con un centenar de personas.   El aspirante emprende una gira por la línea fronteriza en la que promete cerrar el grifo a la inmigración ilegal “sin excusas”. No obstante, no ha explicado cómo logrará mucho de lo que adelanta, acciones que necesitan del Legislativo e incluso reformas constitucionales, improbables en los tiempos de polarización en el Capitolio. “No vamos a tener una segunda oportunidad. O ganamos la elección o jamás vamos a poder arreglar esto”, dijo DeSantis mientras señalaba a sus espaldas, al caudaloso río Bravo.

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“Estos son los papeles”: la CNN difunde una grabación de Trump clave para el caso de Mar-a-Lago

El País .- El expresidente estadounidense reconoce en la conversación que un documento sobre Irán en su poder seguía siendo “altamente confidencial”.   Son solo dos minutos que acaban con Donald Trump pidiendo unas coca-colas. Pero antes de eso da tiempo para mucho. La CNN ha difundido una grabación del expresidente en la que habla sin pudor de documentos clasificados sobre Irán en su poder y admite con claridad que siguen siendo secretos, en contra de sus afirmaciones de que había desclasificado todo y de que podía hacerlo con solo pensarlo. La grabación es una prueba clave en el caso de los papeles de Mar-a-Lago, en el que Trump está acusado de 37 cargos delictivos.   Pese a que parece obvio para quien escuche la grabación que Trump tiene un documento con un plan para atacar Irán en su poder, él ha sostenido posteriormente en una entrevista en la cadena Fox que solo agitaba unos papeles que no tenían nada que ver, “historias de periódicos, de revistas y artículos”.   Aparentemente, la grabación indica que Trump era consciente de que retuvo material clasificado como confidencial después de dejar la Casa Blanca. Los comentarios del expresidente sugieren que le gustaría compartir la información, pero al tiempo admite que es consciente de que tras dejar la presidencia ya no puede desclasificar registros. La CNN ya había informado en mayo de la existencia de esta grabación, pero entonces sin difundirla.   La reunión grabada se celebró en julio de 2021 en el club de golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey, con dos personas que trabajaban en la autobiografía del exjefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, así como ayudantes del expresidente, incluida la especialista en comunicaciones Margo Martin. La reunión de la grabación se produjo poco después de que The New Yorker publicara un reportaje en el que se aseguraba que, en los últimos días de la presidencia de Trump, Mark Milley, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, dio instrucciones a los mandos militares para que se aseguraran de que Trump no emitía órdenes ilegales.   También se decía que argumentó repetidamente en contra de atacar a Irán y que le preocupaba que Trump pudiera poner en marcha un conflicto a gran escala injustificado. El artículo sostenía que Milley y otros cargos convencieron a Trump de que no emprendiera una acción tan drástica. Trump trata de responder al reportaje con el documento, que según él procedía de Milley y que mostraría que el Pentágono tenía una actitud más agresiva y belicista hacia Irán que él.   “Estos son los papeles”, dice Trump en la grabación de audio, mientras habla de los planes de ataque a Irán del Pentágono, una cita que no se incluyó en el pliego de cargos contra Trump, en el que ya se menciona esta grabación y se transcribe parte de su contenido.   En el audio, Trump y sus ayudantes también bromean sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton después de que el expresidente diga que el documento era “información secreta”. “Hillary imprimía eso todo el tiempo, ya sabes. Sus correos electrónicos privados”, dijo una empleada de Trump. “No, ella se lo enviaría a Anthony Weiner”, un excongresista demócrata, respondió Trump, entre las risas de los presentes, un fragmento que tampoco se recoge en el pliego de cargos. La grabación comienza con Trump afirmando que “se trata de gente mala y enferma”, mientras que su ayudante asegura que se había producido un “golpe de Estado” contra Trump. “Como cuando Milley habla de: ‘Oh, van a intentar dar un golpe de Estado’. No, estaban tratando de hacer eso incluso antes de que juraras el cargo”, dice la ayudante.   “Dijo que yo quería atacar Irán, ¿no es increíble?”, dice Trump mientras se escucha el sonido de papeles revolviéndose. “Tengo una gran pila de papeles, esto solo surgió. Mirad. Esto fue él. Me presentaron esto – esto es extraoficial, pero – me presentaron esto. Era él. Este era el Departamento de Defensa y él”, añade en esta parte, ya transcrita en el pliego de cargos.   Aparentemente, Trump muestra los papeles sobre el plan de ataque y asegura que con eso se demuestra que él tiene razón, “excepto porque es altamente confidencial” y no puede hacerlo público. “Secreto. Esto es información secreta”, insiste el expresidente.   “Estos son los papeles”, continúa Trump, mientras se oye ruido de papeles. “Esto lo hicieron los militares y me lo dieron a mí”, añade, antes de indicar que el documento permaneció clasificado. Y la conversación continúa, según se puede escuchar en la grabación ahora difundida.   Trump: “Mira, como presidente, podría haberlo desclasificado” Ayudante: “Sí [risas]”. Trump: “Ahora no puedo, ya sabes, pero esto sigue siendo un secreto”. Ayudante: “Sí [risas]. Ahora tenemos un problema”. Trump: “¿No es interesante?”. Ayudante: “Sí”. Trump: “Es tan guay. Quiero decir, es tan, mira, ella y yo, y probablemente casi no me creías, pero ahora me crees”. Escritora: “No, yo te creí”. Trump:: “Es increíble, ¿verdad?” Escritora: “No, nunca conocieron una guerra que no quisieran”. Trump: “Hey, traigan algunas… Traigan algunas coca-colas por favor”. Cita en el juzgado el 14 de julio La jueza que lleva el caso de los papeles de Mar-A-Lago ha fijado una vista previa para el 14 de julio en Fort Pierce (Florida) en la que se discutirá cómo se manejarán los materiales clasificados en el caso, una complicación al tratarse de un juicio con jurado. Es una cita para los abogados. Los acusados, Donald Trump y su ayudante Walt Nauta, no están obligados a comparecer.   La jueza Aileen Cannon, por otro lado, ha accedido a la petición de la fiscalía de nombrar a un oficial de seguridad de la información clasificada que «asistiría al Tribunal, al personal del Tribunal y a la defensa en el manejo de cualquier moción y orden». En cambio, ha denegado la petición del Departamento de Justicia de mantener bajo secreto una lista de 84 testigos. Trump, en todo caso, tiene prohibido hablar con ellos del caso.

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Donald Trump: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir a Biden si soy elegido”

El País .- El candidato republicano defiende su derecho a guardarse los documentos en un acto de recaudación de fondos en Nueva Jersey horas después de ser imputado por los papeles de Mar-a-Lago.   El primer expresidente estadounidense procesado por cargos penales federales no da señales de desánimo tras encajar la segunda imputación en poco más de un mes. Tras la de Nueva York por el caso Stormy Daniels —el pago de dinero negro para silenciar una aventura extramatrimonial—, el republicano ha sido acusado en la mañana de este martes en Miami de revelación de secretos y obstrucción a la justicia, entre los 37 delitos que se le atribuyen, jurídicamente más graves que los del caso anterior, pero políticamente indiscernibles, dado que cada revés judicial parece propulsar su candidatura a la reelección en 2024.   Horas después de declararse no culpable, el magnate ha aprovechado un acto de recaudación de fondos para denunciar la imputación, calificándola de “abominable abuso de poder” e “interferencia electoral”; arremeter contra los demócratas por, en su opinión, hacer lo mismo que él o cosas incluso peores —invocó a Hillary Clinton, pero también llamó corrupto a Joe Biden—, y reafirmar su derecho a guardarse el material clasificado que originó la imputación: “Tengo todo el derecho a tener esos documentos”. También corroboró su intención de llegar a la Casa Blanca el año próximo, aunque se enfrenta a cargos que podrían enviarlo a prisión de por vida, y de vengarse de los demócratas si lo logra: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir al presidente más corrupto de la historia de EE UU, Joe Biden, y a toda la familia criminal de Biden si soy elegido”, amenazó. Fue un discurso inusualmente breve, un tanto apagado en comparación con otras ocasiones más enérgicas.   Donald Trump, durante su declaración ante los medios en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), este martes.AMR ALFIKY (REUTERS) El escenario del desahogo ha sido su club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), un lugar destacado en la acusación federal —aparece en dos incidentes clave mencionados en el sumario del fiscal especial Jack Smith, de quien Trump dijo que se dedica a “realizar asesinatos políticos”—, y donde esta tarde se celebraba un acto para donantes VIP, entre ellos el empresario y teórico de la conspiración Mike Lindell, el fontanero y operador de lujo Kash Patel y Andrew Giuliani, hijo de su exabogado Rudy Giuliani. Mientras su esposa, Melania, pasaba la jornada en Nueva York lejos del fragor mediático y judicial, Trump llegaba en torno a las ocho y media de la tarde a Bedminster: la caravana de vehículos entró en el recinto mientras sonaba por los altavoces Suspicious Mind, de Elvis Presley. Como en abril, el magnate hizo de la contrariedad virtud, intentando rentabilizar en adhesiones y donativos la nueva acusación al igual que había hecho a lo largo del día, con correos electrónicos a sus partidarios para pedirles dinero y publicaciones grandilocuentes en Truth Social, su propia red social.   Donald Trump, a su llegada al club Bedminster este martes.ANDREW HARNIK (AP)  El patio del club Bedminster acogió decenas de sillas plegables dispuestas para los selectos invitados, muchos de ellos de tiros largos, en un ambiente de entusiasmo propio de las grandes ocasiones. A juzgar por las encuestas, la bandera del victimismo le funciona: los votantes republicanos siguen siendo abrumadoramente leales a Trump a pesar de sus cargos y el resto de procesos judiciales que afronta, según las últimas encuestas. En una de CBS publicada el domingo, el 61% de los participantes dijo que la imputación no va a hacerles cambiar de opinión sobre el candidato favorito de las primarias del Partido Republicano para 2024, mientras el 80% considera los cargos políticos. Encuestas menos partidistas, como la que cocinan los periodistas y columnistas de The New York Times, muestran también a Trump por delante de sus rivales en las primarias, con 8,2 puntos, dos más que su inmediato competidor, Ron DeSantis.   No obstante, como dijo este fin de semana quien fuera su fiscal general, Bill Barr, aunque solo la mitad de los cargos que se le han imputado hoy en Miami fuera cierta, el republicano ya estaría “frito”. Pero si los 34 cargos por falsificación de registros mercantiles que el fiscal de Manhattan le imputó en abril lograron unificar a muchos republicanos en torno a Trump, los 37 presentados este martes en Miami podrían obrar el mismo efecto entre sus fieles, y especialmente entre los congregados esta noche en Bedminster. La acusación federal, que al menos el 60% del electorado republicano considera de índole política, puede galvanizar aún más las fuerzas. Donald Trump, en el acto en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey).ED JONES (AFP)  Aunque Trump ha sido acusado penalmente, no tiene prohibido presentarse o asumir el cargo presidencial, incluso aunque fuera condenado. Siendo como es Trump, advirtió este martes su antigua secretaria de prensa, Stephanie Grisham, “va a doblar, triplicar su apuesta. Va a recaudar fondos. Va a hacerse la víctima”. Como demostró, en olor de multitudes, en Bedminster. La política de la negación de la realidad llego a su culmen cuando el expresidente contó: “Mucha gente me ha preguntado por qué tenía esas cajas [de documentos], para qué las quería”. Las cajas, explicó, “contenían todo tipo de efectos personales, camisas y zapatos”.

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Miami se blinda ante la posible reacción violenta a la comparecencia de Trump por los papeles de Mar-a-Lago

El País .- Las autoridades de la ciudad afirman se preparan para gestionar la presencia de hasta 50.000 simpatizantes del expresidente.   Donald Trump abordó este lunes al final de la mañana su avión privado en el aeropuerto de Newark (Nueva Jersey) rumbo al de Miami. Desde allí, se trasladó a su hotel con campo de golf en Doral, ciudad del condado de Miami Dade, para pasar la noche antes de su cita con la historia. Este martes lo espera un juez federal de la ciudad, John Goodman, para leerle los 37 cargos de los que se le acusa por llevarse de la Casa Blanca sin permiso en enero de 2021 un centenar de cajas con unos 13.000 documentos, 300 de ellos clasificados, a su residencia en Mar-a-Lago, en Palm Beach.   Se enfrenta a siete delitos federales que acarrean penas de hasta 400 años. Está previsto que se declare inocente de retener intencionadamente información sensible para la defensa nacional, de guardarse y ocultar papeles a los investigadores federales y de falsedad, así como de conspiración para obstruir a la justicia con uno de sus empleados, Walt Nauta.   El lunes por la noche aún no estaba claro si le tomarán las huellas o la típica fotografía que, de frente y de perfil, le hacen normalmente a los acusados en Estados Unidos. En abril, cuando se presentó ante un juez de Manhattan imputado por un supuesto pago para enterrar una relación extramatrimonial con la actriz porno Stormy Daniels, le ahorraron ambos tragos. Tras su comparecencia, tiene previsto regresar a Nueva Jersey, donde ha pasado los últimos días en otra de sus suntuosas residencias con campo de golf. A las 20.15 convertirá un acto privado que tenía programado con donantes en una comparecencia ante la prensa para reaccionar a las últimas noticias judiciales. El miércoles cumplirá 77 años. Cola este lunes por la tarde para entrar el martes a primera hora en el juzgado de Miami donde está prevista la comparecencia de Donald Trump.JOE RAEDLE (GETTY IMAGES VIA AFP) “Estamos preparados para la que se nos viene encima”, dijo este lunes en una comisaría de downtown el alcalde de Miami Dade, el republicano Francis Suárez, que coquetea con la idea de presentar, tal vez tan pronto como esta semana, su candidatura a la presidencia. En esa carrera se vería las caras con Trump, que ha anunciado que la nueva imputación no cambiará sus planes rumbo a la Casa Blanca. La ley estadounidense le permite hacerlo. También podría ser presidente aunque lo condenen.   El factor lluvia Suárez, carismático político del sur de Florida, fue bastante impreciso en lo que aguardan las autoridades de la ciudad: “Hemos visto cosas en las redes sociales”, dijo, “y calculamos que puede haber desde 1.200 manifestantes [pro Trump] hasta 50.000. Hay muchos factores que pueden influir, como, por ejemplo, si llueve o no”, añadió en referencia a la caprichosa meteorología local, que está amenizado la vida en la ciudad cada tarde desde hace una semana con una fenomenal tormenta. “Sea lo que sea, sabremos manejarlo, como demostramos durante las manifestaciones que siguieron a lo de George Floyd [afroamericano muerto en 2020 por asfixia bajo el peso de la rodilla de un policía blanco en Minneapolis]”.   Una portavoz de la policía explicó después a EL PAÍS que hay un perímetro en torno al palacio de justicia es terreno federal, así que la jurisdicción no le corresponde a las autoridades locales, “sino a los US Marshalls o al Servicio Secreto”. También aclaró que todos los cuerpos de seguridad implicados habían estado “motorizando redes sociales” y “sondeando a sus fuentes” para anticiparse a las posibles concentraciones que se estén preparando en apoyo a Trump.   En las inmediaciones del tribunal donde se espera la comparecencia del expresidente para las tres de la tarde, no había aún el lunes después de comer una presencia significativa de simpatizantes, tampoco de detractores, de Trump. Había, eso sí, un par de centenares de periodistas en una mezcla de gran carnaval mediático y radiografía de los equilibrios de poder del ecosistema de medios de Estados Unidos: los más poderosos, cadenas de televisión en la parte más alta de la cadena trófica, llevan instalando carpas para resguardarse del sol desde hace días. Algunas de ellas, tantos días como desde el jueves, cuando el magnate anunció que lo habían imputado.   El ambiente dentro del palacio de justicia era tranquilo, como el de la calma antes de la tormenta. Esos mismos grandes medios tenían ya gente apostada para pasar la noche en una fila como si mañana fuera a celebrarse un concierto de Taylor Swift. La entrada al juzgado se permitirá a partir de las 8.30. Unos 20 elegidos pasarán a la sala donde Trump se verá las caras con el juez. Otro espacio, con capacidad para 350 personas, servirá para acomodar al resto.

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Trump, imputado por los documentos clasificados de Mar-a-Lago

El País .- El expresidente está citado el martes en un juzgado de Miami para la presentación de cargos federales, algo sin precedentes.   El expresidente de Estados Unidos Donald Trump ha sido imputado por la presunta comisión de siete delitos federales por el manejo de los documentos clasificados que se llevó ilegalmente a Mar-a-Lago, su mansión en Palm Beach, Florida, y retuvo allí pese a los requerimientos para que los entregase. El fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia, ha decidido dar el histórico paso tras culminar su investigación y la imputación ha sido aprobada por un gran jurado en Miami (Florida). El expresidente está citado a comparecer el martes ante el tribunal.   El propio Trump lo ha anunciado en su red social. “La corrupta Administración Biden ha informado a mis abogados de que he sido acusado, aparentemente por el bulo de las cajas, a pesar de que Joe Biden tiene 1.850 cajas en la Universidad de Delaware, cajas adicionales en Chinatown, D.C., con aún más cajas en la Universidad de Pensilvania, y documentos esparcidos por todo el suelo de su garaje donde aparca su Corvette, y que está ‘asegurado’ solo por una puerta de garaje que es de papel fino, y abierta la mayor parte del tiempo”.   El Departamento de Justicia no ha hecho públicas aún las acusaciones contra Trump. Los abogados de Trump han adelantado que se trata de siete cargos, entre otros por conspiración, obstrucción a la justicia, retención dolosa de documentos de seguridad nacional, falsedades y violaciones de la ley de espionaje. La conspiración implica que alguien más ha participado junto al expresidente. Jim Trusty, abogado de Trump, lo ha indicado en una entrevista con la CNN. Trusty ha precisado que lo que tiene no es la imputación como tal, sino una especie de sumario de cargos donde se citan algunos artículos del código penal estadounidense.   Trump ya hizo historia al ser imputado por 34 cargos de falsedad derivados de tres pagos para ocultar escándalos (uno de ellos una aventura extramatrimonial con la actriz porno Stormy Daniels) en la campaña de las presidenciales de 2016. Un juez de Nueva York ha fijado para el 25 de marzo de 2024 el juicio del caso.   Ahora es la primera vez, de nuevo, en que un presidente o expresidente es objeto de cargos federales. Además, están relacionados con el ejercicio de su cargo. Además, su imputación se produce cuando es el favorito a la nominación en las primarias republicanas para las elecciones presidenciales de 2024. De ese modo, el Departamento de Justicia de la Administración Biden persigue penalmente a quien se perfila como posible rival del actual presidente en las elecciones de noviembre del año próximo.   “He sido citado para comparecer en el Tribunal Federal de Miami el martes, a las 15.00 horas. Nunca creí posible que algo así pudiera ocurrirle a un expresidente de los Estados Unidos”, ha escrito Trump en otro mensaje. “¡SOY UN HOMBRE INOCENTE!”, ha añadido. “Este es realmente un DÍA OSCURO para los Estados Unidos de América. Somos un país en serio y rápido declive, ¡pero juntos haremos que América vuelva a ser grande!”, ha publicado en el tercer mensaje de la serie, que ha culminado con la publicación de un vídeo de algo más de cuatro minutos. En paralelo, la campaña de Trump ha empezado a enviar correos electrónicos para pedir donaciones con la imputación como excusa.   Trump ya estaba preparándose en los últimos días para una posible imputación. Los fiscales habían comunicado formalmente a sus abogados que era objetivo de la investigación y él mismo reaccionó el miércoles declarando que no había hecho nada malo, que las acusaciones eran una forma de “interferencia electoral” para que no volviese a la Casa Blanca y que todo se trataba de una “caza de brujas”.   El expresidente ha recibido la comunicación de su imputación en su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde ha estado en los últimos días. Según su abogado, ha recibido la noticia con incredulidad y tristeza, pero consciente de que era un momento histórico. Tendrá que desplazarse a Florida para comparecer el martes ante el juzgado donde está citado, en lo que puede ser la reedición de la lectura de cargos que ya vivió en Nueva York a principios de abril. Aquella citación atrajo a cientos de periodistas y manifestantes a favor y en contra el expresidente, aunque no hubo nada de la “muerte y destrucción” que había vaticinado.   Algunos de sus aliados han reaccionado este jueves en Twitter a la nueva imputación calificando a Estados Unidos de “república bananera”. En cuanto a los rivales en las primarias republicanas, algunos han guardado silencio, mientras que los hay que han ofrecido apoyo a Trump y se han comprometido a indultarle llegado el caso, como el empresario Vivek Ramaswamy, y quienes le atacan abiertamente, como el exgobernador de Arkansas Asa Hutchinson, que ha pedido que el expresidente se retire de la carrera electoral.   La imputación del expresidente es un salto cualitativo en un caso que provocó el registro de su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida). El contenido de la orden de registro ya desveló entonces que el expresidente estaba siendo investigado por posibles delitos que pueden conllevar multas o penas de cárcel: obstrucción a la justicia, ocultación, remoción o mutilación dolosa de documentos público y violaciones de la ley de espionaje, aparentemente por la retención dolosa de documentos de seguridad nacional.   Imagen de las diligencias judiciales en que aparecen algunos de los documentos confidenciales hallados en el registro de Mar-A-Lago, la mansión de Trump en Palm Beach (Florida).AP Los agentes del FBI que registraron la mansión de Trump encontraron miles de documentos que el expresidente retenía allí indebidamente, entre ellos un centenar con marcas de clasificación con diferentes grados de confidencialidad. El registro se producía después de que el expresidente se hubiese llevado ilegalmente los documentos de la Casa Blanca y de que hubiera desatendido los requerimientos para entregarlos.   Trump se llevó los documentos al cesar

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El Departamento de Justicia de EEUU anunció que Trump está siendo investigado por el manejo de archivos clasificados

Infobae .– Los fiscales le reprochan haber conservado cajas enteras de documentos tras su partida de Washington en 2021, y de haber rechazado restituirlos, violando leyes federales   Donald Trump fue informado por la justicia federal que es investigado personalmente por el manejo de archivos clasificados de la Casa Blanca, un nuevo reto para el ex presidente estadounidense que postula a un nuevo mandato en 2024. Según varios medios de comunicación, entre ellos The New York Times y CNN, fiscales federales notificaron a los abogados del ex mandatario que la investigación ya no se limitaba a sus más cercanos colaboradores, sino que lo apuntan directamente. Los fiscales le reprochan haber conservado cajas enteras de documentos, incluso algunos clasificados como “top secret” tras su partida de Washington en 2021, y de haber rechazado restituirlos, violando leyes federales. Los medios estadounidenses no precisan cuándo fue informado el ex presidente, pero sus abogados se reunieron el lunes con responsables del Departamento de Justicia, en particular el fiscal especial Jack Smith, encargado de supervisar la investigación de manera independiente. Trump, que adelanta por ahora ampliamente a los otros candidatos tras la investidura republicana, siempre se defendió de toda malversación y se presenta como víctima de “persecución política”. “Cómo podría el Departamento de Justicia inculparme cuando no he hecho nada”, escribió el lunes en su plataforma Truth Social, al momento en que sus abogados eran recibidos por responsables de este ministerio. En Estados Unidos, una ley de 1978 obliga a todo presidente a transmitir el conjunto de sus cartas, correos electrónicos y otros documentos de trabajo en los Archivos Nacionales. Otra ley, sobre espionaje, prohíbe a cualquiera conservar documentos confidenciales en lugares no autorizados y no asegurados. Los fiscales le reprochan haber conservado cajas enteras de documentos, incluso algunos clasificados como “top secret” tras su partida de Washington en 2021, y de haber rechazado restituirlos, violando leyes federales. (AP) Al dejar la presidencia para instalarse en una lujosa residencia Mar-a-Lago, en Florida, Trump se llevó sin embargo cajas enteras de documentos. En enero de 2022, tras varios recordatorios, accedió a devolver 15 cajas que contenían más de 200 documentos clasificados. En un correo, sus abogados aseguraron que no había otras. La Policía Federal estimó, sin embargo, que no había devuelto todo y que conservaba aún muchos en su club de Palm Beach. Los agentes del FBI acudieron allí el 8 de agosto y se incautaron otras treinta cajas que contenían 11.000 documentos, entre ellos algunos muy delicados sobre Irán y China. Al denunciar fuertemente una operación mediática, sus abogados reprocharon ampliamente al FBI su publicación, según ellos innecesaria, una foto que mostraba documentos confiscados estampados con la mención “Top Secret”, sobre una alfombra floreada. Para acallar las acusaciones de juego sucio, el fiscal general Merrick Garland nombró al fiscal especial Jack Smith para supervisar esta investigación, así como otra sobre el papel de Trump en el asalto al Capitolio. Estrella porno Otro fiscal especial investiga en paralelo documentos clasificados confidenciales encontrados al inicio de año en una antigua oficina en el domicilio del presidente demócrata Joe Biden por sus abogados. Donald Trump fue acusado de 34 delitos por silenciar con dinero su relación con la actriz porno Stormy Daniels. (REUTERS) Estos hallazgos, así como otros en una residencia del ex vicepresidente Mike Pence, permitieron a Trump relativizar su conducta, aunque Biden siempre cooperó con la justicia, al restituir por voluntad propia los documentos, mucho menos numerosos. El multimillonario republicano también se sirvió de esos hallazgos para unir a sus seguidores cuando lo alcanza la justicia. Así ocurrió especialmente en abril, cuando la justicia del estado de Nueva York le acusó de falsificar documentos contables en relación con el pago de 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels antes de las elecciones de 2016, a cambio de su silencio sobre una supuesta relación. Era la primera vez en la historia de Estados Unidos que un ex presidente era objeto de un proceso penal.

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Los fallos de Twitter arruinan el lanzamiento de la candidatura de Ron DeSantis con Elon Musk

El País .- El gobernador de Florida se presenta en un vídeo como el candidato del resurgimiento con un mensaje apocalíptico, pero sin citar a Trump.   Gran fiasco para empezar la campaña. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, había convocado a través de una funcionalidad de audio de Twitter para presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2024 de la mano del magnate Elon Musk. Pero lo que iba a ser su gran momento resultó un patinazo. Por problemas técnicos, con cientos de miles de personas conectadas, la conexión se caía y cortaba todo el rato. Cuando se había rebasado en unos 25 minutos la hora fijada, apenas se habían oído unas cuantas frases entrecortadas.   Mientras el experimento naufragaba, Joe Biden le troleó con un tuit: “Este enlace funciona” y al pinchar llevaba a su campaña. El expresidente Donald Trump también se sumó a las burlas desde su propia red, Truth Social, donde subió un vídeo de un cohete de SpaceX, otra empresa de Elon Musk, derrumbándose y explotando con las letras Ron 2024 en pantalla. Luego puso otro mensaje: “¡Guau! ¡El lanzamiento de DeSanctus en TWITTER es un DESASTRE! Toda su campaña será un desastre”. El propio DeSantis se ha resignado a bromear: “Parece que hemos roto internet”.   Al principio, Musk lanzó el mensaje de Twitter Spaces desde su cuenta en la red, pero nunca llegó a funcionar bien. Pasados algo más de 21 minutos, la emisión se cortó. Quienes se habían quedado pendientes de ese enlace no pudieron escuchar al candidato. David Sacks, que actuaba de moderador, abrió otra emisión y al cabo de otros tres minutos, para quienes se enteraron de que el enlace inicial no valía y acudieron al nuevo, la retransmisión estuvo disponible.   Había pasado cerca de media hora con respecto al horario anunciado cuando DeSantis ha empezado: “Me presento a presidente de Estados Unidos para liderar el gran resurgimiento americano”, ha comenzado su intervención inicial, de unos siete minutos. Para cuando terminó el programa, una hora después, la retransmisión fallida seguía teniendo millones de visualizaciones más que la que sí funcionó.   Cuando De Santis concedió después una entrevista televisiva, hasta el presentador se mofó un poco: “Esté tranquilo, Fox News no se va a colgar”. Antes, la cadena ya había publicado una noticia diciendo que el lanzamiento en Twitter había sido un desastre y también había lanzado una alerta para mofarse: “¿Quiere ver y oír de verdad a Ron DeSantis? Sintonice Fox News a las 8 pm”. El magnate Rupert Murdoch parece marcar el terreno al magnate Elon Musk, que se ha alzado como nuevo referente de parte de la derecha estadounidense al dar pábulo a sus teorías de la conspiración.   Musk dijo luego que invitaba a todos los candidatos presidenciales a participar en un programa similar, pero visto el fiasco del estreno no está claro cuántos aceptarán la invitación. Los fallos de la red social han sido una constante durante su caótico liderazgo de la compañía que compró en octubre pasado.   Mensaje en vídeo Mientras Twitter estaba atascado, el político republicano presentó en paralelo su candidatura a través de un vídeo que dio en primicia el canal conservador Fox News, que también lo difundió en internet. DeSantis tuiteó el vídeo, que en este caso sí funcionó.   En esa primera tarjeta de presentación de su campaña, DeSantis se presenta como el candidato del resurgimiento tras un mensaje con comienzo apocalíptico en el que evita citar a Trump: “Nuestra frontera es un desastre. El Gobierno federal infesta de delincuencia nuestras ciudades y dificulta que las familias lleguen a fin de mes. Y el presidente se tambalea. Pero la decadencia es una opción. El éxito está al alcance. Y merece la pena luchar por la libertad. Rehacer este barco exige devolver la cordura a nuestra sociedad, la normalidad a nuestras comunidades y la integridad a nuestras instituciones. La verdad debe ser nuestra base. Y el sentido común no puede seguir siendo una virtud poco común. En Florida demostramos que es posible. Elegimos los hechos frente al miedo, la educación frente a una doctrina, la acción, la ley y el orden frente a los disturbios y el desorden. Mantuvimos la línea cuando la libertad pendía de un hilo, demostramos que podemos y debemos revitalizar América. Necesitamos el coraje para liderar y la fuerza para ganar. Soy Ron DeSantis. Y me presento a presidente para liderar nuestro gran resurgimiento americano”, reza su primera intervención como candidato. https://twitter.com/RonDeSantis/status/1661491799393964034?s=20   La intervención inicial de DeSantis en el programa de Twitter fue una versión larga de ese mismo mensaje del vídeo. Y la del programa de Fox, una versión intermedia, todas preparadas y con el mismo mensaje que sonaba algo a memorizado y poco natural: invasión de inmigrantes, crimen, drogas e inseguridad. Procuró poner a Florida como ejemplo de lugar donde las cosas funcionan mejor, aunque a veces con estadísticas algo engañosas. Su discurso ha sonado familiar. Defendió sus políticas durante la pandemia, criticó a Disney y a la Reserva Federal y arremetió contra la ideología progresista y los principios de inversión sostenible, conocidos como ESG.   Cultura de la derrota Ni Elon Musk ni el moderador David Sacks, donante republicano, amigo de Musk y apoyo de DeSantis, le preguntaron por Donald Trump. Participaron otros invitados que le elogiaron, pero ninguno le puso en aprietos. La entrevista televisiva, a cargo de un excongresista republicano, parecía también una alfombra roja, sin ninguna pregunta incómoda sobre el expresidente.   Sí hubo una crítica velada al trumpismo, la misma que ya ha repetido en otras ocasiones: “Debemos acabar con la cultura perdedora que ha infectado al Partido Republicano en los últimos años. Los cansinos dogmas del pasado son inadecuados para un futuro vibrante. Debemos mirar hacia delante, no hacia atrás. Necesitamos el coraje para liderar y debemos tener la fuerza para ganar”, afirmó sin citar al expresidente. La candidatura de DeSantis se venía anticipando desde su buen resultado electoral en las elecciones de noviembre del año pasado, cuando resultó reelegido gobernador de Florida con

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Los demócratas cierran filas con Biden ante la falta de alternativas

El País .- El presidente recibe un apoyo cerrado de las personalidades de su partido, pese a que se le cuestionaba hace un año “¡Cuatro años más! ¡Cuatro años más!”. Joe Biden logró poner este martes en pie a los asistentes a un congreso sindical en un hotel de Washington. Era su primer acto público desde que anunciaba su decisión de presentarse a la reelección. El presidente de Estados Unidos se dispone a hacer campaña desde su cargo y sin necesidad de disputar la nominación a otras personalidades de su partido, que han cerrado filas con él, en parte por la falta de alternativas.   Numerosos dirigentes demócratas se planteaban hace un año la necesidad de buscar una alternativa a Joe Biden para las elecciones de 2024. No solo por su edad, casi 82 años cuando se vote. Además de eso, la popularidad del presidente estaba bajo mínimos y las encuestas anticipaban un desastre para los demócratas en las elecciones de mitad de su mandato.   Sin embargo, tras el éxito demócrata en las elecciones de noviembre, con el mejor resultado para el partido en el Gobierno de los últimos 20 años, se disiparon los planes de buscar un recambio. Tras esas elecciones, cumplió 80 años, y ya parecía dispuesto a seguir. Más adelante, en el discurso sobre el estado de la Unión fue preparando el terreno para el anuncio y ya habían desaparecido hasta las especulaciones. El anuncio de Biden se ha hecho esperar, pero el presidente había ido marcando el terreno dejando claro que su plan era volverse a presentar. El inquilino de la Casa Blanca tiene mucha ventaja en unas primarias y la historia reciente muestra que el intento de desbancarle nunca acaba bien. Como mucho, le debilita y acaba facilitando la victoria al candidato del partido rival.   Posibles alternativas, como los gobernadores de California, Gavin Newson; de Illinois, J. B. Pritzker, o de Michigan, Gretchen Whitmer fueron dejando claro que no competirían con Biden. Este martes los tres le han mostrado su apoyo. Pritzker ha actuado de telonero en el acto con sindicatos de Washington de este martes, pero también le ha expresado su apoyo en Twitter: Desde la derrota de una pandemia mortal hasta la defensa de nuestra democracia, Joe Biden ha sido el líder pragmático y reflexivo necesario para ayudar a nuestra nación a recuperarse de algunos de nuestros días más difíciles. Estoy orgulloso de apoyarle para la reelección y estoy preparado para la lucha que tenemos por delante”, ha escrito.   Newson se ha movilizado para recaudar fondos para la campaña: “Nuestra democracia está siendo atacada. Nuestra libertad está siendo despojada. Es hora de dar un paso al frente, y no hay nadie mejor para liderar esa lucha que el presidente Biden. Esperamos otros 4 años de su liderazgo. Hagámonos notar hoy. Cada dólar cuenta”, ha tuiteado.   Whitmer no ha sido menos “El presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris se han pasado su primer mandato luchando por nuestra libertad, democracia y más derechos, no menos. Pero en todo el país, peligrosos extremistas intentan hacernos retroceder. No podemos ser complacientes. Es hora de terminar el trabajo”, ha dicho, usando el lema del vídeo de inicio de campaña de Biden.   También han cerrado filas con mensajes claros de apoyo Barack Obama, Hillary Clinton, Hakeem Jeffries y otras personalidades del Partido Demócrata. El senador por Vermont Bernie Sanders, de 81 años, una de las figuras izquierdistas del partido y rival de Biden en las primarias de 2020, ha decidido renunciar a otra candidatura presidencial propia y hacer en su lugar “todo lo posible para que el presidente sea reelegido”. En declaraciones a AP ha apuntado que los demócratas deberían cerrar filas con Biden para evitar que “un Donald Trump o algún otro demagogo de derechas” se haga con la Casa Blanca. Durante gran parte del año, Sanders había dejado abierta la posibilidad de volver a presentarse. Ahora no solo dice que no se presenta, sino que desanima a cualquier otro candidato progresista de alto perfil a hacerlo.   Un puente generacional En el caso de Biden, cundió la idea de que podría ser un presidente de un solo mandato por voluntad propia, Él mismo se presentaba como un líder de transición: “Miren, yo me veo como un puente, no como otra cosa”, dijo en marzo de 2020, mientras hacía campaña en Michigan. “Hay toda una generación de líderes que habéis visto ponerse detrás de mí. Son el futuro de este país”, dijo acompañado entre otros por la vicepresidenta, Kamala Harris y la gobernadora, Gretchen Whitmer.   La opción de que fuera la vicepresidenta la que tomase el relevo estaba sobre el papel en 2020, pero su popularidad ha sido menor incluso que la de Biden. Para que ella hubiese dado el paso habría sido necesario que Biden renunciase a seguir.   Las encuestas dicen que más de dos tercios de los estadounidenses no quieren a Biden de nuevo como candidato, pero no hay ningún otro que suene como alternativa. La perspectiva de que el rival republicano vuelva a ser Donald Trump ha ayudado también a reforzar la confianza en Biden. Tras el anuncio de su candidatura, Trump ha salido en tromba contra el presidente, con su mensaje apocalíptico habitual y su bulo de que le robaron las elecciones de 2020.   A diferencia de 2020, el camino de las primarias está totalmente despejado para Biden. Por el momento solo han anunciado su candidatura rivales menores. Uno de ellos es el activista antivacunas Robert F. Kennedy Jr., de 69 años, hijo del senador por Nueva York, fiscal general de Estados Unidos y candidato presidencial Robert F. Kennedy, asesinado en 1968, y sobrino del presidente John F. Kennedy, asesinado cinco años antes. Otra es Marianne Williamson, escritora y activista cuya presencia es igualmente anecdótica.   Por si la falta de rivales de peso fuera poco, el Partido Demócrata ha organizado las primarias a medida de Biden. Comenzarán el 3 de febrero en Carolina del Sur, el primer Estado donde ganó en 2020, tras sus derrotas en

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Donald Trump va a juicio por difamación y supuesta violación

El Universo .- Una excolumnista dice que Trump la violó a mediados de la década de 1990.   E. Jean Carroll, de 79 años, dice que Trump la agredió sexualmente en una tienda de Nueva York y luego la difamó cuando ella lo acusó públicamente años más tarde.   Trump, que enfrenta múltiples problemas legales que amenazan con hacer descarrilar su candidatura para un segundo mandato en la Casa Blanca, niega las acusaciones. El arranque del juicio civil se produce pocas semanas después de su comparecencia por cargos penales relacionados con un pago de dinero a una estrella porno antes de las elecciones de 2016 a cambio de silencio.   Carroll, excolumnista de la revista Elle, dice haber sido violada por Trump en el probador de la lujosa tienda Bergdorf Goodman, en Nueva York, a mediados de los años 90. Dijo que el ataque se produjo luego que Trump le pidió consejos para hacer una compra.   Carroll hizo la acusación por primera vez en un pasaje de su libro publicado por New York Magazine en 2019. Trump respondió entonces que nunca conoció a Carroll, que ella no era su “tipo” y que estaba “mintiendo totalmente”.   La columnista primero demandó a Trump por difamación en 2019 pero no pudo incluir el cargo de violación porque había expirado el tiempo para presentarlo. Pero una nueva ley que entró en vigencia el año pasado en Nueva York permite compensar a las víctimas de ataques sexuales décadas después de ocurridos. Los abogados de Carroll presentaron entonces una nueva demanda en la que acu san a Trump de maltrato grave “cuando la manoseó a la fuerza y la violó”. Trump también es acusado de difamación por referirse a Carroll como una estafadora. La demanda civil busca indemnizaciones por daños y perjuicios no especificados, daños psicológicos, dolor y sufrimiento, pérdida de dignidad y daños a su reputación.   No se espera que Trump preste declaración. Los abogados de Carroll dijeron que no planean citarlo como testigo. Se estima que el juicio durará una o dos semanas. Trump se convirtió en el primer presidente en funciones y expresidente denunciado penalmente cuando a comienzos de mes fue detenido brevemente en el caso de la estrella porno.   También está siendo investigado por presuntamente buscar anular su derrota en las elecciones de 2020 en el estado sureño de Georgia, manejar inadecuadamente documentos secretos sacados de la Casa Blanca y estar implicado en el asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021.

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Biden anuncia su candidatura a la reelección en 2024

El País .– El presidente de Estados Unidos confirma a través de un vídeo titulado ‘Acabemos el trabajo’ su candidatura para un segundo mandato que finalizaría con 86 años   Joe Biden quiere ser presidente de Estados Unidos hasta los 86 años. Ese secreto a voces es ya un anuncio oficial. Biden ha proclamado este martes a través de un vídeo de tres minutos, bajo el título Let’s Finish the Job (Acabemos el trabajo) que se presentará a la reelección el 5 de noviembre de 2024. El anuncio, en el que llama a defender la libertad y la democracia frente al intento de los extremistas de cercenarlas ―identifica a estos radicales con la corriente trumpista MAGA, Make America First Again (Hagamos que América vuelva a ser grande)― ha llegado el 25 de abril, el mismo día en que hace cuatro años entró en la carrera por la nominación del Partido Demócrata para desalojar a Donald Trump de la Casa Blanca. En la campaña de 2020 recitó su poema favorito del irlandés Seamus Heaney, en el que “la esperanza y la historia riman”. Ahora, la historia rima consigo misma y la hipótesis más probable es que Biden se enfrente de nuevo a Trump.   Con imágenes del asalto al Capitolio, Biden empieza su mensaje apelando a la “libertad”. “Ese ha sido el trabajo de mi primer mandato: luchar por nuestra democracia, proteger nuestros derechos, asegurarnos de que todo el mundo en este país recibe el mismo trato y de que todo el mundo tiene una oportunidad justa”, explica con imágenes de su actividad y de la vicepresidenta, Kamala Harris, que repite como pareja electoral, para pasar de nuevo al ataque.   “Por todo el país, los extremistas MAGA se están alineando para acabar con esas libertades fundamentales, recortando la Seguridad Social, que pagas durante toda tu vida, recortando los impuestos de los más ricos, dictando qué decisiones sanitarias pueden tomar las mujeres, prohibiendo libros y diciéndole a la gente a quién puede amar, todo ello mientras hacen más difícil que puedas votar”, proclama. En el vídeo vuelven las imágenes del asalto al Capitolio, las protestas en favor del aborto y las fotografías de algunos de los republicanos más extremistas: Donald Trump, Ron DeSantis y Marjorie Taylor Greene.   El presidente llevaba meses avisando de que su plan era presentarse a la reelección, pero sin dar el paso oficialmente. Con los presidentes en ejercicio se da prácticamente por descontado que concurrirán de nuevo, pero en el caso de Biden, que cumplirá 82 años poco después de las elecciones de 2024, la duda era razonable. La mayoría de los estadounidenses, e incluso de los votantes demócratas, creen que no debería optar a un segundo mandato, según las encuestas.   En los peores momentos de su presidencia, con la popularidad por los suelos por la inflación, la caótica retirada de Afganistán, la delincuencia y la presión migratoria, muchos demócratas pensaban que era mejor que se apartase. Sin embargo, Biden supo manejar la campaña de las elecciones de mitad de su mandato y los demócratas lograron el mejor resultado en 20 años para el partido del inquilino de la Casa Blanca. Las dudas se disiparon. En la rueda de prensa posterior a aquellas elecciones, le preguntaron si pensaba presentarse a la reelección. Señaló a la primera dama, Jill Biden, y contestó en plural: “Nuestra intención es presentarnos de nuevo”. Ya entonces le dijeron que dos tercios de los estadounidenses preferían que no se presentase y respondió que eso no era algo que fuese a pesar en su decisión. Y al ser preguntado sobre si querría enfrentarse a Trump o Ron DeSantis, bromeó: “Será divertido ver cómo se enfrentan entre sí”.   Más allá de anuncios oficiales, Biden siempre ha insistido en que su plan era optar a la reelección. Con eso disuadía a potenciales rivales de su partido a hacerlo. A diferencia de 2020, el camino de las primarias está expedito para el presidente. No hay rivales de peso y los demócratas han cerrado filas con él. Sí ha anunciado su candidatura el activista antivacunas Robert F. Kennedy Jr., de 69 años, cuyo principal activo es el apellido de su padre, senador por Nueva York, fiscal general de Estados Unidos y candidato presidencial Robert F. Kennedy, asesinado en 1968, y de su tío, el presidente John F. Kennedy, asesinado cinco años antes. También lo ha hecho Marianne Williamson, cuya presencia es igualmente anecdótica.   Por si la falta de rivales de peso fuera poco, el Partido Demócrata ha redibujado el calendario de primarias a medida de Biden. Comenzarán el 3 de febrero en Carolina del Sur, el primer Estado donde Biden ganó en 2020, tras sus derrotas en Iowa y New Hampshire. Seguirán New Hampshire y Nevada el 6 de febrero; Georgia, el 13 de febrero, y Michigan el 27 de febrero. La convención demócrata que debería proclamar su candidatura a las presidenciales está prevista para los días 19 a 22 de agosto de 2024 en Chicago.   La pareja electoral de Biden vuelve a ser Kamala Harris, la vicepresidenta. Es lo habitual repetir y aunque Harris no es muy popular, complementa al presidente. Ella aparece en numerosas escenas del vídeo de lanzamiento, que concluye con el logo: Biden Harris. La página web de la campaña de Biden lo dice expresamente: “Ya es oficial: Joe Biden y Kamala Harris se presentan a la reelección”.   Según han informado medios locales, Biden ha decidido poner al frente de su campaña a Julie Chavez Rodríguez, muy cercana a la vicepresidenta. Si Biden logra la nominación demócrata, la nieta del histórico líder sindicalista y de derechos civiles Cesar Chavez se convertiría en la primera latina en dirigir una campaña presidencial.   El presidente apeló en el último discurso sobre el estado de la Unión, en febrero, a la necesidad de “terminar el trabajo”, algo que se podía interpretar como una invitación al Congreso para aprovechar la segunda mitad de su mandato, pero también como un anuncio subliminal sobre su voluntad de volver a presentarse, como ahora ha confirmado el

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Donald Trump presenta origen de millonarias ganancias que obtuvo tras dejar la Casa Blanca

EL UNIVERSO .– El exmandatario reporta ganancias por la venta de tarjetas coleccionables NFT, conferencias o proyectos internacionales.   El expresidente estadounidense Donald Trump presentó una declaración de impuestos que ofrece una visión poco común de sus finanzas, en el marco de su candidatura a las elecciones presidenciales de 2024.   Este documento fiscal de 100 páginas fue presentado el viernes a una comisión electoral. Allí se detalla en términos a menudo vagos el alcance de las propiedades e ingresos del expresidente (2017-2021).   Por ejemplo, reporta ganancias de entre $100.000 y un $1 millón originadas por la venta de tarjetas coleccionables NFT, según documentos de la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos.   Esas tarjetas digitales, vendidas por $99, representaban al exmandatario estadounidense tanto como un vaquero, un astronauta o un piloto de combate. Además, el político percibió más de $5 millones por haber impartido conferencias, suma gestionada por la empresa CIC Ventures.   Por otro lado, la empresa matriz de su red social Truth Social, Trump Media & Technology Group _valorada entre 5 y 25 millones de dólares_, no le generó en cambio más de $200 dólares al empresario. A nivel internacional, el controversial político suma participaciones en varios proyectos, como en un campo de golf en Omán estimado en $4.000 millones, en sociedad con una firma inmobiliaria saudí. Así también, recibió por otra parte más de $5 millones en regalías de una entidad llamada “DT Marks Oman”.   A finales de 2022, una comisión parlamentaria publicó un informe sobre declaraciones fiscales del expresidente, que Trump intentó mantener en secreto ante los tribunales, detalla Afp.   Se supo, por ejemplo, que en 2017, su primer año como jefe de la Casa Blanca, pagó apenas $750 en impuestos, alrededor de un millón en 2018 y 2019 y nada en 2020, el año de su derrota frente al demócrata Joe Biden y en el que sus finanzas presentaron un déficit de $5 millones.   Trump, de 76 años, se enfrenta a una serie de investigaciones estatales, federales y del Congreso que amenazan con complicar su intento de recuperar la presidencia en las elecciones a la Casa Blanca del próximo año.

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