Durante el juicio contra Andreína Lamota, la Fiscalía expuso detalles estremecedores de cómo la joven engañó a su madre y planificó el asesinato. Uno de los cuchillos con los que la descuartizó fue comprado en internet. Ecuavisa accedió al acta de audiencia en la que se describe la evaluación psicológica a la joven de 32 años. Cuatro días antes de la desaparición de Martha Solís, su hija Andreína Lamota buscó en internet cómo asfixiar a alguien con una funda, cómo desintegrar huesos humanos y quitar olores de cadáveres. También consultó horarios y ruta de los camiones de basura en Guayaquil, cómo fingir un secuestro y las penas privativas por homicidio en Ecuador. Ella fue sentenciada a 40 años de prisión el pasado 20 de febrero de 2026. Andreína Lamota confesó que asesinó y descuartizó a su madre Martha, en un departamento de Sauces 9, en el norte de la ciudad. El cuerpo de la mujer fue encontrado en fundas con sal, dentro de una lavadora y un tacho plástico azul. Esto después de que la Policía inspeccionara el inmueble, tras detectar inconsistencias en la versión de la joven durante la investigación por la desaparición de Martha. El hallazgo causó conmoción, por la fría confesión de Andreína, que primero admitió el crimen y a lo largo del proceso judicial, se acogió al derecho al silencio. Pero en el juicio contra ella, la Fiscalía presentó los testimonios de agentes especializados de distintas unidades de la Policía como Desaparecidos, Dinased y Criminalística. También el de un médico psiquiatra y pruebas documentales. Compró un cuchillo eléctrico y pastillas para dormir por internet Cuando la Policía allanó el departamento de Sauces 9 donde se encontraron los restos de Martha, se incautaron dos teléfonos, una computadora y otras evidencias. En la etapa de instrucción fiscal, los equipos fueron analizados, y además de revisar fotografías y conversaciones por Whatsapp. Una de esas búsquedas era cómo quitar el olor de un muerto y sitios para comprar sal. En una plataforma de red social, la joven chateaba con una persona a la que le compró un cuchillo eléctrico. Según los investigadores, eso fue usado para desmembrar el cuerpo de su madre. El cuchillo eléctrico no fue la única compra. Andreína adquirió pastillas mediante esa misma red social, que podían causar somnolencia y hasta la muerte. La persona que proporcionó los fármacos fue citada para que rinda su versión, pero nunca acudió. La joven consultó si se puede quitar el olor de un cadáver con sal. También buscó despejar dudas técnicas como si un teléfono se puede rastrear por el IMEI o si está apagado. Entre las otras búsquedas en internet detectadas, consta la compra y el uso de una amoladora, así como máscaras realistas de silicona y sustancias químicas como carbonato de calcio. De acuerdo al expediente, en el celular también había fotografías de una mujer en distintas fechas de octubre, de un hombre y capturas de pantalla relacionadas a una cuenta de Google y a compras. Engañó a su madre para que vaya a casa La versión de la actual pareja de la mamá de Andreína fue clave para establecer lo que ocurrió antes del crimen. El hombre contó que Martha no vivía con su hija, “porque hubo varios intentos de que su hija quería que ella se vaya a su casa”. Andreína primero pidió a su madre que vaya a atenderla porque andaba enferma, pero al parecer no lo consiguió. Por eso, el jueves 2 de octubre (antes del crimen) le dijo que había sufrido secuestro exprés e incluso que abusaron sexualmente de ella. El hombre llevó a Martha hasta Sauces 9, donde vivía Andreína. Supuestamente Martha al escuchar lo del abuso sexual, le dijo que se iba a quedar con su hija cuidándola porque temía que pueda suicidarse. Desde entonces, aseguró él, perdió contacto con Martha el domingo 5 de octubre, el día que se formalizó la desaparición. Los agentes revisaron las conversaciones que tenía Martha con su actual pareja. Y, de acuerdo al acta de audiencia, comprobaron que hubo un cambio en la forma de cómo la víctima le escribía a su pareja antes del domingo y ese día. Por ejemplo, Martha no usaba emoticones en los chats, pero luego del domingo, empezó a enviarlos. También usaba otras palabras. Andreína además era compañera de trabajo de la hija de la pareja de Martha. Posteriormente a la desaparición, Andreína mandó mensajes desde el teléfono de Martha y de otro número, a su papá haciéndose pasar por ella. Entre el 15 y 16 de octubre, supuestamente Martha le dijo a su exesposo que se lleve a sus hijos, que les diga que estaba bien. En el chat, según los peritos, había mensajes borrados. Archivos adjuntos como audios e imágenes no disponibles. Su exesposo, pedía pruebas de que estaba bien y le hizo múltiples llamadas, que no tuvieron respuesta. Los restos de Martha dentro de una lavadora Al principio, la Policía investigaba el caso de Martha como desaparición. En esos primeros días, recabaron versiones y videos de cámaras de seguridad de la ruta que supuestamente siguió la señora. Según el acta de audiencia, en unas grabaciones supuestamente aparecía Martha caminando, bajándose de un taxi y sentándose en una banca. Al mostrar las imágenes a su expareja, él dijo que no era Martha, sino su hija. Aseguró que era Andreína la que salía en los videos y no su mamá. Por eso, la Policía citó a Andreína y en el interrogatorio, detectó inconsistencias. Según la joven, su madre se comunicaba entre las 20:00 y en la madrugada. Los agentes le pidieron que la contacte, pero no contestó Martha. Por eso, decidieron ir hasta la casa en Sauces 9. Al ingresar al inmueble, en una verificación rápida, encontraron herramientas botadas en el piso en el área de lavandería. También un tacho y fundas de sal dentro de la secadora y la lavadora. Uno de los agentes cogió una tijera y las abrió, descubriendo los restos humanos. El tacho de