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Ecuador: julio 14, 2024

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Ecuador, julio 14, 2024
Ecuador Continental: 23:41
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Brasil y Argentina pretenden avanzar hacia una moneda común sudamericana en la visita de Lula a Buenos Aires

El presidente brasileño participará en la cumbre de la Celac, marcada por la esperada presencia de Nicolás Maduro en su primer viaje a un país de la región en cinco años Brasil y Argentina buscan crear una moneda sudamericana común. Es el objetivo más ambicioso de la alianza estratégica que relanzarán los presidentes de ambos países durante la visita de Luiz Inácio Lula da Silva a Buenos Aires esta semana, la primera al extranjero desde que asumió el poder hace tres semanas. El mandatario y líder de la izquierda brasileña, que aterrizó el domingo por la noche en la capital argentina, se reunirá este lunes con Alberto Fernández y al día siguiente ambos participarán de la cumbre de la Celac (la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). De todos modos, ambos deberán compartir protagonismo con el venezolano Nicolás Maduro, al que se espera en su primer viaje a un país latinoamericano en un lustro. “Hasta donde yo sé, vendrá”, declaró el presidente Fernández en una entrevista publicada este domingo.   Fernández y Lula anunciaron, en un texto conjunto en la página web de la Presidencia argentina, que han decidido “avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa”. En el documento, instan a “simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales” como forma de superar las barreras en los intercambios comerciales.   El ministro de Economía argentino, Sergio Massa, confirmó las conversaciones pero advirtió en declaraciones al diario Financial Times que se trata del “primer paso de un largo camino”. Aunque es una iniciativa bilateral, será ofrecida a otros países sudamericanos. Según el diario británico, se baraja llamarla sur.   La bilateral de Lula con Fernández será eminentemente política más que comercial. Inaugurarán juntos un encuentro empresarial en el Museo del Bicentenario antes de participar en una actividad sobre derechos humanos y asistir, por la noche, a un concierto de la hermandad argentino-brasileña en el Centro Cultural Kirchner. No se descarta que se reúna por separado con la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.   Lula retoma la tradición de que el destino del primer viaje del presidente brasileño sea a la vecina Argentina. En su caso, se suma además la estrecha relación que mantiene con su homólogo Fernández. El brasileño tiene muy presente que el argentino fue a visitarlo en el peor momento de su vida, cuando estaba encarcelado por una condena posteriormente anulada. Era 2019, Fernández aspiraba a la presidencia y Jair Bolsonaro llevaba unos meses en el poder. El ultraderechista congeló la relación diplomática con Buenos Aires en cuanto el peronismo regresó al poder con la derrota de Mauricio Macri; su primera visita oficial fue al Washington de Donald Trump.   No es la primera vez que se discute la posibilidad de una moneda en común, una idea que resulta más atractiva para Argentina —sin acceso a crédito en los mercados internacionales, con escasas reservas en el Banco Central y una inflación anual de casi el 95%— que para Brasil. En 2019, la propuesta de un “peso real” estuvo en la mesa de los entonces presidentes Macri y Bolsonaro, pero no prosperó.   El Gobierno argentino confía en que la buena sintonía entre Lula y Fernández ayude a vencer las reticencias de su mayor socio comercial, después de que en 2022 el comercio bilateral aumentase más de un 20%. Está previsto además que los mandatarios firmen acuerdos en materia de cooperación en soberanía energética e integración financiera, defensa, salud, ciencia, tecnología, innovación y cooperación antártica, según anticipó la cancillería argentina.   El líder de la izquierda brasileña, que lidera un Gobierno que incluye al centro derecha, está empeñado en que Brasil vuelva a la primera línea de la diplomacia internacional. Pretende que ejerza de nuevo el liderazgo en la integración latinoamericana: impulsar Mercosur, ser escuchado junto al resto de los emergentes en los principales foros internacionales, participar activamente en los organismos multilaterales y defender la negociación como vía prioritaria para resolver los conflictos.   Por eso entre las primeras medidas adoptadas por Lula en su tercer mandato estuvo el reingreso Brasil en la Celac y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Venezuela de Nicolás Maduro, rotas por Bolsonaro.   La participación de Maduro en la cumbre de la Celac ha derivado en un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición de Argentina. El expresidente Macri ha calificado de vergonzosa la visita del líder de Venezuela y de su par cubano, Miguel Díaz-Canel, (al nicaraguense Daniel Ortega no se le espera). La exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha solicitado la detención de Maduro. “La inmensa mayoría de los argentinos sentimos vergüenza de que nuestro país se asocie con otros donde hay persecución, tortura, narcoterrorismo, presos políticos y elecciones fraudulentas que se burlan de la democracia”, ha escrito Macri en sus redes sociales. “El multilateralismo implica debatir sin exclusiones y sin negar las diferencias para mejorar los vínculos entre los pueblos”, le ha respondido el canciller argentino, Santiago Cafiero.   La cumbre de la Celac tiene buenas opciones de convertirse en el escenario del reencuentro de Lula con Maduro, pero la reunión no ha sido confirmada. El Gobierno brasileño ya ha enviado a Caracas un equipo con la misión de reabrir la embajada, al principio, estará dirigida por un encargado de negocios.   Con Lula viaja su esposa, Janja, una socióloga con un activo papel junto al presidente. En su primera entrevista, afirmó que Evita y Michelle Obama eran modelos que le gustaría seguir. Fuente: El País

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Inquietud en Brasil por medidas que tome el presidente Lula

La gestión que realizará el nuevo presidente de Brasil, Lula da Silva, genera nerviosismo en todo el país. María Zupello, periodista italiana radicada en Sao Paulo desde hace muchos años, explicó que hay desconcierto en todos los sectores. Y más aún tras los primeros anuncios del mandatario. Durante una entrevista concedida a “Punto de Orden”, por la señal de Radio Centro, anotó que Lula afronta muchísimas polémicas. En especial porque mantendrá la tendencia socialista en la economía. Esto implica, dijo, que la presencia del estado será dominante. Por lo pronto, el presidente ordenó suspender todos los procesos de privatización de empresas estatales, medida que generó una caída de 3% en la bolsa de valores de Brasil. La comunicadora mostró su inquietud por el futuro del país, ya que el nuevo gobierno planea privilegiar la expansión del gasto estatal, sin darle importancia a la inflación, pero a la vez sin destinar recursos importantes a los sectores sociales. Como prueba mencionó que de los 23 ministerios que existían con el anterior jefe de Estado, Jair Bolsonaro, ahora hay 37. Lo que implica más burocracia y, por ende, más gastos. Zupello también mencionó las críticas populares a la decisión de Lula, de prohibir nuevamente que los ciudadanos porten armas, algo que fue impulsado por Bolsonaro, para combatir los altos niveles de delincuencia.

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El presidente Bolsonaro pide la anulación parcial de las elecciones que perdió frente a Lula

El recurso presentado por el ultraderechista este martes ante el Tribunal Superior Electoral demanda invalidar los votos de las urnas electrónicas más antiguas El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, de 67 años, que está enclaustrado en su residencia desde que perdió las elecciones, ha decidido cuestionar por la vía institucional el resultado. Cayó derrotado por la mínima (1,8 puntos; unos dos millones de votos menos que su contrincante) hace tres semanas ante su rival, Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años. El mandatario ultraderechista ha presentado este martes por la tarde un recurso ante el Tribunal Superior Electoral en el que le solicita que anule parte de los votos emitidos el pasado 30 de octubre. Los votos en cuestión son los tecleados en los modelos más antiguos de la urna electrónica que Brasil usa hace 25 años y el argumento esgrimido son las supuestas inconsistencias detectadas. La demanda supone la materialización de un temor que ha sobrevolado estas elecciones, las más tensas y polarizadas en la historia reciente de Brasil. La solicitud de que parte de los votos sean invalidados se basa, según el escrito citado por Reuters, “en indicios de mal funcionamiento irreparable” detectados por una auditoria encargada por el equipo del presidente. Con el argumento de que existen “indicios de errores graves que generan incertidumbre y hacen imposible validar los resultados generados” en las urnas de ciertos modelos, reclaman que sean anulados. El escrito está firmado por el presidente de la República y por el líder del Partido Liberal, con el que concurrió a los comicios y que obtuvo el mayor grupo parlamentario del Congreso. El presidente del Tribunal Superior Electoral, Alexandre de Moraes, ha dado a Bolsonaro 24 horas para que presente las auditorías tanto de la primera vuelta electoral como de la segunda en las que se basa su recurso, informa Reuters. Si no presenta la documentación, rechazará la demanda. En 2014 y tras la ajustada victoria de Dilma Rouseff, su contrincante, Aecio Neves, impugnó el resultado sin éxito. El Tribunal Superior Electoral rechazó sus argumentos. Valdemar Costa Neto, líder del partido Liberal de Bolsonaro, durante una conferencia de prensa respecto a las inconsistencias que presuntamente hubo en la elección presidencial.ERALDO PERES (AP) Desde que perdió las elecciones, Bolsonaro está prácticamente desaparecido. Y su ausencia, su silencio y su negativa a reconocer explícitamente la victoria del izquierdista Lula han envalentonado a sus seguidores más radicales. Durante estas tres semanas, los bolsonaristas más ultras han mantenido concentraciones ante cuarteles de todo el país en las que han reclamado a los militares que den un golpe de Estado e impidan la toma de posesión de Lula, prevista para el 1 de enero. Las protestas, que comenzaron con decenas de miles de personas, han ido menguando, pero persisten en varias ciudades. La impugnación presentada por Bolsonaro puede dar alas a esos pequeños grupos bolsonaristas que siguen movilizados en las calles. Bolsonaro culmina así una larga campaña en la que ha cuestionado el sistema de votación vigente y ha sembrado dudas sobre él, pero sin ofrecer nunca pruebas contundentes. Y en este cuarto de siglo no se ha detectado ningún caso de fraude. De todos modos, sus sospechas han calado en parte de sus seguidores, que están convencidos de que les han robado las elecciones. La erosión de la confianza en las urnas electrónicas de las que tan orgullosa estaba Brasil hasta hace nada es evidente. Los resultados de las elecciones brasileñas son oficiales desde que así los declaró el Tribunal Superior Electoral la misma noche del día 30 tras un recuento de infarto. Lula logró el 50,9% (60 millones de votos) y Bolsonaro, el 49,1% (58 millones). Inmediatamente, fueron reconocidos por los máximos representantes tanto de la Cámara de Diputados, un aliado de Bolsonaro, como del Senado y del Tribunal Supremo. Gobiernos extranjeros, con Estados Unidos a la cabeza, se sumaron rápidamente al reconocimiento y felicitaron a Lula por obtener el que será su tercer mandato tras presidir Brasil entre 2003 y 2010. Bolsonaristas protestan los resultados de la elección en Brasilia, el pasado 15 de noviembre.SERGIO LIMA (AFP) El traspaso de poderes avanza al margen de las protestas golpistas. El equipo de transición de Lula está instalado en Brasilia analizado documentación gubernamental y negociando a muchas bandas para conseguir el apoyo parlamentario necesario para sacar adelante maneras de financiar sus promesas electorales. El izquierdista, que el lunes se sometió a una intervención quirúrgica en la laringe, sigue sin desvelar ni uno solo de sus ministros. La semana pasada el presidente electo hizo su primer viaje al extranjero. Primero a la cumbre del clima en Egipto, y después a Portugal. Mientras Lula acapara todo el protagonismo, el todavía presidente sigue noqueado. La noche electoral se fue a dormir pronto y solo rompió su silencio 45 horas después. Aquel ha sido su único acto público en esas tres semanas. Fue una intervención de menos de dos minutos en su residencia de Brasilia, en la que no admitió explícitamente la derrota, ni felicitó a Lula. No obstante, firmó el decreto que dio inicio al traspaso de poderes. En este tiempo su agenda oficial es mínima, ha pisado su despacho una sola vez, solo recibe ministros, algún otro alto cargo gubernamental y siempre en su residencia, ha abandonado las retransmisiones en directo de los jueves y sus redes son actualizadas con logros gubernamentales, sin declaraciones. Un cambio radical para un político que alumbró un poderoso movimiento a partir de las redes sociales. Tras conocerse la impugnación parcial de los resultados, la noticia ocupa un lugar secundario en las portadas digitales de la prensa brasileña, encabezadas por la muerte del cantante Erasmo Carlos, de la Jovem Guarda, a los 81 años. Durante toda la mañana, la apertura ha estado monopolizada por Argentina y su derrota frente a Arabia Saudí en el Mundial. La selección de Neymar se estrena el jueves. Fuente: El País

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