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Ecuador: julio 15, 2024

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Ecuador, julio 15, 2024
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Trump pide retrasar el juicio de Mar-a-Lago hasta después de las elecciones

El País .- Los abogados del expresidente sostienen que la carrera electoral absorbe sus energías y le impediría preparar su defensa. Ni agosto, como proponía la jueza inicialmente, ni diciembre, como sugería el fiscal. Los abogados del expresidente Donald Trump quieren que el juicio por la supuesta retención ilegal de documentos clasificados se retrase hasta después de las elecciones presidenciales de 2024. Aunque sea de forma implícita, es la admisión de que Trump cree que su agenda judicial, y en particular el caso de Mar-a-Lago, puede complicarle sus planes de regreso triunfal a la Casa Blanca. En un escrito presentado ante la jueza Aileen Cannon, los abogados de Trump y de su asistente personal Walt Nauta, también imputado, señalan que “comenzar un juicio de esta magnitud solo seis meses después de la imputación no es razonable, es revelador y daría lugar a un error judicial”. Además de la supuesta complejidad del caso, los abogados de Trump apelan expresamente al argumento electoral: “El presidente Trump es candidato a la presidencia de los Estados Unidos y actualmente es el probable candidato del Partido Republicano. Esta empresa requiere una enorme cantidad de tiempo y energía, y ese esfuerzo continuará hasta las elecciones del 5 de noviembre de 2024. El trabajo del señor Nauta requiere que acompañe al presidente Trump durante la mayoría de los viajes de campaña por todo el país. Esta programación hace que la preparación del juicio con ambos imputados sea todo un reto. Dicha preparación requiere una planificación y un tiempo significativos, lo que hace que el calendario actual sea insostenible, lo que aconsejaría un aplazamiento”, dice el escrito. Los candidatos republicanos a las primarias ya están metidos en campaña en los primeros estados que celebran las primarias y también han empezado a hacer incursiones con su caravana electoral en algunos de los estados llamados a votar el supermartes, el próximo 5 de marzo, que es el día decisivo en las primarias, al votar un gran número de estados. La carrera republicana tiene marcada en la agenda el pistoletazo de salida el 15 de enero de 2024, cuando se celebran los caucus de Iowa, el primer Estado en que los votantes manifestarán sus preferencias. Ventaja de Trump Trump cuenta por ahora con una gran ventaja en las encuestas frente a todos sus rivales. La campaña de Ron DeSantis, su principal alternativa, no ha logrado tomar fuerza en ningún momento. A DeSantis le cuesta encontrar el tono con el que enfrentarse a Trump sin indisponer a las bases trumpistas y ha tenido varios patinazos que le mantienen muy alejado en intención de voto del expresidente. El resto de rivales, entre ellos Mike Pence, Nikki Haley o Tim Scott, tampoco avanzan. De la docena larga de candidatos, muchos no tienen garantizado ni siquiera acudir al primer debate, que se celebra en Milwaukee el 23 de agosto en Milwaukee (Wisconsin), pues se exige un mínimo de intención de voto y tener al menos 40.000 donantes. Rizando el rizo, uno de los candidatos, Doug Burgum, gobernador de Dakota del Norte, está ofreciendo tarjetas regalo de 20 dólares a 50.000 votantes que le donen un dólar. Así, gastando un millón de dólares alcanzaría esa cota. Mientras, Trump se resiste a asistir al debate. Su ventaja es tan contundente que quiere evitar cualquier margen de error y todo tipo de imprevistos. La mayor amenaza que se cierne contra él es la agenda judicial. Tener que sentarse en el banquillo quizá no le haga especial daño entre los votantes republicanos de las primarias, pero seguramente dificulta mucho su elección en noviembre de 2024 frente al presidente Joe Biden, más que probable candidato demócrata. El riesgo es que las bases republicanas perciban que sus opciones de éxito son muy bajas y opten por otro candidato. La jueza Cannon, nombrada en su día por Trump, había fijado como primera fecha tentativa para el comienzo del juicio el próximo 14 de agosto. El fiscal especial Jack Smith consideraba insuficiente el tiempo para resolver las cuestiones previas y preparar el caso, así que sugirió el 11 de diciembre como alternativa. Ahora Trump plantea un aplazamiento indefinido. “El tribunal debería, por tanto, retirar la orden actual que fija el juicio y posponer cualquier consideración sobre una nueva fecha para el juicio”, indican los abogados en su escrito. El caso presenta una complejidad especial porque parte de las pruebas siguen siendo información clasificada confidencial. El proceso se desarrollará bajo un estricto conjunto de normas prescritas por la Ley de Procedimientos de Información Clasificada, cuyo objetivo es proteger las pruebas clasificadas y gestionar la divulgación de las mismas. Trump hace frente a 37 cargos por violaciones de la ley de espionaje, obstrucción a la justicia, conspiración y falsedad que suman unas penas máximas teóricas de 400 años de cárcel. De todos los cargos, 31 lo son por retención ilegal de documentos sensibles para la defensa nacional. El expresidente se ha declarado inocente. En paralelo, ha comenzado en el condado de Fulton (donde está Atlanta, la capital de Georgia), la selección del gran jurado que podría tomar la decisión de imputar a Trump este verano por la interferencia electoral en las presidenciales de 2020 en Georgia. En lo que parecía un preanuncio de una posible imputación, Fani Willis, la fiscal del condado de Fulton, envió el mes pasado una carta al juez jefe del Tribunal Superior del condado. En ella, indicaba que planea que gran parte de su personal trabaje a distancia la mayoría de los días durante las tres primeras semanas de agosto y pedía que los jueces no programasen juicios y vistas en persona durante parte de ese tiempo. En paralelo, el fiscal especial Smith continúa investigando los intentos de Trump de aferrarse al poder y evitar la certificación de la clara victoria que logró Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, en las que sacó al expresidente una diferencia de siete millones de votos populares y se impuso por 306 a 232 delegados o votos electorales. Ese caso también está avanzando con la toma de declaraciones en Washington. Cualquiera de ellos puede interponerse en la carrera presidencial de Trump. En cambio,

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“Estos son los papeles”: la CNN difunde una grabación de Trump clave para el caso de Mar-a-Lago

El País .- El expresidente estadounidense reconoce en la conversación que un documento sobre Irán en su poder seguía siendo “altamente confidencial”.   Son solo dos minutos que acaban con Donald Trump pidiendo unas coca-colas. Pero antes de eso da tiempo para mucho. La CNN ha difundido una grabación del expresidente en la que habla sin pudor de documentos clasificados sobre Irán en su poder y admite con claridad que siguen siendo secretos, en contra de sus afirmaciones de que había desclasificado todo y de que podía hacerlo con solo pensarlo. La grabación es una prueba clave en el caso de los papeles de Mar-a-Lago, en el que Trump está acusado de 37 cargos delictivos.   Pese a que parece obvio para quien escuche la grabación que Trump tiene un documento con un plan para atacar Irán en su poder, él ha sostenido posteriormente en una entrevista en la cadena Fox que solo agitaba unos papeles que no tenían nada que ver, “historias de periódicos, de revistas y artículos”.   Aparentemente, la grabación indica que Trump era consciente de que retuvo material clasificado como confidencial después de dejar la Casa Blanca. Los comentarios del expresidente sugieren que le gustaría compartir la información, pero al tiempo admite que es consciente de que tras dejar la presidencia ya no puede desclasificar registros. La CNN ya había informado en mayo de la existencia de esta grabación, pero entonces sin difundirla.   La reunión grabada se celebró en julio de 2021 en el club de golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey, con dos personas que trabajaban en la autobiografía del exjefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, así como ayudantes del expresidente, incluida la especialista en comunicaciones Margo Martin. La reunión de la grabación se produjo poco después de que The New Yorker publicara un reportaje en el que se aseguraba que, en los últimos días de la presidencia de Trump, Mark Milley, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, dio instrucciones a los mandos militares para que se aseguraran de que Trump no emitía órdenes ilegales.   También se decía que argumentó repetidamente en contra de atacar a Irán y que le preocupaba que Trump pudiera poner en marcha un conflicto a gran escala injustificado. El artículo sostenía que Milley y otros cargos convencieron a Trump de que no emprendiera una acción tan drástica. Trump trata de responder al reportaje con el documento, que según él procedía de Milley y que mostraría que el Pentágono tenía una actitud más agresiva y belicista hacia Irán que él.   “Estos son los papeles”, dice Trump en la grabación de audio, mientras habla de los planes de ataque a Irán del Pentágono, una cita que no se incluyó en el pliego de cargos contra Trump, en el que ya se menciona esta grabación y se transcribe parte de su contenido.   En el audio, Trump y sus ayudantes también bromean sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton después de que el expresidente diga que el documento era “información secreta”. “Hillary imprimía eso todo el tiempo, ya sabes. Sus correos electrónicos privados”, dijo una empleada de Trump. “No, ella se lo enviaría a Anthony Weiner”, un excongresista demócrata, respondió Trump, entre las risas de los presentes, un fragmento que tampoco se recoge en el pliego de cargos. La grabación comienza con Trump afirmando que “se trata de gente mala y enferma”, mientras que su ayudante asegura que se había producido un “golpe de Estado” contra Trump. “Como cuando Milley habla de: ‘Oh, van a intentar dar un golpe de Estado’. No, estaban tratando de hacer eso incluso antes de que juraras el cargo”, dice la ayudante.   “Dijo que yo quería atacar Irán, ¿no es increíble?”, dice Trump mientras se escucha el sonido de papeles revolviéndose. “Tengo una gran pila de papeles, esto solo surgió. Mirad. Esto fue él. Me presentaron esto – esto es extraoficial, pero – me presentaron esto. Era él. Este era el Departamento de Defensa y él”, añade en esta parte, ya transcrita en el pliego de cargos.   Aparentemente, Trump muestra los papeles sobre el plan de ataque y asegura que con eso se demuestra que él tiene razón, “excepto porque es altamente confidencial” y no puede hacerlo público. “Secreto. Esto es información secreta”, insiste el expresidente.   “Estos son los papeles”, continúa Trump, mientras se oye ruido de papeles. “Esto lo hicieron los militares y me lo dieron a mí”, añade, antes de indicar que el documento permaneció clasificado. Y la conversación continúa, según se puede escuchar en la grabación ahora difundida.   Trump: “Mira, como presidente, podría haberlo desclasificado” Ayudante: “Sí [risas]”. Trump: “Ahora no puedo, ya sabes, pero esto sigue siendo un secreto”. Ayudante: “Sí [risas]. Ahora tenemos un problema”. Trump: “¿No es interesante?”. Ayudante: “Sí”. Trump: “Es tan guay. Quiero decir, es tan, mira, ella y yo, y probablemente casi no me creías, pero ahora me crees”. Escritora: “No, yo te creí”. Trump:: “Es increíble, ¿verdad?” Escritora: “No, nunca conocieron una guerra que no quisieran”. Trump: “Hey, traigan algunas… Traigan algunas coca-colas por favor”. Cita en el juzgado el 14 de julio La jueza que lleva el caso de los papeles de Mar-A-Lago ha fijado una vista previa para el 14 de julio en Fort Pierce (Florida) en la que se discutirá cómo se manejarán los materiales clasificados en el caso, una complicación al tratarse de un juicio con jurado. Es una cita para los abogados. Los acusados, Donald Trump y su ayudante Walt Nauta, no están obligados a comparecer.   La jueza Aileen Cannon, por otro lado, ha accedido a la petición de la fiscalía de nombrar a un oficial de seguridad de la información clasificada que “asistiría al Tribunal, al personal del Tribunal y a la defensa en el manejo de cualquier moción y orden”. En cambio, ha denegado la petición del Departamento de Justicia de mantener bajo secreto una lista de 84 testigos. Trump, en todo caso, tiene prohibido hablar con ellos del caso.

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Donald Trump: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir a Biden si soy elegido”

El País .- El candidato republicano defiende su derecho a guardarse los documentos en un acto de recaudación de fondos en Nueva Jersey horas después de ser imputado por los papeles de Mar-a-Lago.   El primer expresidente estadounidense procesado por cargos penales federales no da señales de desánimo tras encajar la segunda imputación en poco más de un mes. Tras la de Nueva York por el caso Stormy Daniels —el pago de dinero negro para silenciar una aventura extramatrimonial—, el republicano ha sido acusado en la mañana de este martes en Miami de revelación de secretos y obstrucción a la justicia, entre los 37 delitos que se le atribuyen, jurídicamente más graves que los del caso anterior, pero políticamente indiscernibles, dado que cada revés judicial parece propulsar su candidatura a la reelección en 2024.   Horas después de declararse no culpable, el magnate ha aprovechado un acto de recaudación de fondos para denunciar la imputación, calificándola de “abominable abuso de poder” e “interferencia electoral”; arremeter contra los demócratas por, en su opinión, hacer lo mismo que él o cosas incluso peores —invocó a Hillary Clinton, pero también llamó corrupto a Joe Biden—, y reafirmar su derecho a guardarse el material clasificado que originó la imputación: “Tengo todo el derecho a tener esos documentos”. También corroboró su intención de llegar a la Casa Blanca el año próximo, aunque se enfrenta a cargos que podrían enviarlo a prisión de por vida, y de vengarse de los demócratas si lo logra: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir al presidente más corrupto de la historia de EE UU, Joe Biden, y a toda la familia criminal de Biden si soy elegido”, amenazó. Fue un discurso inusualmente breve, un tanto apagado en comparación con otras ocasiones más enérgicas.   Donald Trump, durante su declaración ante los medios en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), este martes.AMR ALFIKY (REUTERS) El escenario del desahogo ha sido su club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), un lugar destacado en la acusación federal —aparece en dos incidentes clave mencionados en el sumario del fiscal especial Jack Smith, de quien Trump dijo que se dedica a “realizar asesinatos políticos”—, y donde esta tarde se celebraba un acto para donantes VIP, entre ellos el empresario y teórico de la conspiración Mike Lindell, el fontanero y operador de lujo Kash Patel y Andrew Giuliani, hijo de su exabogado Rudy Giuliani. Mientras su esposa, Melania, pasaba la jornada en Nueva York lejos del fragor mediático y judicial, Trump llegaba en torno a las ocho y media de la tarde a Bedminster: la caravana de vehículos entró en el recinto mientras sonaba por los altavoces Suspicious Mind, de Elvis Presley. Como en abril, el magnate hizo de la contrariedad virtud, intentando rentabilizar en adhesiones y donativos la nueva acusación al igual que había hecho a lo largo del día, con correos electrónicos a sus partidarios para pedirles dinero y publicaciones grandilocuentes en Truth Social, su propia red social.   Donald Trump, a su llegada al club Bedminster este martes.ANDREW HARNIK (AP)  El patio del club Bedminster acogió decenas de sillas plegables dispuestas para los selectos invitados, muchos de ellos de tiros largos, en un ambiente de entusiasmo propio de las grandes ocasiones. A juzgar por las encuestas, la bandera del victimismo le funciona: los votantes republicanos siguen siendo abrumadoramente leales a Trump a pesar de sus cargos y el resto de procesos judiciales que afronta, según las últimas encuestas. En una de CBS publicada el domingo, el 61% de los participantes dijo que la imputación no va a hacerles cambiar de opinión sobre el candidato favorito de las primarias del Partido Republicano para 2024, mientras el 80% considera los cargos políticos. Encuestas menos partidistas, como la que cocinan los periodistas y columnistas de The New York Times, muestran también a Trump por delante de sus rivales en las primarias, con 8,2 puntos, dos más que su inmediato competidor, Ron DeSantis.   No obstante, como dijo este fin de semana quien fuera su fiscal general, Bill Barr, aunque solo la mitad de los cargos que se le han imputado hoy en Miami fuera cierta, el republicano ya estaría “frito”. Pero si los 34 cargos por falsificación de registros mercantiles que el fiscal de Manhattan le imputó en abril lograron unificar a muchos republicanos en torno a Trump, los 37 presentados este martes en Miami podrían obrar el mismo efecto entre sus fieles, y especialmente entre los congregados esta noche en Bedminster. La acusación federal, que al menos el 60% del electorado republicano considera de índole política, puede galvanizar aún más las fuerzas. Donald Trump, en el acto en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey).ED JONES (AFP)  Aunque Trump ha sido acusado penalmente, no tiene prohibido presentarse o asumir el cargo presidencial, incluso aunque fuera condenado. Siendo como es Trump, advirtió este martes su antigua secretaria de prensa, Stephanie Grisham, “va a doblar, triplicar su apuesta. Va a recaudar fondos. Va a hacerse la víctima”. Como demostró, en olor de multitudes, en Bedminster. La política de la negación de la realidad llego a su culmen cuando el expresidente contó: “Mucha gente me ha preguntado por qué tenía esas cajas [de documentos], para qué las quería”. Las cajas, explicó, “contenían todo tipo de efectos personales, camisas y zapatos”.

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Miami se blinda ante la posible reacción violenta a la comparecencia de Trump por los papeles de Mar-a-Lago

El País .- Las autoridades de la ciudad afirman se preparan para gestionar la presencia de hasta 50.000 simpatizantes del expresidente.   Donald Trump abordó este lunes al final de la mañana su avión privado en el aeropuerto de Newark (Nueva Jersey) rumbo al de Miami. Desde allí, se trasladó a su hotel con campo de golf en Doral, ciudad del condado de Miami Dade, para pasar la noche antes de su cita con la historia. Este martes lo espera un juez federal de la ciudad, John Goodman, para leerle los 37 cargos de los que se le acusa por llevarse de la Casa Blanca sin permiso en enero de 2021 un centenar de cajas con unos 13.000 documentos, 300 de ellos clasificados, a su residencia en Mar-a-Lago, en Palm Beach.   Se enfrenta a siete delitos federales que acarrean penas de hasta 400 años. Está previsto que se declare inocente de retener intencionadamente información sensible para la defensa nacional, de guardarse y ocultar papeles a los investigadores federales y de falsedad, así como de conspiración para obstruir a la justicia con uno de sus empleados, Walt Nauta.   El lunes por la noche aún no estaba claro si le tomarán las huellas o la típica fotografía que, de frente y de perfil, le hacen normalmente a los acusados en Estados Unidos. En abril, cuando se presentó ante un juez de Manhattan imputado por un supuesto pago para enterrar una relación extramatrimonial con la actriz porno Stormy Daniels, le ahorraron ambos tragos. Tras su comparecencia, tiene previsto regresar a Nueva Jersey, donde ha pasado los últimos días en otra de sus suntuosas residencias con campo de golf. A las 20.15 convertirá un acto privado que tenía programado con donantes en una comparecencia ante la prensa para reaccionar a las últimas noticias judiciales. El miércoles cumplirá 77 años. Cola este lunes por la tarde para entrar el martes a primera hora en el juzgado de Miami donde está prevista la comparecencia de Donald Trump.JOE RAEDLE (GETTY IMAGES VIA AFP) “Estamos preparados para la que se nos viene encima”, dijo este lunes en una comisaría de downtown el alcalde de Miami Dade, el republicano Francis Suárez, que coquetea con la idea de presentar, tal vez tan pronto como esta semana, su candidatura a la presidencia. En esa carrera se vería las caras con Trump, que ha anunciado que la nueva imputación no cambiará sus planes rumbo a la Casa Blanca. La ley estadounidense le permite hacerlo. También podría ser presidente aunque lo condenen.   El factor lluvia Suárez, carismático político del sur de Florida, fue bastante impreciso en lo que aguardan las autoridades de la ciudad: “Hemos visto cosas en las redes sociales”, dijo, “y calculamos que puede haber desde 1.200 manifestantes [pro Trump] hasta 50.000. Hay muchos factores que pueden influir, como, por ejemplo, si llueve o no”, añadió en referencia a la caprichosa meteorología local, que está amenizado la vida en la ciudad cada tarde desde hace una semana con una fenomenal tormenta. “Sea lo que sea, sabremos manejarlo, como demostramos durante las manifestaciones que siguieron a lo de George Floyd [afroamericano muerto en 2020 por asfixia bajo el peso de la rodilla de un policía blanco en Minneapolis]”.   Una portavoz de la policía explicó después a EL PAÍS que hay un perímetro en torno al palacio de justicia es terreno federal, así que la jurisdicción no le corresponde a las autoridades locales, “sino a los US Marshalls o al Servicio Secreto”. También aclaró que todos los cuerpos de seguridad implicados habían estado “motorizando redes sociales” y “sondeando a sus fuentes” para anticiparse a las posibles concentraciones que se estén preparando en apoyo a Trump.   En las inmediaciones del tribunal donde se espera la comparecencia del expresidente para las tres de la tarde, no había aún el lunes después de comer una presencia significativa de simpatizantes, tampoco de detractores, de Trump. Había, eso sí, un par de centenares de periodistas en una mezcla de gran carnaval mediático y radiografía de los equilibrios de poder del ecosistema de medios de Estados Unidos: los más poderosos, cadenas de televisión en la parte más alta de la cadena trófica, llevan instalando carpas para resguardarse del sol desde hace días. Algunas de ellas, tantos días como desde el jueves, cuando el magnate anunció que lo habían imputado.   El ambiente dentro del palacio de justicia era tranquilo, como el de la calma antes de la tormenta. Esos mismos grandes medios tenían ya gente apostada para pasar la noche en una fila como si mañana fuera a celebrarse un concierto de Taylor Swift. La entrada al juzgado se permitirá a partir de las 8.30. Unos 20 elegidos pasarán a la sala donde Trump se verá las caras con el juez. Otro espacio, con capacidad para 350 personas, servirá para acomodar al resto.

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Trump, imputado por los documentos clasificados de Mar-a-Lago

El País .- El expresidente está citado el martes en un juzgado de Miami para la presentación de cargos federales, algo sin precedentes.   El expresidente de Estados Unidos Donald Trump ha sido imputado por la presunta comisión de siete delitos federales por el manejo de los documentos clasificados que se llevó ilegalmente a Mar-a-Lago, su mansión en Palm Beach, Florida, y retuvo allí pese a los requerimientos para que los entregase. El fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia, ha decidido dar el histórico paso tras culminar su investigación y la imputación ha sido aprobada por un gran jurado en Miami (Florida). El expresidente está citado a comparecer el martes ante el tribunal.   El propio Trump lo ha anunciado en su red social. “La corrupta Administración Biden ha informado a mis abogados de que he sido acusado, aparentemente por el bulo de las cajas, a pesar de que Joe Biden tiene 1.850 cajas en la Universidad de Delaware, cajas adicionales en Chinatown, D.C., con aún más cajas en la Universidad de Pensilvania, y documentos esparcidos por todo el suelo de su garaje donde aparca su Corvette, y que está ‘asegurado’ solo por una puerta de garaje que es de papel fino, y abierta la mayor parte del tiempo”.   El Departamento de Justicia no ha hecho públicas aún las acusaciones contra Trump. Los abogados de Trump han adelantado que se trata de siete cargos, entre otros por conspiración, obstrucción a la justicia, retención dolosa de documentos de seguridad nacional, falsedades y violaciones de la ley de espionaje. La conspiración implica que alguien más ha participado junto al expresidente. Jim Trusty, abogado de Trump, lo ha indicado en una entrevista con la CNN. Trusty ha precisado que lo que tiene no es la imputación como tal, sino una especie de sumario de cargos donde se citan algunos artículos del código penal estadounidense.   Trump ya hizo historia al ser imputado por 34 cargos de falsedad derivados de tres pagos para ocultar escándalos (uno de ellos una aventura extramatrimonial con la actriz porno Stormy Daniels) en la campaña de las presidenciales de 2016. Un juez de Nueva York ha fijado para el 25 de marzo de 2024 el juicio del caso.   Ahora es la primera vez, de nuevo, en que un presidente o expresidente es objeto de cargos federales. Además, están relacionados con el ejercicio de su cargo. Además, su imputación se produce cuando es el favorito a la nominación en las primarias republicanas para las elecciones presidenciales de 2024. De ese modo, el Departamento de Justicia de la Administración Biden persigue penalmente a quien se perfila como posible rival del actual presidente en las elecciones de noviembre del año próximo.   “He sido citado para comparecer en el Tribunal Federal de Miami el martes, a las 15.00 horas. Nunca creí posible que algo así pudiera ocurrirle a un expresidente de los Estados Unidos”, ha escrito Trump en otro mensaje. “¡SOY UN HOMBRE INOCENTE!”, ha añadido. “Este es realmente un DÍA OSCURO para los Estados Unidos de América. Somos un país en serio y rápido declive, ¡pero juntos haremos que América vuelva a ser grande!”, ha publicado en el tercer mensaje de la serie, que ha culminado con la publicación de un vídeo de algo más de cuatro minutos. En paralelo, la campaña de Trump ha empezado a enviar correos electrónicos para pedir donaciones con la imputación como excusa.   Trump ya estaba preparándose en los últimos días para una posible imputación. Los fiscales habían comunicado formalmente a sus abogados que era objetivo de la investigación y él mismo reaccionó el miércoles declarando que no había hecho nada malo, que las acusaciones eran una forma de “interferencia electoral” para que no volviese a la Casa Blanca y que todo se trataba de una “caza de brujas”.   El expresidente ha recibido la comunicación de su imputación en su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde ha estado en los últimos días. Según su abogado, ha recibido la noticia con incredulidad y tristeza, pero consciente de que era un momento histórico. Tendrá que desplazarse a Florida para comparecer el martes ante el juzgado donde está citado, en lo que puede ser la reedición de la lectura de cargos que ya vivió en Nueva York a principios de abril. Aquella citación atrajo a cientos de periodistas y manifestantes a favor y en contra el expresidente, aunque no hubo nada de la “muerte y destrucción” que había vaticinado.   Algunos de sus aliados han reaccionado este jueves en Twitter a la nueva imputación calificando a Estados Unidos de “república bananera”. En cuanto a los rivales en las primarias republicanas, algunos han guardado silencio, mientras que los hay que han ofrecido apoyo a Trump y se han comprometido a indultarle llegado el caso, como el empresario Vivek Ramaswamy, y quienes le atacan abiertamente, como el exgobernador de Arkansas Asa Hutchinson, que ha pedido que el expresidente se retire de la carrera electoral.   La imputación del expresidente es un salto cualitativo en un caso que provocó el registro de su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida). El contenido de la orden de registro ya desveló entonces que el expresidente estaba siendo investigado por posibles delitos que pueden conllevar multas o penas de cárcel: obstrucción a la justicia, ocultación, remoción o mutilación dolosa de documentos público y violaciones de la ley de espionaje, aparentemente por la retención dolosa de documentos de seguridad nacional.   Imagen de las diligencias judiciales en que aparecen algunos de los documentos confidenciales hallados en el registro de Mar-A-Lago, la mansión de Trump en Palm Beach (Florida).AP Los agentes del FBI que registraron la mansión de Trump encontraron miles de documentos que el expresidente retenía allí indebidamente, entre ellos un centenar con marcas de clasificación con diferentes grados de confidencialidad. El registro se producía después de que el expresidente se hubiese llevado ilegalmente los documentos de la Casa Blanca y de que hubiera desatendido los requerimientos para entregarlos.   Trump se llevó los documentos al cesar

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El FBI registra la casa de Biden casi 13 horas y halla nuevos documentos clasificados

Los investigadores del Departamento de Justicia se llevaron también notas manuscritas del presidente tras una búsqueda a fondo pactada con sus abogados Agentes del FBI a las órdenes del Departamento de Justicia estuvieron registrando la casa del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, este viernes desde las 9.45 de la mañana hasta las 10.30 de la noche. Fue una búsqueda pactada, sin requerimiento ni orden judicial, sino ofrecida voluntariamente por Biden y sus abogados. En esas casi 13 horas de revisar a fondo las pertenencias del presidente, los agentes hallaron nuevos documentos con marcas de clasificación confidencial y materiales anexos tanto de la época en que Biden era senador como de la que era vicepresidente, según ha informado este sábado su abogado personal. Tomaron posesión de ellos y también se llevaron algunas notas manuscritas de Biden de los años en que fue vicepresidente (de 2009 a 2017).   El culebrón de los papeles clasificados parece no tener fin. Desde el hallazgo de los primeros en un despacho privado del Penn Biden Center, un centro universitario donde estuvo trabajando Biden, el goteo ha sido constante y las explicaciones presidenciales, confusas. El titular del Departamento de Justicia, Merrick Garland, nombrado por Biden y que ejerce las funciones de fiscal general, ha designado un fiscal especial para que investigue el caso, aunque el presidente ha tratado de quitarle importancia. Hay grandes diferencias, pero también evidentes paralelismos, con los papeles que tenía su antecesor, Donald Trump, en su mansión de Mar-A-Lago en Palm Beach (Florida).   Trump pidió que se registrasen las casas del actual presidente: “¿Cuándo va a hacer una redada el FBI para registrar las numerosas casas de Joe Biden, quizá incluso la Casa Blanca?”, escribió en su red social, Truth Social. Finalmente, sin redada, sino de modo voluntario, ha habido registro de su residencia de Wilmington (Delaware), donde el presidente vivía antes de ser elegido y donde suele pasar la mayoría de los fines de semana, incluido este. Es una actuación de la que no constan precedentes.   Allí sus abogados ya habían encontrado el 20 de diciembre un segundo lote de documentos clasificados en un cuarto junto al garaje y nuevos papeles confidenciales la semana pasada, estando ya presentes entonces funcionarios del Departamento de Justicia. La búsqueda, por lo sabido ahora, no fue lo suficientemente exhaustiva.   El registro de la casa de Biden de este viernes no se hizo público por adelantado a petición del Departamento de Justicia, según Bob Bauer, su abogado personal, que ha emitido este sábado el comunicado desvelando la búsqueda y su resultado.   “Desde el principio de este asunto, el presidente ordenó a sus abogados personales que cooperaran plenamente con el Departamento de Justicia (DOJ). En consecuencia, habiendo identificado e informado previamente al DOJ de un pequeño número de documentos con marcas de clasificación en el domicilio del presidente en Wilmington, y en aras de hacer avanzar el proceso lo más rápidamente posible, nos ofrecimos a facilitar el acceso inmediato a su domicilio para permitir al DOJ llevar a cabo un registro de todos los recintos en busca de posibles registros de la vicepresidencia y posible material clasificado”, dice el comunicado. Una “búsqueda exhaustiva” Según Bauer, el Departamento de Justicia llevó a cabo una “búsqueda exhaustiva” que abarcó todos los espacios de trabajo, vivienda y almacenamiento de la casa. Duró 12 horas y 45 minutos, aproximadamente. En virtud de un acuerdo con el Departamento de Justicia, estuvieron presentes representantes del equipo jurídico personal de Biden y de la Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca, aunque no el presidente ni la primera dama, Jill Biden.   Normalmente, son agentes de la Oficina federal de Investigación (FBI) los que actúan como policía judicial, y así ha ocurrido en esta ocasión, según la agencia AP, aunque el comunicado no lo precisa. Los investigadores tuvieron pleno acceso a la vivienda del presidente, incluidas notas manuscritas, archivos, papeles, carpetas, recuerdos, listas de tareas, calendarios y recordatorios que se remontan a décadas atrás.   “El DOJ tomó posesión del material que consideró dentro del ámbito de su investigación, incluyendo seis artículos consistentes en documentos con marcas de clasificación y materiales anexos, algunos de los cuales eran del periodo del presidente en el Senado y otros de su mandato como vicepresidente. El DOJ también se llevó, para su posterior examen, notas manuscritas personales de los años de la vicepresidencia”, explica Bauer en su comunicado. La ley estadounidense obliga a conservar los registros y documentos presidenciales y a ponerlos a disposición de los Archivos Nacionales al cesar en el cargo, sean confidenciales o no.   El registro de Mar-A-Lago se produjo tras un requerimiento desatendido por Trump y sus abogados y tras una orden judicial por indicios de cuatro posibles delitos, entre ellos el de obstrucción a la justicia. La colaboración del actual presidente y de sus abogados y la entrega voluntaria de los papeles clasificados es la mayor diferencia con el caso de Trump. Al tiempo, el registro por parte de agentes del FBI añade un nuevo paralelismo, aunque sea solo parcial.   Políticamente, no cabe duda de que es un golpe para Biden, que al ser preguntado por los documentos secretos incautados en el registro de Mar-a-Lago en una entrevista para el programa 60 minutos emitida en septiembre pasado, contestó: “¿Cómo es posible que eso ocurra? ¿Cómo alguien puede ser tan irresponsable?”.   Estados Unidos otorga clasificación de confidencial a sus altos secretos, pero también de forma rutinaria pone esa etiqueta a las comunicaciones del Departamento de Estado con sus embajadas, aunque en ocasiones sea sobre asuntos intrascendentes, como demostró la filtración de Wikileaks. Por su propia naturaleza, no ha trascendido el contenido de los documentos que mantenía indebidamente Biden, aunque sí se ha sabido que algunos versaban sobre el Reino Unido, Ucrania e Irán.   La decena de documentos confidenciales que Biden tenía en su oficina se descubrieron el pasado 2 de noviembre, días antes de las elecciones de mitad de su mandato, en las que una noticia así habría podido tener un efecto claro. El hallazgo,

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