Con la llegada del frío, mantener una alimentación variada y colorida se vuelve clave para fortalecer el sistema inmunológico. Durante el otoño y el invierno, los expertos recomiendan priorizar frutas y verduras de estación, ya que suelen conservar mejor sus nutrientes, son más frescas y pueden incorporarse fácilmente en la dieta diaria.
Entre las frutas más recomendadas están los cítricos, como la naranja, la mandarina, el limón y el pomelo, por su aporte de vitamina C. También se destacan el kiwi, la frutilla y la manzana, que contienen antioxidantes, fibra y otros compuestos beneficiosos para el organismo.
En cuanto a las verduras, se aconseja incluir brócoli, espinaca, acelga, zanahoria, calabaza, pimiento, cebolla y ajo. Estos alimentos aportan vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes que ayudan al cuerpo a responder mejor frente a los cambios de temperatura y las infecciones respiratorias propias de la temporada.

Los especialistas explican que no se trata de consumir un solo alimento “milagroso”, sino de mantener una dieta equilibrada, con variedad de colores en el plato. Cada color suele estar asociado a distintos nutrientes: los verdes aportan folatos y minerales; los naranjas, betacarotenos; y los rojos o morados, antioxidantes.
Para aprovechar mejor sus beneficios, se recomienda consumir frutas enteras en lugar de jugos, lavar bien los alimentos, no cocinarlos en exceso y combinarlos con proteínas, legumbres, cereales integrales y buena hidratación.
Una alimentación basada en productos frescos y de estación puede ayudar a reforzar las defensas, mejorar la energía y cuidar la salud durante los meses más fríos.
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