El rendimiento al correr no depende únicamente del peso corporal. Factores como el VO₂ máx., la economía de carrera, la fuerza muscular y la capacidad de sostener una velocidad elevada tienen un papel decisivo. La composición corporal puede influir en cuánto esfuerzo necesita el organismo para mover el cuerpo, pero reducir peso de forma agresiva no garantiza correr más rápido y puede afectar la salud y el rendimiento.
Una menor masa grasa puede favorecer la relación entre potencia y peso, especialmente en pruebas de resistencia y recorridos con desnivel. Sin embargo, la masa muscular también es fundamental: piernas y caderas fuertes ayudan a producir fuerza, estabilizar las articulaciones y mantener una técnica eficiente cuando aparece la fatiga. Por eso, especialistas advierten que el objetivo debe ser una composición corporal funcional, no simplemente pesar menos.

La evidencia científica respalda incorporar entrenamiento de fuerza al trabajo de carrera. Revisiones sistemáticas han encontrado que ejercicios con cargas altas, trabajo explosivo y pliometría pueden mejorar la economía de carrera y el rendimiento, incluso sin cambios importantes en el VO₂ máx. Esto significa que el corredor puede gastar menos energía para mantener una determinada velocidad.
Para ganar velocidad de forma segura, conviene combinar sesiones de resistencia con ejercicios de fuerza para piernas, glúteos y zona media, además de trabajo progresivo de técnica y potencia. La carga debe adaptarse al nivel de cada persona, porque un aumento demasiado rápido del volumen o la intensidad puede elevar el riesgo de lesión. El mejor rendimiento surge del equilibrio entre fuerza, capacidad aeróbica, recuperación y una composición corporal saludable.
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