Tónicos, sérums, mascarillas, ácidos, aceites y cremas pueden convertir una rutina facial en una lista interminable. Sin embargo, utilizar más productos no significa necesariamente cuidar mejor la piel.
La tendencia conocida como skinimalismo propone simplificar: mantener solo los productos necesarios y añadir tratamientos específicos cuando exista una necesidad concreta. Los dermatólogos advierten que utilizar demasiados ingredientes al mismo tiempo puede aumentar el riesgo de sequedad, ardor, enrojecimiento o dermatitis.
Los tres pasos básicos
Una rutina sencilla puede comenzar con limpieza, hidratación y protección solar.
1. Limpiar: un limpiador suave ayuda a retirar sudor, grasa, maquillaje y suciedad sin eliminar excesivamente los lípidos naturales que protegen la piel. En general, se recomienda limitar el lavado a dos veces al día y después de sudar. Algunas personas con piel seca o sensible pueden tolerar incluso una sola limpieza diaria por la noche.
2. Hidratar: la crema hidratante ayuda a reducir la pérdida de agua a través de la superficie de la piel y favorece el funcionamiento de la barrera cutánea. Incluso las pieles grasas pueden necesitar hidratación, eligiendo productos adecuados para su tipo de piel.
3. Proteger del sol: durante el día, el paso fundamental es utilizar un protector solar de amplio espectro y FPS 30 o superior. La exposición ultravioleta participa en el envejecimiento prematuro, las manchas y el desarrollo de cáncer de piel.

¿Hace falta exfoliar?
No necesariamente. La piel elimina células de manera natural y muchas personas pueden mantenerla sana sin incorporar un exfoliante.
Cuando se utiliza, puede ser químico, con ingredientes como ácidos alfa o beta hidroxi, o mecánico, mediante productos o herramientas que retiran células de la superficie. La elección y la frecuencia dependen del tipo de piel.
La Academia Estadounidense de Dermatología advierte que exfoliar demasiado puede provocar irritación, sequedad y enrojecimiento. Además, combinar exfoliantes con retinol, retinoides o peróxido de benzoilo puede intensificar estos efectos.
Por eso, si se incorpora un exfoliante, es recomendable comenzar con poca frecuencia, observar cómo responde la piel y aplicar hidratante posteriormente.

Retinoides: comenzar poco a poco
El retinol y otros retinoides son derivados de la vitamina A utilizados para tratar problemas como acné, manchas y líneas finas. También se encuentran entre los ingredientes con mayor respaldo para el cuidado de la piel envejecida.
Pero pueden provocar sequedad, descamación y ardor, especialmente al comenzar.
Los dermatólogos recomiendan iniciar con fórmulas de menor intensidad, utilizarlas inicialmente en noches alternas o con menor frecuencia y aumentar progresivamente según la tolerancia. Una cantidad aproximada del tamaño de un guisante suele ser suficiente para todo el rostro.
Si aparece irritación, utilizar hidratante antes o después del retinoide puede ayudar. También es especialmente importante usar protector solar durante el día. Los retinoides no deben utilizarse durante el embarazo sin indicación médica.
Un producto nuevo cada vez
Añadir cinco productos nuevos en una misma semana dificulta saber cuál está funcionando y cuál está causando una reacción.
Cleveland Clinic recomienda introducir los productos de uno en uno. En personas con piel sensible puede ser conveniente probar primero una pequeña cantidad en una zona limitada antes de aplicarlo por todo el rostro.
También hay que dar tiempo a los tratamientos. Muchos productos necesitan semanas de uso constante antes de mostrar resultados, por lo que cambiar continuamente de rutina puede terminar siendo contraproducente.

La piel debe marcar el ritmo
Ardor persistente, picazón, enrojecimiento intenso, descamación excesiva o sensación constante de tirantez pueden indicar que la barrera cutánea está siendo irritada.
En ese caso, simplificar temporalmente la rutina y volver a productos suaves puede ser más útil que añadir otra crema o sérum.
El skinimalismo no significa que exfoliantes, vitamina C o retinoides sean innecesarios. Significa incorporarlos solo cuando responden a un objetivo concreto y la piel puede tolerarlos.
Una rutina constante de limpieza suave, hidratación y protección solar puede ser suficiente como base. El resto debería construirse lentamente y según las necesidades de cada persona.
Te puede interesar:
