En muchos hogares, especialmente en América Latina, el consejo pasa de generación en generación: “remójate los pies con vinagre y sal”. La mezcla es sencilla, económica y aparentemente inofensiva. Pero, ¿para qué sirve realmente y qué dicen los especialistas?
Profesionales en dermatología y podología explican que el vinagre particularmente el de manzana o el blanco contiene ácido acético, una sustancia con propiedades antimicrobianas suaves. La sal, por su parte, ayuda a crear un ambiente menos favorable para ciertos hongos y bacterias. En conjunto, el baño puede contribuir a reducir malos olores, aliviar la sensación de cansancio y mejorar cuadros leves de pie de atleta.
¿En qué casos puede ayudar?
- Mal olor (bromhidrosis plantar):
El vinagre puede ayudar a disminuir la proliferación bacteriana responsable del olor fuerte. - Sudoración excesiva leve:
La sal favorece un efecto ligeramente astringente, ayudando a secar la piel. - Hongos superficiales iniciales:
En casos leves, puede servir como complemento, aunque no sustituye tratamientos médicos antifúngicos. - Cansancio en los pies:
El agua tibia combinada con la sal mejora la circulación local y relaja la musculatura.

¿Cómo prepararlo correctamente?
Especialistas recomiendan:
- Usar un recipiente limpio con agua tibia (no caliente).
- Añadir media taza de vinagre.
- Incorporar una o dos cucharadas de sal.
- Remojar los pies entre 15 y 20 minutos.
- Secar cuidadosamente, especialmente entre los dedos.
La frecuencia ideal es dos o tres veces por semana. Hacerlo a diario podría resecar o irritar la piel.
Lo que no debe hacerse
No se recomienda en personas con heridas abiertas, piel muy sensible, diabetes sin supervisión médica o infecciones avanzadas. Tampoco sustituye cremas antifúngicas recetadas cuando el cuadro es moderado o severo.
Dermatólogos recuerdan que el cuidado de los pies también incluye mantenerlos secos, usar calzado ventilado y cambiar medias diariamente. El vinagre y la sal pueden ser un complemento, pero no una solución universal.
La medicina moderna no descarta completamente los remedios caseros, pero insiste en el equilibrio. Un baño ocasional con vinagre y sal puede aportar alivio, siempre que se use con moderación y sentido común.
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