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Ecuador: julio 24, 2024

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El ELN asegura que no ha liberado al padre de Luis Díaz porque siguen los operativos militares

El País .- La Fuerza Pública comienza a retirar tropas de la frontera con Venezuela, donde se encontraría ‘Mane’ Díaz El Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha asegurado en la noche de este domingo, a través de un comunicado, que no ha liberado aún al padre de Luis Díaz porque el Ejército sigue realizando operativos en la zona donde lo tiene secuestrado. “La zona sigue militarizada, realizan sobrevuelos, desembarco de tropas, peritoneos, ofrecen recompensas y una intensa operación de rastrillo. Esta situación no permite la ejecución del plan de liberación de manera rápida y segura, en donde no corra riesgo el señor Luis Manuel Díaz”, declaró la guerrilla. Advirtió, además, que “si continúan los operativos en el área, retrasarán la liberación y se aumentarán los riesgos”. Cerca del mediodía de este lunes, el Ejército comenzó a retirar tropas de la frontera con Venezuela, como pidió el grupo armado. Lo confirmó en un comunicado el coronel Giovanni Montañez, vocero de las Fuerzas Militares. “Por orden del comando general de las Fuerzas Militares, se ordena a las tropas del Ejército que están en la operación de búsqueda del señor Luis Manuel Díaz hacer un reposicionamiento para dar las garantías de entrega de este secuestro. De igual manera, en el resto de la jurisdicción, se siguen haciendo las operaciones de seguridad y de estabilidad”, dice en un video compartido con varios medios de comunicación. Según informó el pasado jueves el ministro de Defensa, Iván Velásquez, Díaz se encontraría en la Serranía del Perijá, una estribación de la Cordillera de los Andes que comparten Colombia y la vecina Venezuela. Comunicado del ELN del 5 de noviembre de 2023. El pasado viernes, horas después de que el presidente Gustavo Petro dijera que el ELN había “hecho un acto que va contra el mismo proceso de paz”, ese grupo armado aseguró que había iniciado el proceso para liberarlo. “A partir del momento se inicia su proceso de liberación y queremos evitar cualquier incidente”, se leía en un texto firmado por el Frente de Guerra Norte de esa guerrilla. El frente señaló que el comando responsable estaba dedicado a “misiones económicas” y que los secuestradores no sabían que estaban raptando al padre del famoso futbolista. “Al verificarse que se trata del padre de Lucho Díaz, se orienta su liberación por ser un familiar del gran deportista que queremos todos los colombianos”, explicaba el comunicado. Sin embargo, más de 72 horas después, sigue en manos del ELN. Mane Díaz fue raptado el 28 de octubre junto a su esposa, Cilenis Marulanda, en una gasolinera en Barrancas (La Guajira). La madre del futbolista quedó en libertad ese mismo día, en medio de un gran repudio nacional e internacional por este delito. Pero el padre no corrió la misma suerte. Ya suma diez días sin libertad, y ni los esfuerzos del Gobierno ni los llamados de su hijo —que publicó este domingo su propio comunicado en el que reclamó la libertad para su padre― han tenido efecto. “Pido al ELN, la pronta liberación de mi papá”, escribió Lucho Díaz en una carta emotiva. “Cada segundo, cada minuto crece nuestra angustia; mi madre, mis hermanos y yo estamos desesperados, angustiados y sin palabras para describir lo que estamos sintiendo. Este sufrimiento solo terminará cuando lo tengamos de vuelta en casa”, suplicó el jugador del Liverpool inglés. Un día antes, había celebrado de manera sombría un gol en un partido contra Luton Town. En llanto, exhibió una camiseta que llevaba debajo de la de su uniforme con la frase: “Libertad para papá”. El secuestro ha causado una escalada de tensiones entre el Estado y el ELN. La situación se da en medio de las negociaciones paralelas entre el Gobierno y los varios grupos armados que siguen activos en el país en el marco de la política de paz total, uno de los proyectos más emblemáticos y ambiciosos de la Administración Petro. Esa guerrilla, precisamente, es el grupo más grande y más antiguo de los que están involucrados en esas discusiones. Las negociaciones con el ELN, además, son las más avanzadas de todas. En agosto, tras ocho meses de conversaciones, entró en vigor un cese al fuego que está vigente hasta febrero. El rapto tensiona ese acuerdo y la negociación en general, motivo por el que el pasado miércoles viajó a Cuba el jefe de la delegación del Gobierno en la mesa, Otty Patiño, para reunirse con los negociadores de esa guerrilla. En las siguientes horas, se formó un gabinete de crisis en el Palacio de Nariño, que publicó un comunicado en el que exigía al grupo armado que liberara inmediatamente a Mane Díaz. Sin embargo, el Estado todavía no ha podido recuperarlo. Esta situación es uno de los dos fuertes golpes que ha sufrido la política de la paz total en la última semana. Al mismo tiempo que intenta rescatar al padre de Díaz, el Gobierno se enfrenta a una crisis con otro grupo armado que está involucrado en las discusiones, las disidencias de las Farc conocidas como Estado Mayor Central (EMC). Este fin de semana, el EMC publicó un comunicado en el que anunció “la suspensión del proceso de diálogo y la agenda con el Gobierno nacional”, tras un tenso tira y afloje sobre la presencia de militares en el corregimiento de El Plateado, en el cañón del río Micay (Cauca).

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El ELN es responsable del secuestro del padre del futbolista Luis Díaz

El Universo .- La delegación de paz del Gobierno revela que una unidad de la última guerrilla en armas perpetró el crimen. La delegación de paz del Gobierno de Gustavo Petro en los diálogos con el ELN ha revelado este jueves que la última guerrilla en armas de Colombia fue la responsable del secuestro de los padres del futbolista Luis Díaz en La Guajira, el sábado pasado, un crimen que mantiene en vilo al país. Unas horas después se supo que la madre había sido liberada tras una intensa búsqueda policial y militar, pero el padre sigue en cautiverio a pesar del enorme despliegue de las autoridades. La delegación exige a la guerrilla su liberación inmediata, al tiempo que la noticia pone en riesgo la más avanzada de las mesas de diálogo en el marco de la política de paz total con varios grupos armados. “En el día de hoy hemos tenido conocimiento oficial de que el secuestro perpetrado el pasado 28 de octubre, en Barrancas, departamento de La Guajira, del que fueron víctimas Luis Manuel Díaz y Cilenis Marulanda, padre y madre del jugador de fútbol Luis Fernando Díaz Marulanda, fue perpetrado por una unidad perteneciente al ELN”, asegura el comunicado firmado por Otty Patiño, jefe negociador del Gobierno en la mesa con el Ejército de Liberación Nacional. Las delegaciones anunciaron un cese al fuego de seis meses que inició el pasado 3 de agosto y se mantiene en vigencia hasta el próximo año. “Al ELN le exigimos poner en libertad en forma inmediata al señor Luis Manuel Díaz, y le ponemos de presente que es su entera responsabilidad garantizar su vida e integridad”, subraya el comunicado de la delegación del Gobierno. “Le recordamos al ELN que el secuestro es una práctica criminal, violatoria del Derecho Internacional Humanitario, y que es su deber en el desarrollo del actual proceso de paz, no solo dejar de ejecutarla, sino además eliminarla para siempre”, sostiene el comunicado. El operativo policial para rescatar al padre del atacante del Liverpool inglés, la gran estrella de la selección colombiana, es gigantesco. Las autoridades son conscientes de la mala imagen que proyecta el país con un caso que ha tenido un eco mundial y da un giro sorpresivo al tratarse de un grupo sentado en una mesa de diálogos. “De ser cierto, sería violatorio de los acuerdos de cese del fuego, no entendería cómo esta guerrilla quiere echarse toda la opinión del país y del mundo encima”, reaccionó el analista León Valencia, en medio de una oleada de repudio. “Esto es una violación al cese al fuego… claro que pone en riesgo el proceso”, coincidió el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, en declaraciones a Blu Radio. El departamento de La Guajira, junto al mar Caribe, es fronterizo con Venezuela, por lo que las autoridades han expresado su temor de que el padre de Lucho Díaz haya sido trasladado al país vecino, donde también opera el ELN. La guerrilla, sin embargo, estaría coordinando la entrega de Mane, como todos lo conocen, de acuerdo con el periódico El Tiempo. “Esperamos, cuanto antes, que se produzca esta liberación y que se produzca en condiciones de total respeto por la integridad y la vida del señor Luis Manuel Díaz”, reiteró en un pronunciamiento público el senador Iván Cepeda, miembro del equipo negociador. El presidente Petro replicó ese mensaje. “Hemos hablado con Luis Diaz en el día de ayer. Trabajamos por la liberación de su señor padre”, escribió poco después. El secuestro por parte del ELN “reviste inmensa gravedad” y es “una bofetada del propio grupo alzado en armas al proceso de paz”, señaló el exministro Juan Camilo Restrepo, que fue el jefe negociador del Gobierno en los diálogos con el ELN durante la Administración de Juan Manuel Santos (2010-2018). “Esto no solo es un delito del ELN: es una torpeza política descomunal”, valoró. La liberación se ha convertido en clamor nacional. “La ONU está a disposición para asistir en la resolución de esta situación”, se ofreció Carlos Ruiz Massieu, representante del secretario general en Colombia. El secuestro es la piedra con la que suelen tropezar los intentos de diálogo con la última guerrilla en armas. El ELN, que nació en 1964 bajo el influjo de la revolución cubana y la influencia de la teología de la liberación, tiene un largo historial en ese aspecto. Por décadas ha obtenido recursos de la extorsión a trasnacionales y el secuestro de civiles, incluidos extranjeros. A pesar de que se ha sentado a negociar con casi todos los gobiernos de Colombia desde los años 80, es la primera vez que tiene como contraparte a un presidente de izquierdas. Petro quiere sellar un acuerdo con el ELN que allane el camino a la paz total con todos los actores armados. El secuestro ha sido una las acciones más repudiadas en el conflicto armado de más de medio siglo que Colombia busca dejar atrás. Es un asunto muy sensible, y más aún al involucrar la familia de un ídolo deportivo muy querido y admirado en el país. Con más de 50.000 víctimas documentadas entre 1990 y 2018, la principal responsable del secuestro en Colombia ha sido la extinta guerrilla de las FARC, con un 40% de los casos, de acuerdo con la Comisión de la Verdad surgida del acuerdo de paz. El ELN ha sido el responsable de 9.538 secuestros, el 19% de los ocurridos en ese lapso. El sacerdote jesuita Francisco de Roux, que presidió la Comisión, llegó a calificarlo como “el crimen que más rompió y dividió a los colombianos”.

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El cese al fuego más esperado de la Paz Total entra en vigor

El País .– Después de 8 meses de conversaciones entre la guerrilla del ELN y el Gobierno de Gustavo Petro, finalmente inicia un inédito cese bilateral al fuego.   En los últimos 30 años, siete mandatarios han intentado dialogar con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Apenas por segunda vez, tras un intento de 101 días en 2017, ese grupo implementa un cese al fuego, que será bilateral e irá, por ahora, hasta el 29 de enero de 2024. Para sellar el momento, este jueves se realizará una ceremonia con la presencia del presidente Gustavo Petro y de delegados de ELN como Aureliano Carbonell, Pablo Beltrán y Bernardo Téllez. Con ello también darán inicio al denominado Acuerdo de Participación, firmado por las partes en la mesa de negociaciones.   La instalación pública del Comité nacional de participación (CNP) es un paso notable en términos de organizar la participación de la sociedad civil, un tradicional reclamo que se adjudica el ELN, que se ve a sí mismo no como un ejército, sino más como un brazo armado del pueblo. Al evento de instalación que se realizará en Bogotá, en el centro de eventos Corferias, se espera que asistan más de 80 delegados de 30 sectores sociales diferentes, quienes entrarán a integrar esa instancia, junto a una parte de los equipos negociadores de la guerrilla y del Gobierno. Esa decisión es resultado de la nueva agenda de diálogos que emanaron del “Acuerdo de México”, como se conoció el ciclo de diálogos realizados en ese país en marzo de este año. En su mayoría son integrantes de organizaciones étnicas, gremiales, empresariales y sindicales. Por el ELN fueron nombrados Consuelo Tapias, Mauricio Iguarán, Claudia Rodríguez y Juan Carlos Cuéllar.   La idea es que el comité recoja en todo el país las propuestas de las comunidades sobre los cambios que crean necesarios para la paz, una suerte de insumos sociales para la negociación. Para lograrlo, el CNP inicialmente diseñará los instrumentos para lograr la inclusión de los ciudadanos mediante nueve encuentros regionales y 15 locales, en un término de entre cuatro y seis meses. Luego vendría una fase en la que todos los integrantes del Comité dialoguen alrededor de las propuestas recogidas para, posteriormente y con base en ellas, formular políticas y proyectos concretos que se lleven a discusión con los equipos negociadores en la mesa, con miras a construir de manera conjunta una paz territorial.   Además del CNP, este jueves entra en funcionamiento el Mecanismo de Verificación y Monitoreo (MMV), encargado de vigilar el cumplimiento del cese y que debe emitir informes mensuales que ayuden a que las partes decidan si prolongan o suspenden la tregua. El mecanismo estará integrado por el general Gerardo Benavides, cabeza del Comando Conjunto de Transición, y la coronel Lurangeli Franco; delegados de Oficina del Alto Comisionado para la Paz; y cabecillas del ELN, entre los que están Bernardo Téllez y Gustavo Martínez; así como miembros de la Conferencia Episcopal y funcionarios la Misión de Verificación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).   Para dar cuenta de una realidad compleja en la que además del ELN y la Fuerza Pública hay otros actores en disputa, el mecanismo tendrá no sola la instancia nacional, sino nueve regionales (en las ciudades de Arauca, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Medellín, Pasto, Quibdó, Soacha y Valledupar) y 22 locales en Aguachica, Barrancabermeja, Becerril, Bojayá, Buenaventura, Caucasia, Ipiales, Istmina, Soatá, Ocaña, Pereira, Popayán, Puerto Carreño, Puerto Inírida, San Juan del Cesar, Santa Rosa de Osos, Santa Rosa del Sur, Socorro, Tame, Tibú, Tumaco y Yopal. Cada instancia tendrá al menos dos representantes de la guerrilla, para tener comunicación constante y directa con las estructuras armadas de los territorios.   La tarea de proteger a quienes integren los MMV estará principalmente en manos de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP), que nació en el Acuerdo de Paz con las extintas FARC en 2016 y que durante la administración de Iván Duque no tuvo mayor protagonismo ni financiamiento, pero que tendrá un papel crucial para sostener el esfuerzo de paz. La UNIPEP se ha estado preparando las últimas semanas con formaciones a cargo del United States Institute of Peace.   Una esperanza frágil Para algunos líderes sociales de zonas fuertemente azotadas por la violencia, como el departamento del Chocó, en el que opera el Frente de Guerra Occidental Omar Gómez del ELN, este cese abre una puerta de ilusión. Sin embargo, la desconfianza sigue latente en esa región, sobre todo después de la crisis humanitaria que dejó el paro armado que impuso el ELN durante quince días a inicios del mes de julio. A ello se suma el temor entre las comunidades por los constantes enfrentamientos entre esa guerrilla y otros grupos armados ilegales como el Clan del Golfo o las disidencias de las extintas FARC conocidas como Estado Mayor Central, lo que sucede frecuentemente en Arauca.   “No nos esperanzamos tanto con lo que se promete porque la historia nos ha enseñado otra cosa”, señala con recelo un líder integrante de la Red de Derechos Humanos del Pacífico que pide la reserva de su identidad para evitar poner en riesgo su vida. Para ese líder, el cese no tendrá un impacto significativo en el Chocó si no se hace en paralelo con otros actores armados, como el Clan del Golfo. “Aquí vemos los diálogos con el ELN como la negociación de un solo grupo, cuando lo que necesitamos es que todos los actores armados que operan en nuestro territorio entren en un consenso”, agrega. En ello coincide Francisco Daza, coordinador de la línea de investigación de Paz, posconflicto y DDHH de la Fundación Paz & Reconciliación (PARES): “Se ha identificado que el grueso de acciones armadas no se da entre grupos ilegales contra la fuerza pública, sino entre ellos mismos. Entonces el reto es ese: que el Gobierno logre un desescalamiento de acciones violentas entre los actores armados ilegales. El cese es una solución parcial, pero que en el fondo no es la receta para garantizar alivios humanitarios

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El ELN le hace jaque a la paz total de Petro

EL PAÍS .-El ataque de la guerrilla que deja nueve militares muertos pone en peligro toda la arquitectura de la estrategia de paz que tiene el presidente.   Gustavo Petro lleva media vida promoviendo un discurso de paz después de haber sido un joven y miope guerrillero que creía en la lucha armada para llegar al poder, más como una ensoñación que como un propósito realizable. Hace unos meses, estaba convencido de que podría trasladar ese transformación que él mismo vivió en persona a los dirigentes del ELN, unos hombres con modales de seminaristas que han sobrevivido décadas escondidos en las profundidades de la selva. Sin embargo, la negociación con ellos resulta tan ardua que ahora mismo pone en peligro lo que Petro ha llamado la paz total, la ausencia absoluta de violencia en Colombia. Un acuerdo para no matarse más que está en el aire.   El presidente quiso que el diálogo avanzara rápido y por eso anunció en vísperas de año nuevo un alto el fuego que en realidad no existía. No fue ni una confusión ni un malentendido. Creía, y así lo ha contado a este periódico gente que trabaja de cerca con él, que una vez anunciado el armisticio la guerrilla no tendría más opción que acatarlo. Era un movimiento audaz, una jugada que empata con su personalidad, pero que no dejaba de ser arriesgada. Le salió mal. El ELN tardó tres días en desmentirle y dejarle claro que nadie les iba imponer acuerdos que estuvieran fuera de la mesa negociación. Desde entonces, Petro espera con ansias el alto el fuego mientras el ELN se muestra impasible, convencido de que sería un suicidio bajar la guardia en medio de la guerra que libra en sus territorios.   Pero después del ataque en la madrugada del miércoles que dejó nueve militares muertos y ocho heridos, resulta inaplazable una discusión sobre el tema. Así lo ha hecho saber el jefe de los negociadores del Gobierno, Otty Patiño, que le da prioridad absoluta a exigir un alto el fuego y de hostilidades en la reunión de urgencia que ha convocado Petro para el lunes después del atentado. El ELN, de todos modos, no opina igual, las urgencias no son lo suyo. El comandante Pablo Beltrán ha dicho que ese acuerdo supone quedarse como una estatua y eso los pone en riesgo. Beltrán está convencido de que las fuerzas armadas colombianas están compinchadas con los otros grupos armados con los que se disputa el territorio, el Clan del Golfo y otros ejércitos derivados del paramilitarismo.   El asunto resulta clave porque sin acuerdo con el ELN no hay paz total que valga, todo se desmorona. Un acuerdo con esa guerrilla, que se ha sentado a hablar sin ningún éxito con otros seis presidentes, son los cimientos sobre lo que debe construirse el resto, la primera piedra de la iglesia. Las condiciones son inmejorables para el ELN, que enfrente tiene a un Gobierno de izquierdas con el que comparte muchos postulados. Hasta ahora nunca había tenido una oportunidad semejante, en esa mesa de negociación hay gente como Patiño, exguerrillero del M-19, o María José Pizarro, hija del líder de esa guerrilla asesinado en plena campaña presidencial de los años noventa. Gente que ha llegado a la izquierda por senderos parecidos.   Esta no ha sido la primera crisis que ocurre en la negociación. La primera surgió a raíz del alto el fuego que Petro se fabricó de la nada y la segunda a cuenta de unos tuits del presidente en los que comparaba a la guerrilla con el narcotraficante Pablo Escobar. Hubo una tercera de menor calado, una minicrisis, que se zanjó con una reunión entre las partes por una entrevista que dio a este periódico Pablo Beltrán. Se refirió en términos muy duros a los negociadores del Gobierno, aunque empezaba con una declaración entusiasta a la pregunta de que por qué esta vez iba a ser la negociación definitiva después de seis fracasadas: “La novedad es que tenemos un Gobierno progresista que tiene en su programa lograr la paz. Coincide con nosotros en que la paz es una urgencia del país y lo único que nos hace viables como nación. Somos socios en este asunto”.   Ese factor todavía no ha sido determinante, no ha logrado dar un impulso. Hay mucho en juego. Petro ansía el alto el fuego y el ELN lo retrasa. Hasta que eso ocurra se pueden dar matanzas como la de los militares, a la que a buen seguro responderá el Ejército con una ofensiva. En resumen, más muertos.

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Maduro y Petro se reúnen por sorpresa después del malentendido con el alto al fuego del ELN

Los presidentes almorzarán en Caracas para hablar del proceso de paz Nicolás Maduro y Gustavo Petro se van a reunir este sábado por sorpresa después del malentendido con el ELN sobre el alto al fuego. Los presidentes de Venezuela y Colombia almorzarán en Caracas, en el Palacio de Miraflores, a las dos de la tarde. Sobre la mesa hay temas como el control de la frontera, la discusión de la inclusión de Venezuela en el sistema interamericano de derechos humanos, la fecha de las elecciones presidenciales, pero el asunto principal será el proceso de paz con la guerrilla, cuyo primer ciclo de conversaciones se celebró en Caracas. El futuro de esa negociación está en juego.   Petro necesita un golpe de mano después de empezar el año con un movimiento en falso. El último día de 2022 anunció la tregua con el ELN, pero tres días después los dirigentes de la guerrilla le rectificaron: en realidad no habían llegado a ningún pacto. Los propios negociadores de Petro explicaron que el asunto todavía se estaba discutiendo y que el presidente se había precipitado. Su viaje a Caracas debe servir para revertir esta situación e impulsar el proceso que, en teoría, va a continuar en México.   El presidente colombiano viaja acompañado del canciller Álvaro Leyva, de la jefa de Gabinete Laura Sarabia, el embajador colombiano en Washington, Luis Gilberto Murillo, y del ministro de Comercio, Germán Umaña. Allí les espera el embajador en Caracas, Armando Benedetti. Petro se verá con un Maduro más afianzado que nunca en la escena internacional, en medio de un proceso de apertura política y con la oposición viviendo una nueva crisis política. Hace 24 horas nombró un nuevo canciller y un nuevo presidente de PDVSA, dos puestos clave de su Gobierno.   Maduro y Petro se encontraron por primera vez el 1 de noviembre del año pasado. El colombiano ha hecho todo lo posible por normalizar las relaciones con Venezuela después de cuatro años anteriores de tensión con los presidentes colombianos que le antecedieron. A cambio, ha insistido en que el chavismo regresara a la mesa de negociación con la oposición en México —de ahí tiene que salir una fecha y la garantía de que se van a celebrar unas elecciones presidenciales venezolanas libres— y considera prioritario que regrese a los organismos regionales, principalmente el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Cara a cara, Petro le habló a Maduro de la necesidad de fortalecer las democracias liberales en Latinoamérica. Gente cercana a Maduro criticó después en redes sociales la injerencia de Petro por su referencia velada a la política interna venezolana.   Los países también están impulsando nuevos acuerdos energéticos. Como adelantó este periódico ayer, Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana, ha pedido permiso la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), conocida como la lista Clinton, para hacer negocios con PDVSA. Pide una licencia parecida a la que obtuvo Chevron con la que poder operar sin ser sancionada por Washington.   El encuentro de Petro con Maduro se produce después de que se reuniera hace unos días con Lula, horas después de su toma de posesión como presidente de Brasil, y dos días antes de que se encuentre con Gabriel Boric en Chile. El presidente colombiano ha tratado de impulsar su capacidad de influencia y liderazgo en la región.   Fuente: El País

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El ELN desmiente un cese al fuego bilateral y Petro evalúa acciones militares

El Ejecutivo convoca a una reunión extraordinaria para sopesar operaciones contra la guerrilla   El Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en Colombia, ha desmentido al presidente, Gustavo Petro, que el 31 de diciembre aseguró que los rebeldes harían parte de los cinco grupos armados con los que había acordado un cese al fuego bilateral. “La delegación de diálogos del ELN no ha discutido con el Gobierno de Gustavo Petro ninguna propuesta de cese el fuego bilateral, por lo tanto aún no existe ningún acuerdo en esa materia”, señaló el grupo subversivo en un comunicado conocido este martes. El mandatario ha convocado esta misma mañana a una reunión extraordinaria con el alto comisionado para la Paz y los ministros del Interior y de Defensa para evaluar y tomar acciones, entre las que se contempla derogar el decreto y retomar acciones militares contra esa guerrilla, según conoció EL PAÍS.   El jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos con el ELN, Otty Patiño, había guardado silencio tras el anuncio de Petro. Este martes, después de que la guerrilla desmintió al Gobierno, publicó un comunicado en el que reconoció que el cese el fuego bilateral es una “intención”, que se espera discutir en la próxima ronda de negociaciones. “Esta propuesta de cese al fuego es un primer paso para un nuevo entendimiento y un nuevo futuro”, aseguró. El ELN había declarado previamente una tregua navideña, que expiró el 2 de enero. Petro, en su anuncio del sábado, aseguró que las treguas bilaterales se extenderían por seis meses, prorrogables según las negociaciones con cada uno de los grupos armados. Cada una tiene su propio decreto. Pero la guerrilla ha dicho que solo cumplirá lo que se discuta y acuerde en la mesa de diálogos que ya está en marcha con el Gobierno, que cumplió su primera ronda de conversaciones en Caracas. “En el pasado ciclo de diálogos realizado en Venezuela que culminó el 12 de diciembre pasado solo se acordó lo que se anunció referido a la institucionalización de la mesa y se inició a realizar ajustes a la agenda que fueron llevados a consultas, tanto al presidente como al comando central”, afirman los rebeldes en el comunicado de esta semana.   La guerrilla ha anunciado que solo cuando se cumpla la segunda ronda, que empezará este mes en México en una fecha por definir, estarán dispuestos a discutir la propuesta de cese el fuego. “Entendemos el decreto del Gobierno como una propuesta para ser examinada en el siguiente ciclo”, concluye el grupo guerrillero.   Desde el inicio de los diálogos con el ELN persiste la duda de si algunos frentes de la guerrilla que operan con un grado importante de independencia acatarán las decisiones que tome la cúpula negociadora. La justicia colombiana ha detectado en el interior del ELN seis grupos de combatientes dedicados al narcotráfico y la minería ilegal que no suelen cumplir los altos al fuego y no tienen interés en un proceso de negociación y un desarme.   En el mapa nacional de riesgos por la presencia del ELN en Colombia que presentó la Defensoría del Pueblo a finales del año pasado, la última guerrilla activa en el país “tiene presencia, hace tránsito o intermitencia” en 22 de los 32 departamentos, principalmente en Norte de Santander –donde se encuentra la región del Catatumbo, fronterizo con Venezuela–, Chocó, Arauca, Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. En Arauca mantiene una guerra con las disidencias de las extintas FARC que se apartaron del proceso de paz –que en más de una ocasión se ha desbordado a Venezuela– y en el Chocó con el Clan del Golfo.   Al filo del Año Nuevo, Petro anunció en su cuenta de Twitter un acuerdo para el cese al fuego bilateral por seis meses con cinco grupos armados. Además del ELN, se refirió a la segunda Marquetalia y el Estado Mayor Central, las dos principales disidencias de las FARC; al Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia; y a las Autodefensas de la Sierra Nevada. “Habrá un mecanismo de verificación nacional e internacional”, aseguró el mandatario.   Hasta ahora, solo se ha instalado una mesa formal de negociaciones con el ELN, que retoma el proceso que se inició con Juan Manuel Santos (2010-2018) y se suspendió con Iván Duque (2018-2022). Sin llegar a concretar el esperado alto al fuego bilateral, las delegaciones cerraron el primer ciclo el 12 de diciembre en el hotel Humbolt de Caracas con el anuncio de un acuerdo parcial sobre “acciones y dinámicas humanitarias” en dos regiones puntuales a partir de enero de 2023: el Bajo Calima, en el departamento del Valle del Cauca, y el Medio San Juan, en el Chocó, ambas sobre el corredor del Pacífico, en el occidente del país. También reconocieron la grave situación que se vive en las cárceles y acordaron la “atención de emergencia humanitaria a un grupo de presos políticos” de la guerrilla.   El ELN ha declarado en varias ocasiones treguas unilaterales como la de fin de año, entre otras en mayo para las elecciones presidenciales, pero solo en una ocasión ha llegado a acuerdos bilaterales. El proceso que comenzó al final del Gobierno de Santos acordó en su momento un cese al fuego “bilateral, temporal y nacional” que duró 101 días. Ese acuerdo parcial, alcanzado en septiembre de 2017, fue el primer documento jamás firmado por el ELN con el Estado en más de medio siglo de conflicto armado, a pesar de que se ha sentado a negociar con casi todos los gobiernos desde los años 80. “Ese cese bilateral de fuegos coincidió con la visita del Papa Francisco a Colombia y se cumplió bien, de lado y lado, como lo certificó las Naciones Unidas, que eran los veedores”, dijo a EL PAÍS Juan Camilo Restrepo, quien fue en ese entonces el jefe negociador del Gobierno de Santos.   Las disidencias de las FARC aceptan la tregua anunciada por el Gobierno La Segunda Marquetalia y el Estado

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