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Ecuador: julio 24, 2024

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Ecuador, julio 24, 2024
Ecuador Continental: 13:18
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“Tenemos una invasión de migrantes”, dice Trump tras arrasar en las primarias de Iowa

Primicias .- En la primera cita de las primarias republicanas en el camino a la Casa Blanca, Donald Trump obtuvo un 51,1% de los votos, y se perfila como el rival del demócrata Joe Biden. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrasó el lunes 15 de enero en los caucus de Iowa, la primera cita de las primarias republicanas para la Casa Blanca, donde demostró su fuerza, mientras que ninguno de sus dos principales rivales logró destacar y convertirse en una alternativa viable. Con casi el 100% de los votos escrutados, Trump se alzó con la victoria en los caucus, obteniendo un 51,1% de los votos, una diferencia de casi 30 puntos respecto al segundo lugar, ocupado por el gobernador de Florida, Ron DeSantis (21,2%), seguido por la tercera posición de la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley (19,1%). En cuarto lugar quedó, con un 7,6% de los votos, el empresario tecnológico Vivek Ramaswamy, quien esta noche anunció que se retiraba de las primarias y daba su apoyo a Trump: “Esta noche no es el fin de una campaña, sino el inicio de un nuevo camino junto a Donald Trump”, dijo. “Vienen de prisiones y manicomios” La victoria de Trump en los caucus más fríos de la historia de Iowa fue tan abultada que cadenas como CNN, NBC y Fox la proyectaron solo media hora después de que abrieran sus puertas los 700 centros de votación (colegios, iglesias y gimnasios, en su mayoría) donde esta noche se celebraron los caucus, una especie de asambleas de vecinos. La rapidez de las proyecciones sorprendió a muchos, incluidos algunos de los asistentes que pudieron ver a través de sus dispositivos móviles cómo Trump era declarado ganador, incluso antes de que emitieran su voto. Tras conocer su amplia victoria (ganó en todos los condados menos en uno), Trump salió a celebrarlo con sus seguidores en un acto en el Centro de Eventos de Iowa de Des Moines, la capital del estado. Allí ofreció un discurso que empezó con palabras de unidad: “Nuestro país debe unirse. Queremos unirnos. Ya sea republicano o demócrata, liberal o conservador, sería tan bueno si pudiéramos unirnos y solucionar el mundo, resolver los problemas y poner fin a toda la muerte y destrucción que estamos presenciando”. Donald Trump, expresidente de EE.UU. Pero, luego ese mensaje conciliador se vio sustituido por la retórica antimigrante de Trump, quien afirmó que Estados Unidos sufre una “invasión” con la llegada de migrantes a la frontera con México. “Tenemos una invasión de miles de personas, es un grupo tan grande que se aloja mayormente en Nueva York, y no podemos permitir eso”, dijo Trump. Y el expresidente no paró con esto, porque repitió en su discurso que muchos de estos migrantes, según él, “vienen de prisiones, de manicomios, que los están vaciando en sus países. Vienen terroristas”.

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Caos político en Estados Unidos: destituyen al líder de la Cámara de Representantes

Primicias.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos destituyó este 3 de octubre de manera sorpresiva al republicano Kevin McCarthy, quien fungía como líder o presidente de esta función. McCarthy quedó removido del cargo luego de una moción en su contra presentada por un miembro de su propio partido en represalia por concesiones efectuadas a los demócratas. La resolución, introducida el lunes por el ultraconservador Matt Gaetz, fue aprobada por 216 votos a favor y 210 en contra. Esta es la primera vez en la historia de la Cámara Baja que una moción de este tipo sale adelante, lo que sume al Capitolio en un caos político. Demócratas y republicanos ‘unidos’  El representante Gaetz, opuesto desde el principio a la nominación de McCarthy como líder, había amenazado durante meses con activar el proceso para sacarlo del puesto y esa amenaza se aceleró el fin de semana pasado. Aunque McCarthy avanzó este martes que confiaba en tener el apoyo suficiente para seguir al frente, su suerte comenzó a torcerse cuando el líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, instruyó a los miembros de su bancada a votar para revocarlo. Desde las elecciones de medio mandato del pasado noviembre, los conservadores tienen control en esta Cámara con 221 escaños y los demócratas 212. La moción para destituir a McCarthy necesitaba ser aprobada por mayoría simple, por lo que todo muestra que ambos partidos se ‘unieron’ para remover al líder de la Cámara. Solo otros dos presidentes de la Cámara de Representantes en el último siglo han sido sometidos a una moción en su contra, ambas sin éxito: contra los también republicanos, Joseph Cannon en 1910 y John Boehner en 2015. Las reglas de la Cámara de Representantes establecen que el propio presidente del organismo debe elaborar una lista con sus posibles sustitutos en caso de que su puesto se declare vacante. Es decir, ahora empieza la pelea por integrar esa lista y obtener los votos para ser nombrado en el cargo. Ese listado se hace público solo en caso de que esa situación se cumpla y la persona elegida actúa de forma interina hasta la elección del nuevo líder.

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Agentes del FBI matan a un hombre armado al resistirse a ser detenido por amenazar al presidente Joe Biden

El País .- El caso demuestra el crecimiento exponencial de la violencia política en EE UU desde el asalto al Capitolio en 2021   Los incidentes de violencia política han aumentado en Estados Unidos en el último lustro. La fecha de inicio de esta tendencia se sitúa en 2016, en torno a la primera candidatura de Donald Trump a la presidencia, según el cotejo de bases de datos de incidentes relacionados con el terrorismo interno entre 1970 y 2020. Pero desde el asalto al Capitolio en enero de 2021 el índice se ha multiplicado exponencialmente, con 213 casos registrados por la agencia Reuters. EE UU lidia hoy con el mayor y más sostenido aumento de la violencia política desde la década de los setenta.   Este tipo de violencia, correlato de la creciente polarización del país, ha costado la vida a 40 personas, según Reuters. Las manifestaciones de esta crispación son muy variadas, pero pocas tan cinematográficas como la muerte el miércoles de un hombre por disparos del FBI cuando una patrulla intentaba detenerlo y registrar su casa, tras ser acusado de amenazas al presidente Joe Biden. Ocurrió en Provo (Utah), pocas horas antes de que el mandatario participase en un acto de campaña en la cercana ciudad de Salt Lake City. El individuo, Craig D. Robertson, de 75 años, iba armado y había amenazado también con disparar contra otros cargos electos, entre ellos el fiscal del distrito de Manhattan Alvin Bragg, que imputó a Donald Trump en abril por el caso Stormy Daniels. La acusación contra Robertson se había formulado la víspera en el tribunal de Salt Lake City, de ahí la intervención del FBI.   El caso de Utah ilustra cómo, concretamente desde 2020, tras perder Trump las elecciones y denunciar un inexistente fraude electoral que culminó en el ataque al Capitolio —lo que le ha costado la tercera imputación en cuatro meses—, la normalización de la violencia como arma política es una realidad creciente. En un sondeo de Ipsos para Reuters realizado en mayo a casi 4.500 votantes registrados, aproximadamente el 20% de los encuestados, tanto demócratas como republicanos, consideraron “aceptable” la violencia si se comete “para lograr mi idea de una sociedad mejor”. En otra encuesta realizada entre marzo y abril, el 65% de los participantes mostraba sin embargo su inquietud “por actos de violencia cometidos por creencias políticas”.   Reyertas mortales por discusiones individuales, ataques organizados, como los sufridos por numerosos trabajadores electorales tras las presidenciales de 2020; tiroteos, como dos en la ciudad de Portland, uno entre seguidores de Trump y partidarios del movimiento Black Lives Matter y otro a manos de un ultraderechista que hirió a cinco manifestantes que pedían justicia social… La hidra de la violencia se adapta a los lugares y las circunstancias, a las que no resulta en absoluto ajena la generalizada circulación de armas en el país. Los asesinatos masivos por motivos políticos se han cobrado en este periodo 24 vidas, incluidas las del tiroteo de Búfalo (Nueva York), en el que un supremacista blanco mató en mayo de 2022 a 10 clientes de un supermercado, todos ellos de raza negra, después de publicar en redes un manifiesto en pro de la guerra racial.   El director del FBI, Christopher Wray, dijo al Congreso en septiembre de 2021 que el asalto al Capitolio no fue un hecho aislado y que “el problema del terrorismo interno se ha estado propagando por todo el país durante varios años”. Así lo confirman los registros, desde 2014, con un crecimiento exponencial, especialmente acusado en 2020 y 2021. Tras el registro de Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Florida donde fueron hallados los documentos clasificados que se llevó de la Casa Blanca, el mismo Wray denunció una avalancha de amenazas a la agencia.   Alrededor de dos tercios de los incidentes políticamente violentos documentados por la investigación de Reuters fueron agresiones solitarias o enfrentamientos entre grupos rivales en actos públicos, convocados en protesta por la actuación policial, el derecho al aborto y los derechos de los transexuales, es decir, los temas más candentes del argumentario republicano para atacar a los demócratas y, por extensión, a todo lo que suene a woke. El resto de los incidentes se saldaron con daños materiales a menudo durante protestas, y atribuidos generalmente por la policía a militantes de izquierdas.   Desde los magnicidios de los dos hermanos Kennedy en los años sesenta, la violencia política aumentó durante casi una década, con casi medio millar de casos durante los setenta, en su mayoría ataques de radicales de izquierda contra edificios gubernamentales como presión política. En los años ochenta fue un fenómeno relativamente raro, y una década más tarde se produjeron graves picos, como el atentado de Oklahoma de 1995, en el que murieron 168 personas, el peor acto de terrorismo interno del país según el FBI. El salto a la arena política de Trump en 2016 marcó un nuevo hito pero, a diferencia de los setenta, cuando el propósito de los atacantes era presionar a los políticos, la violencia en la era Trump proviene de la derecha y se ha vuelto personal: el objetivo es el rival, el antagonista, el que piensa distinto. De los 14 ataques políticos mortales desde la revuelta del Capitolio que ha documentado Reuters, en 13 de ellos los autores eran de derechas.

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Gobernador de Florida promete “fuerza letal” en la frontera (EE.UU. – México) y acabar con la ciudadanía por nacimiento

El País .- El gobernador de Florida, quien lucha con Donald Trump por la nominación republicana a la Casa Blanca, endurece su discurso en su segunda visita a la frontera en menos de un mes.   Ron DeSantis ha visitado este lunes la frontera de Estados Unidos y México para compartir su visión de política migratoria de llegar a la Casa Blanca en 2024. El gobernador de Florida busca remontar en las encuestas y recortar la distancia de quien va en cabeza, el expresidente Donald Trump. En plena campaña de conquista de los núcleos más duros de la derecha, el aspirante criticó por blanda la política del exmandatario en la frontera y prometió una estrategia más agresiva, que incluye la “fuerza letal” de las autoridades locales, para poner freno a la inmigración irregular que cruza desde México.   “Esta frontera está controlada por los cárteles de la droga”, aseguró DeSantis en una conferencia de prensa desde Eagle Pass, en Texas. Detrás de él tenía el río Bravo, el límite natural que separa a Estados Unidos de México y el último escollo para miles de personas que inician su viaje al norte desde decenas de países de América Latina.     El gobernador de Florida ha prometido este lunes detener “sin excusas” el flujo migratorio de llegar a Washington tras las presidenciales de noviembre del próximo año. Resume su estrategia en tres puntos: Asegurar la frontera, continuar la construcción del muro y “detener la invasión”. Lo primero que haría sería decretar una “emergencia nacional”, establecer una ley marcial en algunos puntos de los más de 3.000 kilómetros de línea y acabar con las “falsedad del asilo”.   El político ultraconservador se ha sumado a otros aspirantes republicanos, como el propio Trump, que han prometido eliminar incentivos para los inmigrantes que han llegado ilegalmente, como “empleo, beneficios sociales pagados por los impuestos” y la ciudadanía estadounidense por nacimiento. “Me refiero a esta idea de que puedes cruzar la frontera y dos días después tener un hijo que, de alguna manera, es un ciudadano estadounidense. Ese no fue el propósito original de la decimocuarta enmienda [el texto de 1868 sobre protección igualitaria]. Está mal que la gente utilice a nuestro país para turismo de partos”, ha dicho DeSantis.     El mandatario local llegó la noche del domingo a Texas. Ha prometido elevar el uso de la fuerza en el combate de la inmigración irregular. “Vamos a redefinir las reglas para un enfrentamiento. Si alguien se está metiendo a tu casa para hacer algo malo, responderías con fuerza. ¿Por qué no lo hacemos en la frontera sur? Si los carteles están haciendo huecos al muro, terminarán muertos tras esa decisión”, ha señalado el gobernador, quien dijo que la Administración de Trump no hizo nada por erradicar a las organizaciones criminales mexicanas.     El gobernador encabezó dos eventos en la comunidad fronteriza, una región que ha sufrido ante el incremento de inmigrantes que han arribado desde que inició la era de Joe Biden en Washington. Una encuesta de la agencia AP señala que el 60% de los estadounidenses reprueban la política migratoria del Ejecutivo. DeSantis, quien enfrenta problemas en Florida por su retórica anti inmigrante, se ha visto obligado a endurecer su discurso como estrategia de crecimiento en las encuestas.   Esta es su segunda visita a la frontera con México en menos de un mes. A principios de junio, DeSantis viajó a Arizona, un Estado vital para los intereses de los republicanos, para criticar las decisiones adoptadas por los demócratas. Se reunió con autoridades del condado de Cochise, quienes han mostrado preocupación por el aumento de persecuciones de alta velocidad a traficantes de personas.   DeSantis ha aprovechado sus eventos en Texas y Arizona para prometer una reforma legal que permitiría a las policías estatales y algunas oficinas del sheriff de entidades fronterizas deportar a quienes llegan por la línea, una tarea que hoy está en manos exclusivamente del Departamento de Seguridad Interior y la Patrulla Fronteriza.   Críticas a Trump Los periodistas que han cubierto el recorrido de DeSantis por la frontera le preguntaron qué lo hacía diferente de Trump, quien se popularizó gracias a su política de mano dura contra la inmigración. “Me sorprendí cuando me dijeron que hubo más deportaciones los primeros cuatro años de Obama que en la Administración de Trump, lo que me pareció increíble”, señaló el gobernador de Florida a manera de crítica de su principal rival.   “Se construyó algo del muro, pero ni siquiera se acerca a lo que se necesita”, continúo el político. DeSantis admitió que comparte mucho de la visión que Trump tiene de la frontera, pero ha asegurado que mucho de lo prometido por el expresidente en 2016 no se hizo. “Donde diferimos es que seremos más agresivos respecto a lo que él hizo en lo que se refiere a dar poder a las autoridades locales”, ha añadido.   Donald Trump no se quedó callado ante la visita de su rival a Texas. “El presidente Trump hizo más segura la frontera de Estados Unidos. Solo pregúntenle a Ron DeSantis”, afirmaba un comunicado enviado por su campaña. Trump dijo que le había parecido “muy aburrido” el evento de DeSantis en Eagle Pass, donde se reunió apenas con un centenar de personas.   El aspirante emprende una gira por la línea fronteriza en la que promete cerrar el grifo a la inmigración ilegal “sin excusas”. No obstante, no ha explicado cómo logrará mucho de lo que adelanta, acciones que necesitan del Legislativo e incluso reformas constitucionales, improbables en los tiempos de polarización en el Capitolio. “No vamos a tener una segunda oportunidad. O ganamos la elección o jamás vamos a poder arreglar esto”, dijo DeSantis mientras señalaba a sus espaldas, al caudaloso río Bravo.

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Donald Trump: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir a Biden si soy elegido”

El País .- El candidato republicano defiende su derecho a guardarse los documentos en un acto de recaudación de fondos en Nueva Jersey horas después de ser imputado por los papeles de Mar-a-Lago.   El primer expresidente estadounidense procesado por cargos penales federales no da señales de desánimo tras encajar la segunda imputación en poco más de un mes. Tras la de Nueva York por el caso Stormy Daniels —el pago de dinero negro para silenciar una aventura extramatrimonial—, el republicano ha sido acusado en la mañana de este martes en Miami de revelación de secretos y obstrucción a la justicia, entre los 37 delitos que se le atribuyen, jurídicamente más graves que los del caso anterior, pero políticamente indiscernibles, dado que cada revés judicial parece propulsar su candidatura a la reelección en 2024.   Horas después de declararse no culpable, el magnate ha aprovechado un acto de recaudación de fondos para denunciar la imputación, calificándola de “abominable abuso de poder” e “interferencia electoral”; arremeter contra los demócratas por, en su opinión, hacer lo mismo que él o cosas incluso peores —invocó a Hillary Clinton, pero también llamó corrupto a Joe Biden—, y reafirmar su derecho a guardarse el material clasificado que originó la imputación: “Tengo todo el derecho a tener esos documentos”. También corroboró su intención de llegar a la Casa Blanca el año próximo, aunque se enfrenta a cargos que podrían enviarlo a prisión de por vida, y de vengarse de los demócratas si lo logra: “Voy a nombrar a un fiscal especial para perseguir al presidente más corrupto de la historia de EE UU, Joe Biden, y a toda la familia criminal de Biden si soy elegido”, amenazó. Fue un discurso inusualmente breve, un tanto apagado en comparación con otras ocasiones más enérgicas.   Donald Trump, durante su declaración ante los medios en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), este martes.AMR ALFIKY (REUTERS) El escenario del desahogo ha sido su club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), un lugar destacado en la acusación federal —aparece en dos incidentes clave mencionados en el sumario del fiscal especial Jack Smith, de quien Trump dijo que se dedica a “realizar asesinatos políticos”—, y donde esta tarde se celebraba un acto para donantes VIP, entre ellos el empresario y teórico de la conspiración Mike Lindell, el fontanero y operador de lujo Kash Patel y Andrew Giuliani, hijo de su exabogado Rudy Giuliani. Mientras su esposa, Melania, pasaba la jornada en Nueva York lejos del fragor mediático y judicial, Trump llegaba en torno a las ocho y media de la tarde a Bedminster: la caravana de vehículos entró en el recinto mientras sonaba por los altavoces Suspicious Mind, de Elvis Presley. Como en abril, el magnate hizo de la contrariedad virtud, intentando rentabilizar en adhesiones y donativos la nueva acusación al igual que había hecho a lo largo del día, con correos electrónicos a sus partidarios para pedirles dinero y publicaciones grandilocuentes en Truth Social, su propia red social.   Donald Trump, a su llegada al club Bedminster este martes.ANDREW HARNIK (AP)  El patio del club Bedminster acogió decenas de sillas plegables dispuestas para los selectos invitados, muchos de ellos de tiros largos, en un ambiente de entusiasmo propio de las grandes ocasiones. A juzgar por las encuestas, la bandera del victimismo le funciona: los votantes republicanos siguen siendo abrumadoramente leales a Trump a pesar de sus cargos y el resto de procesos judiciales que afronta, según las últimas encuestas. En una de CBS publicada el domingo, el 61% de los participantes dijo que la imputación no va a hacerles cambiar de opinión sobre el candidato favorito de las primarias del Partido Republicano para 2024, mientras el 80% considera los cargos políticos. Encuestas menos partidistas, como la que cocinan los periodistas y columnistas de The New York Times, muestran también a Trump por delante de sus rivales en las primarias, con 8,2 puntos, dos más que su inmediato competidor, Ron DeSantis.   No obstante, como dijo este fin de semana quien fuera su fiscal general, Bill Barr, aunque solo la mitad de los cargos que se le han imputado hoy en Miami fuera cierta, el republicano ya estaría “frito”. Pero si los 34 cargos por falsificación de registros mercantiles que el fiscal de Manhattan le imputó en abril lograron unificar a muchos republicanos en torno a Trump, los 37 presentados este martes en Miami podrían obrar el mismo efecto entre sus fieles, y especialmente entre los congregados esta noche en Bedminster. La acusación federal, que al menos el 60% del electorado republicano considera de índole política, puede galvanizar aún más las fuerzas. Donald Trump, en el acto en el club de golf en Bedminster (Nueva Jersey).ED JONES (AFP)  Aunque Trump ha sido acusado penalmente, no tiene prohibido presentarse o asumir el cargo presidencial, incluso aunque fuera condenado. Siendo como es Trump, advirtió este martes su antigua secretaria de prensa, Stephanie Grisham, “va a doblar, triplicar su apuesta. Va a recaudar fondos. Va a hacerse la víctima”. Como demostró, en olor de multitudes, en Bedminster. La política de la negación de la realidad llego a su culmen cuando el expresidente contó: “Mucha gente me ha preguntado por qué tenía esas cajas [de documentos], para qué las quería”. Las cajas, explicó, “contenían todo tipo de efectos personales, camisas y zapatos”.

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