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Ecuador: julio 18, 2024

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Ecuador, julio 18, 2024
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Con bajas probabilidades de lluvias, Cuenca cumple 100 días de sequía

En Cuenca se cumplen 100 días de la sequía más larga según los datos registrados, este viernes 8 de diciembre, así lo informó la empresa municipal ETAPA.  En este periodo han existido lluvias esporádicas, pero no ha sido suficiente para superar el estiaje. La empresa ha calificado a este periodo como “sequía hidrológica”, que ocurre cuando las reservas de agua disponibles, como ríos, acuíferos o lagunas, caen por debajo de la media estadística.  La sequía es evidente en los cuatro ríos que atraviesan Cuenca, que casi no tienen agua. El Tomebamba es el más afectado.  Según estudios, se estima que las probabilidades de lluvias para los próximos días están por debajo del 50% y se prevé que la sequía se extienda por más tiempo. 🟠#AdvertenciaEc No. 56 | Vigente: Entre el 8 y 13 de diciembre. Incremento de Temperatura Diurna en la Sierra y al norte de la Amazonía. ☀️🌡️🥵🧢 Mayor información: 👇 pic.twitter.com/5QawXX41gB — INAMHI Ecuador 🇪🇨 (@inamhi_ec) December 8, 2023

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La falta de agua deja 134 buques atascados en el Canal de Panamá

El País .– La sequía en los lagos que alimentan la infraestructura está ralentizando el tráfico y ha obligado a reducir el calado de los barcos que atraviesan el canal   La falta de agua está provocando un atasco en el Canal de Panamá. Desde la institución anunciaron este lunes que 134 buques se encuentran a la espera para cruzar la vía como consecuencia de las medidas adoptadas por la sequía que afecta su cuenca. “En estos momentos hay un total de 134 buques en espera de tránsito desde ambas entradas. Para este mes, el tiempo medio de espera para tránsitos no reservados se sitúa entre 9 y 11 días. Estamos continuamente monitorizando estas cifras e implementando medidas para mejorar el flujo”, indicaron fuentes de la administración.   El agua que abastece a esta infraestructura clave para el comercio mundial procede de dos lagos artificiales. Las reservas del más grande de los dos —el lago Gatún— habían caído a finales de julio hasta su nivel más bajo de los últimos siete años, según datos de Bloomberg. Desde la administración del Canal señalan que, pese a que el nivel de los lagos artificiales “estaba en su máxima capacidad cuando se inició la estación seca” —a finales del año pasado―, la prolongación “más allá de lo habitual” de este periodo sin lluvias está complicando el abastecimiento de las esclusas que facilitan el paso a los buques. En declaraciones a Bloomberg, el grupo de inversiones navales Clarksons Research Services señalaba que el tiempo de tránsito una vez dentro del canal era actualmente de cuatro días, cuando hace tan solo un mes se atravesaba en una sola jornada.   La falta de agua también afecta al calado y, además de retener durante más tiempo los buques porque reduce la cantidad de ellos que pueden cruzar al mismo tiempo, les obliga a limitar la carga que pueden transportar a través de la vía, que tiene 82 kilómetros de longitud y por donde pasa alrededor del 3% del comercio mundial. Así, desde el pasado 30 de julio la administración del Canal de Panamá limitó a 32 —de un máximo de 38— el número de buques que pueden transitar diariamente para evitar más reducciones de la profundidad a la que pueden circular los barcos. De hecho, actualmente el calado máximo se encuentra en 44 pies (13,4 metros) de un máximo de 50 pies (15,24 metros) que ofrece la estructura. Estas medidas están impactando en la rentabilidad del Canal. Por un lado, la reducción del calado implica que los buques deben pasar con menos carga, lo que impacta en la tarifa del peaje que cobra el Canal. De hecho, el administrador de la vía, Ricaurte Vásquez, informó que sus ingresos en 2024 se verán disminuidos en alrededor de 200 millones de dólares. El pasado septiembre, la institución proyectaba unos ingresos para 2023 de 4.652,9 millones de dólares, un 10,3% más que el estimado para 2022, y nuevo aporte récord al fisco de 2.544,6 millones de dólares.   Interferencias en el comercio global A través de esta vía, que comunica los océanos Atlántico y Pacífico en aproximadamente nueve horas sin tráfico, pasan 180 rutas marítimas que llegan a 1.920 puertos en 170 países, según datos del Canal. Así, además de afectar a la rentabilidad de la infraestructura, el impacto en las cadenas de suministros globales también podría ser significativo. Según datos de Bloomberg, alrededor de 500 millones de toneladas atraviesan anualmente el istmo de Panamá y estos retrasos podrían obligar a los cargadores a buscar rutas alternativas. En declaraciones a esta agencia, la multinacional logística Container xChange, apuntaba que si el flujo de contenedores continuaba siendo lento, “los negocios podrían sufrir problemas de abastecimiento antes de Navidad”.   Otra consecuencia es que las tarifas de los barcos que transportan combustibles y gas han aumentado en los últimos días, según Bloomberg. Esto se debe a que el Canal tiene limitada la capacidad de paso de los buques y prioriza el transporte de contenedores y productos perecederos.   En este escenario, el Canal está tratando de garantizar que los buques en ruta o en cola, que no hayan conseguido reservas, puedan seguir circulando. Desde la administración también han puntualizado que el tránsito por las esclusas Neopanamax —las más nuevas, inauguradas en 2016— se mantiene con normalidad, con un tráfico promedio de 10 buques por día. “Dichos tránsitos no se han visto impactados por la medida”, concluyeron desde la institución.

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El campo argentino advierte a los candidatos de que con diez tipos de cambio distintos “no hay inversión”

El País .- Empresarios agroindustriales reclaman previsibilidad, unificación cambiaria y reducción de impuestos al próximo gobierno   El campo argentino quiere pasar página a 2023. Viene de una de las peores sequías de su historia y se ve zarandeado por una tormenta cambiaria en plena campaña electoral que complica la toma de decisiones. Desde Rosario, la capital agroexportadora de Argentina, empresarios del sector reclaman a la política un volantazo que ponga fin a la inestabilidad permanente del país y garantice previsibilidad.   “Todas las veces que hay inestabilidad cambiaria no es buena. Esa es la realidad del mercado, de las empresas y es lo que tenemos que tratar de corregir”, señaló este lunes el presidente rosarino de la organización empresarial IDEA, Enrique Humanes. “Es muy difícil manejarse en una empresa con diez tipos de cambio diferentes”, advirtió durante el evento Experiencia IDEA Agroindustria, al que asistieron 350 participantes del sector. “Con brecha cambiaria no hay inversión. Sin inversión no hay empleo”, agregó el director ejecutivo de la organización, Daniel González.   Hasta hace diez días, las exportaciones agrícolas se liquidaban a unos 285 pesos por dólar, la cotización oficial. Por decisión del Gobierno pasaron a 340 pesos. Pero desde entonces el peso argentino se ha despeñado escaleras abajo, con nuevos récords en todas las demás cotizaciones. Este martes, el conocido como dólar bolsa o MEP, que es el que usan las empresas para hacerse de divisas, se cambió a 521 pesos, mientras que en las calles de Buenos Aires se ofrecían billetes verdes a 598 pesos. Los operadores dan por descontada alguna intervención oficial para evitar que el dólar blue o paralelo supere la barrera de los 600 antes del domingo, cuando Argentina celebra elecciones primarias para elegir a los candidatos a presidente de cada fuerza política.   La Sociedad Rural Argentina (SRA), que reúne a grandes productores agropecuarios del país, advierte que el Gobierno de Alberto Fernández no puede seguir poniendo parches a una economía que hace agua por todos lados. “El maíz a 340 puede haber solucionado algo y se ve porque ha habido mucha venta de maíz estos días, pero por otro lado ha roto la normal comercialización de quienes usan maíz como materia prima para su producción, como productores de cerdo, de pollo, feedlots, tamberos (propietarios de granjas de ordeñe)… todos vimos alterados nuestros números de producción”, señaló el titular de la SRA, Nicolás Pino.   Los resultados del domingo darán pistas sobre las posibilidades del peronismo de mantenerse en el poder o de perderlo a manos de la oposición en las elecciones generales del 22 de octubre. El campo argentino no oculta su preferencia por la coalición opositora Juntos por el Cambio, pero sus referentes están convencidos de que gane quien gane deberá cambiar de rumbo. “Esperamos que la política de una buena vez se dé cuenta que por este camino que estamos yendo en los últimos veintipico de años no va más”, dijo Pino a EL PAÍS.   Nicolás Pino, Presidente de la Sociedad Rural durante su participación en el evento de IDEA Agroindustria en Rosario, Argentina.NICOLAS SANZ Déficit comercial récord La sequía ha dejado al Estado argentino sin su principal fuente de ingreso de divisas. Las pérdidas ascienden a unos 20.000 millones de dólares. Las exportaciones primarias —lideradas por la soja— se hundieron un 40% en el primer semestre de 2023 respecto a un año antes; las de manufacturas de origen agropecuario, un 26%, según datos oficiales. La suma de ambas representó dos de cada tres ventas al exterior de Argentina en los primeros seis meses del año pasado, lo que ayuda a entender el déficit récord de la balanza comercial en este 2023, que fue de 1.727 millones de dólares en junio.   “Miro países como Uruguay, como Paraguay, como Brasil y ellos no agarraron el camino nuestro, que nos llevó a tener índices vergonzantes de pobreza y de inflación. Al contrario, han tenido la sequía que tuvimos nosotros y son países que van para adelante porque tienen reglas claras y justas”, opinó Pino. Según los empresarios del sector, los demás países agroexportadores han sacado rédito de las turbulencias políticas y económicas de Argentina. Mientras la agricultura brasileña avanza impulsada por políticas de Estado, los productores argentinos sienten que las autoridades nacionales obstaculizan su desarrollo con decenas de impuestos y restricciones cambiarias. “¿Cuántos países tienen impuestos a las exportaciones? Se pueden contar con los dedos de la mano”, criticó el presidente de la SRA. “El productor está harto de pagar”, advirtió.   Argentina tiene una carga impositiva superior a la de muchos otros países latinoamericanos, pero la evasión impositiva es también moneda corriente. Algunas empresas subfacturan exportaciones, una maniobra ilegal que les permite burlar los controles estatales y quedarse con divisas en el exterior. Otras contratan a mano de obra no declarada. Muchas se muestran reticentes a pagar por las semillas modificadas genéticamente.   Según Ignacio Bartolomé, director ejecutivo de GDM, el respeto a la propiedad intelectual de las semillas está por encima del 60% en la mayoría de países, mientras que en Argentina es inferior al 30%. “Es decir, siete de cada diez [productores argentinos] no pagan por la tecnología que desarrollan compañías como la nuestra”, remarcó Bartolomé. La presencia de un extendido mercado ilegal de semillas —conocido en Argentina como bolsa blanca— limita el acceso del mercado local a nuevas variedades mucho más productivas que se cultivan en otros países y espanta posibles inversiones de desarrolladores de biotecnología agrícola. Durante la gestión de Mauricio Macri se intentó aprobar una ley de Semillas que buscaba regular esta situación, pero en cuatro años esa norma “quedó vieja” por la aparición de nuevas tecnologías, según Bartolomé.   Mirada cortoplacista Los avances en biotecnología, la amenaza del cambio climático y las nuevas exigencias medioambientales obligan a los productores a modernizarse para reducir riesgos y mantener la competitividad. Los que apuestan por la innovación chocan con el escaso acceso a créditos y las dificultades para hacer planes a mediano y largo plazo en un contexto de enorme volatilidad.   Para el director de IDEA Rosario, la

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El Canal de Panamá prevé una caída de USD 200 millones en 2024 por la falta de agua que limita sus operaciones

Infobae .– La administración del corredor acuático indicó que el presupuesto para el próximo año fiscal es de casi 4.900 millones de dólares y ya contempla la merma por la actual crisis hídrica     El Canal de Panamá, que tiene entre los principales usuarios de la ruta comercial a Estados Unidos y China, afronta su mayor crisis de disponibilidad de agua debido a las variaciones climáticas. El corredor marítimo espera una merma en sus ingresos de alrededor de 200 millones de dólares en 2024 debido a la reducción de tránsito diario que se ha visto obligado a implementar por la sequía, así lo aseguró este jueves su administrador, Ricaurte Vásquez. Esta reducción en los ingresos del próximo año fiscal, que comenzará el 1 de octubre y concluirá el 30 de septiembre de 2024, es una consecuencia “de no disponer de agua”, indicó Vásquez. “Estamos planificando que vamos a transitar entre 30 y 32 buques por día (en el año fiscal 2024), en lugar de los 36 a 38 buques que transitamos regularmente, cuando disponemos de la capacidad de agua”, lo que se traducirá en una caída de ingresos de “entre 150 y 200 millones de dólares”, afirmó. El Canal de Panamá, por el que pasa alrededor del 3 % del comercio mundial, implementa desde el pasado 30 de julio la medida de limitar a 32 buques el tráfico diario por la vía a fin de no seguir reduciendo el calado y mantenerlo en los 44 pies. El calado es la profundidad que alcanza en el agua la parte sumergida de una embarcación. El máximo que ofrece el Canal de Panamá es 50 pies de calado, pero debido a la sequía lo ha ido reduciendo paulatinamente en los últimos meses hasta los actuales 44 pies. Las consecuencias de la sequía, hasta ahora habían quedado atenuadas por el incremento de la capacidad de servicio en la ruta, que acompañó a la inauguración hace siete años de un nuevo juego de esclusas para permitir el paso de embarcaciones de mayor tamaño. La administración del corredor acuático indicó que el presupuesto para el próximo año fiscal es de casi 4.900 millones de dólares y ya contempla la merma por la actual crisis hídrica. (AP) Esta realidad se refleja en el presupuesto de la vía para el próximo año fiscal, que contempla ingresos cercanos a los 4.900 millones de dólares sobre la base de la “condición hídrica” prevista “hasta el 30 de septiembre del próximo año”, que es un calado de 44 pies y un tránsito diario limitado a “entre 30 y 22 buques, explicó Vásquez a la agencia de noticias EFE. “Si las cosas mejoraran, cuanto mejor. Esperemos que no empeoren en cuanto a este pronóstico (…) estamos conscientes de que puede que no se cumpla y tendríamos que ser más restrictivos, pero no hay que ser fatalistas (…) no es prudente o sano hacer un pronóstico con una condición crítica extrema”, añadió. Para este 2023, “desde el punto de vista del presupuesto, consideramos que vamos a cumplir con las metas presupuestarias y hacer los aportes que están establecidos”, ya que la situación crítica que se vive ahora con el tema del agua “se está reflejando en la parte final” del año fiscal. El Canal de Panamá, por el que pasa alrededor del 3 % del comercio mundial, implementa desde el pasado 30 de julio la medida de limitar a 32 buques el tráfico diario por la vía a fin de no seguir reduciendo el calado y mantenerlo en los 44 pies. (AP) “Recordemos que el nivel de los lagos” artificiales que alimentan al Canal “estaba en su máxima capacidad cuando se inició la estación seca. Lo que ha pasado es que la duración de la estación seca se ha prolongado mucho”, añadió Vásquez.} La estación lluviosa, que en tiempos normales va de abril a diciembre, apenas parece comenzar este año, ya que las primeras lluvias fuertes cayeron en las últimas semanas. Las precipitaciones son vitales para mantener el nivel de los lagos Gatún y Alajuela, que abastecen de agua dulce al canal marítimo y a buena parte de la población.

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Más de un tercio de la selva amazónica sin deforestar está degradada por incendios, sequías y la acción humana

EL PAÍS .- Dos revisiones científicas publicadas en ‘Science’ alertan del deterioro acelerado de este bosque tropical clave para la biodiversidad y el clima del planeta La situación de la selva amazónica es crítica. Aunque por lo general se suele graduar la alarma en torno a este bosque tropical clave para la biodiversidad y el clima del planeta en función de las cifras de deforestación, un equipo internacional de investigadores ha calculado ahora que más de un tercio de la Amazonia que queda sin deforestar está degradada por sequías, incendios u otros efectos relacionados con las actividades humanas. Este es uno de los dos estudios publicados esta semana en la revista Science que actualizan los conocimientos científicos sobre el estado actual de la selva amazónica, ambos con unas conclusiones preocupantes.   Este primer trabajo, realizado por una treintena de científicos de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, y de diferentes instituciones brasileñas, como la Universidad Estatal de Campinas, el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM) o el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), no se fija en la parte de la Amazonia que se ha quedado sin árboles, sino en la que se sigue manteniendo como selva. “La deforestación implica una pérdida del dosel del bosque y un cambio en el uso de la tierra [por ejemplo, a cultivo agrícola], pero la degradación es un proceso que afecta a los bosques remanentes”, precisa Jos Barlow, investigador de la Universidad de Lancaster y uno de los autores de esta revisión científica, que da datos concretos: “Mientras que alrededor del 17% de la Amazonia ha sido ya deforestada, el 38% de la selva que queda puede estar degradada de alguna manera”.   Esta degradación ocurre por el efecto frontera con las áreas ya deforestadas, las talas selectivas, los incendios o las sequías extremas, que los investigadores aseguran que se están intensificando por el cambio climático provocado por la especie humana. Aunque en este caso el bosque no desaparece, su deterioro tiene unos efectos sobre el ciclo del carbono, el funcionamiento de los ecosistemas y los medios de subsistencia de las poblaciones locales de los que ahora empieza a entenderse su especial relevancia. Así, por ejemplo, según las estimaciones de los científicos, estas perturbaciones en la Amazonia sin deforestar generan unas emisiones de carbono de entre 0,05 y 0,20 Pg (petagramos) de carbono al año (un petagramo equivale a una gigatonelada, es decir, a mil millones de toneladas), una cantidad comparable a la que causa la deforestación de forma anual.   Como señala David M. Lapola, investigador del Laboratorio de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad Estatal de Campinas y autor principal del trabajo, “esto no significa que no se deba poner el foco en la deforestación, especialmente después de que haya vuelto a aumentar en el último año, pero nuestra revisión muestra que hay otros procesos importantes en curso que en su mayoría se han pasado por alto hasta ahora”.   Aunque el trabajo muestra la magnitud de la actual degradación de la selva tropical no deforestada, los investigadores inciden en que la deforestación también contribuye a agravar este fenómeno, ya sea directamente, al exponer los bordes del bosque al microclima más cálido de los campos abiertos, o, indirectamente, provocando que los incendios sean más probables o que resulte más fácil penetrar en la selva para llevar a cabo talas.   Según destaca Barlow, “nuestro estudio considera crítico prevenir la deforestación, pero también muestra que eso por sí solo no será suficiente: necesitamos nuevas intervenciones que aborden la tala ilegal y reduzcan el riesgo de incendios forestales, que son cada vez más probables debido al cambio climático”.   El vertiginoso ritmo de los cambios El segundo estudio publicado en Science no resulta menos alarmante para la selva amazónica, considerado por los científicos un componente clave de la biodiversidad y el clima de la Tierra. No en vano, este bosque tropical que ocupa el 0,5% de la Tierra da refugio al 10% de todas las plantas y vertebrados conocidos, además de tener un papel significativo en los ciclos globales de agua o carbono.   En este caso, investigadores de otro amplio equipo internacional en la que han participado, en otras instituciones, la Universidad de Louisiana en Lafayette (EE UU), la Universidad de Bergen (Noruega) o la Universidad de São Paulo (Brasil), han comparado el ritmo de los cambios por efecto de la acción humana en la Amazonia y otros grandes espacios de Sudamérica y el mundo. Su conclusión es que los procesos que alteran los ecosistemas de la Amazonia son cientos o miles de veces más rápidos que otros fenómenos climáticos y geológicos naturales. Las principales causas son las modificaciones en el uso de la tierra (por desmontes, incendios forestales y erosión del suelo), las alteraciones en el uso del agua (por la construcción de represas, la fragmentación de los ríos y el aumento de la sedimentación por la deforestación), y el aumento de la aridez por el calentamiento del planeta.   Según los autores de este segundo trabajo, el mensaje clave es que la selva amazónica está siendo degradada por las actividades industriales humanas a un ritmo muy por encima de todo lo conocido anteriormente, poniendo en peligro sus vastas reservas de biodiversidad y servicios ecosistémicos de importancia planetaria. Asimismo, los científicos predicen que, dado el enorme papel de la Amazonia en el ciclo hidrológico planetario, es esperable que la deforestación a gran escala de esta región empuje a todo el sistema terrestre hasta un clima global cualitativamente diferente.   El investigador Barlow, de la Universidad de Lancaster, considera que “los dos estudios muestran que la situación es increíblemente urgente y resaltan la importancia de detener una mayor deforestación y abordar la degradación para hacer que la Amazonia sea lo más resistente posible al cambio climático”.   Para Lapola, de la universidad brasileña de Campinas, “de forma vergonzosa, no encontramos formas exitosas y generalizadas de vivir y utilizar el bosque tropical más grande del mundo”.

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Gobierno de Pedro Castillo declara en emergencia los Andes peruanos debido a la sequía

La sequía en las zonas andinas, de las peores en más de medio siglo, se ha acentuado por el evento La Niña en el Pacífico Central. La dura sequía en los Andes peruanos ha provocado la muerte de animales como alpacas, afectado cultivos como la papa, fundamental para la alimentación y economía de las comunidades locales, y obligado al gobierno a declarar una emergencia de 60 días en más de cien distritos. Se “declara el Estado de Emergencia en varios distritos de los departamentos de Arequipa y Puno (…) por peligro inminente ante déficit hídrico, por el plazo de sesenta días calendario”, indica un decreto del Ejecutivo peruano emitido este sábado. La sequía en las zonas andinas, de las peores en más de medio siglo, se ha acentuado por el evento La Niña en el Pacífico Central, según el Servicio Nacional de Meteorología de Perú (Senamhi). “Noviembre 2022 fue uno de los (meses) más secos en los últimos 58 años en varias estaciones meteorológicas de la región andina”, con secuelas en departamentos como Cajamarca, La Libertad, Ancash, Lima, Ayacucho y Puno, en el norte, centro y sur de Perú, informó el Senamhi esta semana. Para las pequeñas comunidades andinas de origen quechua y aimara esto se traduce en pérdidas en la agricultura y ganadería. “Por falta de pasto, por falta de agua, están muriendo así las alpacas. Se me han muerto mis alpacas”, dijo Isabel Bellido, criadora de estos camélidos, a la AFP, en una colina cercana a la comunidad campesina quechua de Lagunillas, en el distrito Santa Lucía, provincia de Lampa en Puno, a 4.200 metros de altura y 850 kilómetros al sureste de Lima. Muerte de ganado debido al frío y sequía “El peor de los escenarios sería que la sequía se prolongue, que en estos meses no haya lluvias. Los animales ya presentan una condición corporal baja, no hay pasturas”, afirmó preocupado Carlos Pacheco, médico veterinario especialista en camélidos sudamericanos. En las zonas andinas el frío extremo, que puede superar los 20 grados Celsius bajo cero, suele causar la muerte de ganado como alpacas u ovinos. En el invierno de 2015 provocó la muerte de más de 170.000 alpacas. PUNO, Perú. Una mujer muestra los pastizales afectados por la sequía. Foto: afp Y este año la prensa local reportó la muerte en Puno de centenares de crías de alpacas y ovinos por las olas gélidas. La sequía se nota en Lagunillas, donde un pequeño rebaño de una docena de alpacas intenta pastar a orillas de la laguna Parihuanas, que quedó reducida a unos pocos charcos sobre un vasto lecho seco.   Una imagen similar se repite en la vecina laguna Collpacocha, también en el distrito Santa Lucia. Allí una veintena de alpacas deambulan por el cauce seco de un arroyo que en otras épocas les sirvió como fuente de agua. Pacheco explicó que “la sequía afecta principalmente el tema nutricional de las alpacas. Hace que aborten, causa mortalidad de animales adultos y baja fertilidad. Es el problema más grave de la ganadería alpaquera”. La sequía incluso está afectando las áreas de captación de agua para consumo humano, según las autoridades locales. Habitantes rezan a la Virgen de las Nubes Cercana al lago Titicaca, el cuerpo navegable más alto del mundo a 3.812 metros sobre el nivel del mar, se ubica la pequeña comunidad campesina aimara de Ichu, también en Puno. Allí, afectados por la sequía, los pobladores imploran a la Virgen de las Nubes por primera vez en varios años que vuelvan las lluvias para salvar sus cultivos y sus economías. “Hemos hecho las siembras como era costumbre, pero sin embargo no brota la papa por el intenso calor, incluso se está secando. Es preocupante”, advirtió Daniel Ccama, presidente de la comunidad campesina de Ichu. El pedido a la virgen se hace con una procesión religiosa en la que participan unas 60 personas con vestimentas tradicionales, y que hacen ritos y cánticos en lengua indígena. El recorrido, con varias paradas, tarda unas dos horas. “Suéltanos la lluvia papá Jesús, no nos castigues papá”, repiten en aimara con hierbas y gestos rituales, “invocando al Señor de la Misericordia, el Señor Jesucristo, para que suelte el agua de arriba, la lluvia”. Esto se reitera hasta que llegan a la orilla del Titicaca. La intención es “invocarle, que llueva porque de lo contrario estaríamos en peligro de perder toda esta campaña (agrícola) del presente año y del próximo”, manifestó Ccama. Fuente: El Universo

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