Tiene mucho que decir. Mucho que exponer y analizar. Aunque más bien es mucho que reiterar y traer a colación. Conceptos e ideas que ha expuesto a lo largo de varias décadas de carrera política. Conceptos e ideas acordes a sus creencias. A su posición. A su línea. A ese pensamiento que respeta a rajatabla. Tal vez diserta con menos fogosidad que en sus años juveniles, y apela ahora a un ligero tono reposado que no deja de sorprender. Más que edad, es perspectiva. Pero eso sí, con la certeza de quien siente tener la verdad de su lado, y quien está dispuesto a hacer lo necesario para defenderla. Hablamos de Jaime Nebot. Ex alcalde de Guayaquil, ex legislador, ex candidato presidencial y, aunque ya bastante lejos en el tiempo, ex gobernador del Guayas. Si bien ahora habla menos –porque no tiene la obligación de hablar todos los días, según aclara- tiene para “Punto de Orden” una deferencia especial, y hace un repaso de la situación nacional. De los difíciles momentos que vivimos los ecuatorianos. Del actual gobierno, de los anteriores y, tal vez poco, del que vendrá. Impuestos, no. Contribución, sí De entrada, Nebot quiere dejar en claro el punto que considera más importante. El Partido Social Cristiano, del cual es presidente vitalicio, no apoya ni apoyará –conjúguese en el tiempo que sea- la creación o el aumento de impuestos. Lo cual incluye, como es obvio, el incremento del IVA del 12 al 15%, que plantea el gobierno de Daniel Noboa en su proyecto de urgencia económica. Y la decisión es “in saecula saeculorum”. Por los siglos de los siglos. En “El Padrino”, la genial novela del escritor Mario Puzo, el personaje central, Vito Corleone, y posteriormente su hijo Michael, juegan ocasionalmente con una frase: “son negocios, no es nada personal”. La citaban para dejar en claro que a veces debían jugar un poco rudo, pero no lo hacían por malquerencia. Eran negocios. Aunque no hace la analogía de forma directa, el líder social cristiano advierte que, dentro del juego democrático, es posible que el gobierno consiga en la Asamblea Nacional otros socios temporales, y con ellos “hacer negocios”. O sea, sacar adelante el incremento del IVA. Nadie saldrá resentido, promete, porque no es nada personal. Sí, hay un pacto legislativo de gobernabilidad, que incluye a la Revolución Ciudadana, pero no hay atadura alguna. Se respetan las discrepancias con la misma fuerza que las coincidencias. Para Nebot, se trata de un acuerdo lógico, de convivencia civilizada. Al fin y al cabo, en eso consiste la política. La buena política. El ex alcalde reconoce que la violencia desatada por la ola criminal, ameritaba un Estado de Excepción y una declaración de conflicto armado interno. Y acepta que esa ecuación demanda muchos, muchísimos recursos. Pero no acepta subir un impuesto general para costearla. Y ni siquiera para ello, porque el propio gobierno, a regañadientes, señala que buena parte del dinero resultante del alza, de ser aprobada, irá a cubrir el bache fiscal. Es decir, no será exclusiva para la seguridad. No es capricho, señala. Ni él ni su organización creen en usar los impuestos para tapar huecos que son intapables. Y sobre todo porque no es una respuesta real. Una solución integral al problema financiero de la nación. ¿Cómo cubrir entonces el enorme gasto que entraña la movilización militar y policial? El ex alcalde esgrime su propuesta: crear una tasa del 3,25% a las utilidades obtenidas en el año 2022, por los bancos y las grandes empresas, y pagadera a 2 años. Una contribución, aclara. ¿La diferencia? El impuesto es para todo, lo bueno y lo malo. La tasa es para un fin específico, que conformará un fideicomiso por el Banco Central. Nadie más meterá mano ahí. De acuerdo a sus cálculos, esta contribución generaría 520 millones de dólares en el 2024, y una cantidad similar en el 2025. Es decir, más de 1.000 millones. Suficientes para fortalecer y equipar a la Policía, y establecer los mecanismos de inteligencia y tecnología que hacen falta para combatir al crimen. Alcanzaría hasta para reforzar el Ecu-911, y cubrir el control fronterizo y los eventuales daños colaterales. Su contrapropuesta le parece mucho más práctica y directa, porque el aumento del IVA se usará en todo –supuestamente-. Mientras que esta tasa iría en exclusiva a la seguridad. Cifras de miedo Claro, la seguridad es muy importante, pero es solo uno de los problemas. Y a Ecuador le sobran. Jaime Nebot repasa esa situación macroeconómica que tantos dolores de cabeza causa, y su resumen provoca espanto. Lo llama “la herencia ruinosa al 2023”, fruto de los muchos y graves desaciertos de los últimos regímenes. Los indicadores, por cierto, provienen del Banco Central, del Ministerio de Finanzas y de otros estamentos del gobierno. Son, por tanto, tan fiables como espeluznantes. ¿Por dónde empezar? Tal vez por recordar que el país vive la peor inseguridad de su historia. Siguiendo con que tenemos la mayor deuda pública de la historia, por más de 81.000 millones de dólares. Agregando que en sueldos y salarios de la burocracia gastamos casi 10.000 millones de dólares por año. Y cerrando, al menos por ahora, con que tuvimos en el 2023 la menor inversión de la historia: apenas 300 millones de dólares. Ni siquiera el 0,25% del Producto Interno Bruto. Y si las cifras asustan, las conclusiones son peores. Nebot menciona que los últimos gobiernos, de forma sistemática, le quitaron todos los recursos posibles a Municipios, Consejos Provinciales, Universidades, IESS, empresas públicas y Banco Central. A todo el que podían y a todo el que tenía unos dólares a la vista. El Estado, en suma, le debe a todo el mundo, y mantiene su caja vacía. Tan vacía, que no sabe cómo pagar los salarios públicos de enero. Y el fin de mes es este miércoles. Soluciones dependen de Noboa Soluciones hay, explica el líder del PSC. Y todas dependen de la decisión política del presidente de la República. No de la Asamblea