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¿Qué provoca el ayuno intermitente en la depresión?

El ayuno intermitente vuelve a estar en el centro del debate científico. Un estudio experimental en animales sugiere que limitar la ingesta de alimentos a determinadas ventanas horarias podría ayudar a proteger el cerebro frente a los efectos del estrés crónico. La investigación observó cambios neurológicos y conductuales que abren nuevas líneas sobre cómo la alimentación influye en la salud mental. ¿Qué encontró el estudio? En modelos con ratones expuestos a estrés prolongado, los investigadores detectaron: Menor deterioro de la mielina, la capa que protege las neuronas y facilita la comunicación cerebral. Reducción de conductas asociadas a depresión y ansiedad. Mejor respuesta biológica frente al estrés en comparación con animales con alimentación libre. El posible papel de la microbiota intestinal Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre el ayuno intermitente y cambios en la microbiota intestinal. Los científicos observaron que la restricción horaria de la comida modificaba la composición de bacterias intestinales, lo que podría influir en la comunicación entre el intestino y el cerebro, un eje clave en la regulación del estado de ánimo. ¿Qué significa esto en humanos? Aunque los resultados son prometedores, es importante aclarar que el estudio se realizó en animales. Esto significa que aún no se puede confirmar el mismo efecto en personas. Los expertos señalan que el ayuno intermitente puede tener beneficios metabólicos en algunos casos, pero no es una estrategia universal ni adecuada para todos. Precauciones importantes Antes de adoptar este tipo de patrones de alimentación, se recomienda considerar: Estado de salud general Edad y nivel de actividad física Posibles trastornos alimentarios Supervisión profesional en caso de condiciones médicas Una línea de investigación en crecimiento El estudio refuerza la idea de que la alimentación no solo influye en el cuerpo, sino también en el cerebro. Sin embargo, la evidencia en humanos aún es limitada y se necesitan más ensayos clínicos para confirmar estos efectos. Por ahora, el ayuno intermitente sigue siendo una herramienta potencial, pero no una recomendación generalizada para la salud mental. Te puede interesar:  8 hábitos para evitar la indigestión

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8 hábitos para evitar la indigestión

La indigestión no suele tener una sola causa. En la mayoría de los casos aparece por la combinación de comidas pesadas, porciones grandes, consumo de grasa, alcohol y hábitos como comer rápido o acostarse justo después de cenar. Estos son 8 hábitos simples que pueden ayudar a prevenirla. 1. Comer más despacio Masticar bien los alimentos facilita la digestión y reduce la sensación de pesadez. 2. Controlar las porciones Comer en exceso sobrecarga el estómago y aumenta el riesgo de malestar después de las comidas. 3. Evitar comidas muy grasas por la noche Las grasas ralentizan la digestión y pueden provocar hinchazón o acidez. 4. No acostarse después de comer Lo ideal es esperar entre 2 y 3 horas antes de recostarse para evitar el reflujo. 5. Reducir el alcohol El alcohol irrita el sistema digestivo y puede empeorar los síntomas de indigestión. 6. No comer con prisa o estrés Comer apurado o bajo presión altera la digestión y favorece molestias gástricas. 7. Identificar alimentos que caen mal Cada persona tiene sensibilidades distintas: picantes, fritos, gaseosas o lácteos pueden ser desencadenantes. 8. Mantener una hidratación adecuada El agua ayuda al proceso digestivo y favorece el funcionamiento intestinal. La indigestión suele ser más un problema de hábitos que de un solo alimento. Ajustar la forma en que comes puede marcar una gran diferencia en cómo te sientes después de cada comida. Te puede interesar:  ¿Cuáles son los alimentos que más se contaminan al caer al suelo?

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¿Cuáles son los alimentos que más se contaminan al caer al suelo?

La creencia de que un alimento puede comerse sin riesgo si se recoge antes de cinco segundos de haber caído al suelo no tiene respaldo científico. Expertos señalan que las bacterias y otros microorganismos pueden adherirse prácticamente de forma inmediata al entrar en contacto con una superficie contaminada. La contaminación ocurre al instante Investigadores han comprobado que el tiempo influye en la cantidad de microbios transferidos, pero el contacto inicial es suficiente para que ocurra la contaminación. En otras palabras, recoger un alimento rápidamente no garantiza que esté libre de bacterias. El riesgo depende también de factores como la limpieza de la superficie, la humedad del alimento y la presencia de microorganismos en el entorno. Los alimentos húmedos son los más vulnerables Los estudios indican que los alimentos con mayor contenido de humedad tienden a contaminarse con más facilidad porque permiten una mejor transferencia de bacterias. Entre los productos con mayor riesgo se encuentran: Frutas recién cortadas. Sandía y melón. Quesos blandos. Carnes cocidas. Pastas y alimentos húmedos. Por el contrario, alimentos secos como galletas, pan tostado o frutos secos suelen recoger menos microorganismos, aunque no están exentos de contaminación. La superficie también importa No es lo mismo que un alimento caiga sobre una mesa limpia que sobre el piso de una cocina, un baño o un espacio público. Las superficies con mayor presencia de suciedad, humedad o residuos orgánicos favorecen la supervivencia y transferencia de bacterias. Además, materiales como alfombras, baldosas o madera pueden comportarse de manera diferente en cuanto a la cantidad de microorganismos que transfieren. Más allá de los cinco segundos Los especialistas recomiendan evaluar el estado del alimento y el lugar donde cayó antes de consumirlo. Si la superficie es desconocida o potencialmente contaminada, la opción más segura es desecharlo. La llamada «regla de los cinco segundos» sigue siendo uno de los mitos más populares sobre seguridad alimentaria, pero la evidencia científica demuestra que los microbios no necesitan esperar para adherirse a los alimentos. Te puede interesar:  10 beneficios de las uvas respaldados por la ciencia

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10 beneficios de las uvas respaldados por la ciencia

Las uvas no solo son una fruta dulce y refrescante. Diversas investigaciones han demostrado que su consumo regular aporta compuestos antioxidantes, vitaminas y minerales que pueden contribuir a la salud cardiovascular, metabólica e inmunológica. A continuación, algunos de los beneficios más destacados respaldados por la evidencia científica. 1. Protegen la salud del corazón Las uvas contienen polifenoles, especialmente resveratrol y flavonoides, que ayudan a mejorar la función de los vasos sanguíneos y favorecen una circulación saludable. 2. Ayudan a controlar la presión arterial Gracias a su contenido de potasio y antioxidantes, pueden contribuir a mantener niveles adecuados de presión arterial y reducir factores de riesgo cardiovascular. 3. Combaten el estrés oxidativo Sus antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas asociadas con el envejecimiento celular y diversas enfermedades crónicas. 4. Fortalecen el sistema inmunológico Aportan vitamina C y otros compuestos bioactivos que favorecen las defensas naturales del organismo. 5. Contribuyen a la salud cerebral Algunos estudios sugieren que los polifenoles presentes en las uvas pueden favorecer la memoria, la concentración y la función cognitiva. 6. Favorecen el control de la glucosa Aunque contienen azúcares naturales, ciertos compuestos de las uvas pueden ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa. 7. Apoyan la salud digestiva Su contenido de agua y fibra favorece el tránsito intestinal y contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. 8. Benefician la salud ocular Las uvas contienen antioxidantes que pueden ayudar a proteger la retina y reducir el daño celular asociado al envejecimiento de los ojos. 9. Ayudan a reducir la inflamación Los polifenoles presentes en esta fruta poseen propiedades antiinflamatorias que podrían disminuir procesos inflamatorios crónicos relacionados con diversas enfermedades. 10. Pueden contribuir a una vida más saludable El consumo habitual de frutas ricas en antioxidantes, como las uvas, se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y otros trastornos crónicos. Un alimento sencillo con grandes beneficios Los especialistas recomiendan incluir frutas variadas dentro de una alimentación equilibrada. En el caso de las uvas, su combinación de antioxidantes, vitaminas, minerales y compuestos vegetales las convierte en una opción nutritiva que puede aportar múltiples beneficios para la salud cuando se consume con moderación y como parte de una dieta saludable. Te puede interesar:  El jugo que podría ayudar a reducir la presión arterial

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El jugo que podría ayudar a reducir la presión arterial

Tomar una taza diaria de jugo de remolacha (betabel o beetroot) podría contribuir a reducir la presión arterial en personas con hipertensión, según investigaciones recientes. Los estudios han encontrado que su consumo regular ayuda a disminuir la presión arterial sistólica —el número más alto de la medición— sin que el organismo desarrolle tolerancia al efecto con el tiempo. (PubMed) ¿Por qué funciona? La remolacha es rica en nitratos naturales, compuestos que el cuerpo transforma en óxido nítrico. Esta sustancia ayuda a relajar y dilatar los vasos sanguíneos, facilitando el flujo de la sangre y reduciendo la presión sobre las arterias. (EatingWell) Una revisión de ensayos clínicos encontró que el consumo diario de jugo de remolacha puede reducir la presión arterial sistólica en aproximadamente 5 mmHg en personas con hipertensión. (PubMed) Beneficios que se mantienen Uno de los hallazgos más destacados es que el efecto se mantiene con el consumo continuo. Los investigadores no encontraron evidencia de que el cuerpo se adapte al punto de perder los beneficios, algo que sí ocurre con algunas sustancias. (PubMed) Además, el jugo de remolacha aporta antioxidantes y potasio, nutrientes que favorecen la salud cardiovascular y ayudan a combatir la inflamación. (EatingWell) No reemplaza el tratamiento médico Los especialistas aclaran que esta bebida no debe considerarse un sustituto de los medicamentos ni de los hábitos saludables recomendados para controlar la hipertensión. Su mejor uso es como complemento de una alimentación equilibrada, ejercicio regular y seguimiento médico. (Prevention) Para quienes buscan una forma natural de apoyar la salud del corazón, incluir una taza de jugo de remolacha en la rutina matutina podría ser una alternativa sencilla y respaldada por la evidencia científica. (PubMed) Te puede interesar:  Cuatro señales que podrían indicar un déficit de proteína

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Cuatro señales que podrían indicar un déficit de proteína

La proteína es un nutriente esencial para mantener la masa muscular, reparar tejidos y producir hormonas y enzimas. Cuando el organismo no recibe la cantidad suficiente, pueden aparecer síntomas que muchas veces pasan desapercibidos o se confunden con otros problemas de salud. Nutricionistas advierten que identificar estas señales a tiempo puede ayudar a corregir el déficit antes de que afecte el bienestar general. 1. Cansancio constante y falta de energía Sentirse agotado durante gran parte del día, incluso después de descansar adecuadamente, puede estar relacionado con una ingesta insuficiente de proteínas. Este nutriente es fundamental para el funcionamiento de los músculos y para mantener estables los niveles de energía. 2. Pérdida de masa muscular Uno de los signos más evidentes es la disminución progresiva de la fuerza y la masa muscular. Cuando el cuerpo no recibe suficiente proteína, puede comenzar a utilizar el tejido muscular como fuente de aminoácidos para cumplir funciones vitales. 3. Mayor sensación de hambre Las proteínas generan saciedad durante más tiempo que otros nutrientes. Por ello, una alimentación baja en proteína puede provocar hambre frecuente, antojos y la necesidad de comer entre comidas. 4. Cabello y uñas más frágiles El cabello y las uñas están compuestos en gran parte por proteínas. Su debilitamiento, crecimiento lento o mayor tendencia a romperse pueden ser señales de que el organismo no está obteniendo los nutrientes necesarios. ¿Cómo revertir el déficit? Los especialistas recomiendan comenzar desde el desayuno incorporando fuentes de proteína de calidad como huevos, yogur griego, leche, queso, frutos secos o legumbres. También sugieren distribuir el consumo de proteínas a lo largo del día para favorecer su aprovechamiento por parte del organismo. Mantener una alimentación equilibrada y consultar con un profesional de la salud ante síntomas persistentes es clave para evitar complicaciones y conservar una buena salud muscular y metabólica. Te puede interesar:  ¿Para qué sirve el agua enriquecida?, según los expertos

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¿Para qué sirve el agua enriquecida?, según los expertos

Las llamadas “aguas enriquecidas” se han convertido en una de las bebidas más populares en redes sociales. Promocionadas como una alternativa más saludable a los refrescos tradicionales, estas bebidas contienen ingredientes adicionales como vitaminas, minerales, electrolitos, cafeína, proteínas o extractos vegetales. Sin embargo, especialistas advierten que no siempre son tan beneficiosas como parecen y que su consumo excesivo puede tener efectos no deseados. ¿Qué es el agua enriquecida? Se trata de agua a la que se le añaden compuestos destinados a ofrecer beneficios específicos para la salud o el rendimiento físico. Algunas están diseñadas para mejorar la hidratación, mientras que otras prometen aumentar la energía, fortalecer el sistema inmunológico o favorecer la recuperación después del ejercicio. También suelen incorporar saborizantes naturales o artificiales para hacerlas más atractivas al consumidor. No todas son iguales Los expertos señalan que la composición varía considerablemente entre marcas. Algunas contienen cantidades moderadas de vitaminas y minerales, mientras que otras incluyen azúcares añadidos, edulcorantes, cafeína o ingredientes estimulantes. Por ello, recomiendan revisar cuidadosamente la etiqueta nutricional antes de consumirlas de forma habitual. Los posibles efectos secundarios Aunque muchas personas pueden consumirlas sin inconvenientes, un exceso de ciertos ingredientes podría generar efectos no deseados. Entre ellos se encuentran: Exceso de vitaminas o minerales cuando se combinan con suplementos alimenticios. Aumento de la ingesta de azúcar en algunas versiones comerciales. Nerviosismo, insomnio o palpitaciones en bebidas que contienen cafeína. Molestias digestivas en personas sensibles a determinados aditivos o edulcorantes. ¿Son necesarias? Para la mayoría de las personas sanas, los especialistas coinciden en que el agua común sigue siendo la mejor opción para mantenerse hidratado. Las aguas enriquecidas pueden ser útiles en situaciones específicas, como actividades físicas intensas o necesidades nutricionales concretas, pero no reemplazan una alimentación equilibrada. La popularidad de estas bebidas en redes sociales ha impulsado su consumo, pero los expertos recomiendan no dejarse llevar únicamente por las tendencias y evaluar si realmente aportan un beneficio necesario para cada persona. Te puede interesar:  Demencia y Alzheimer: ¿cuál es la diferencia?

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Teletrabajo, sedentarismo y largas jornadas frente a pantallas disparan problemas de columna en Ecuador

La mala postura afecta la salud del trabajador (Fotos: rrss) Sentarse frente a una computadora durante 8 o más horas al día, se ha convertido en una práctica habitual para miles de ecuatorianos. Sin embargo, detrás de esta nueva dinámica laboral crece un problema de salud silencioso: el aumento de los trastornos de columna y del dolor lumbar, en personas cada vez más jóvenes. LEER TAMBIÉN: 10 beneficios comprobados de la col para la salud Alarma La Organización Mundial de la Salud (OMS), identifica al dolor lumbar como la principal causa de discapacidad en el mundo, y estima que más de 568 millones de personas conviven actualmente con esta condición. Mientras, estudios realizados en Ecuador evidencian que los trastornos musculoesqueléticos se han convertido en una de las principales afecciones relacionadas con el trabajo, y una causa recurrente de ausentismo laboral. De acuerdo con una investigación desarrollada por la Universidad de Las Américas (UDLA), el 55,5% de trabajadores operativos evaluados, reportó dolor lumbar durante el último año. Asimismo, un estudio realizado por la Universidad Regional Autónoma de Los Andes (UNIANDES), encontró que el 76,9% de los trabajadores presentó molestias dorsales o lumbares, mientras que los trastornos musculoesqueléticos representaron el 13,2% de las causas de ausentismo laboral registradas, evidenciando el impacto de estas afecciones en la productividad y el bienestar de los colaboradores. Al descubierto en citas médicas Para el Dr. Andrés Goitia, especialista en traumatología y patologías de columna, estas cifras reflejan una realidad que se observa diariamente en los consultorios médicos. «Hace algunos años la mayoría de problemas degenerativos de columna se presentaban en pacientes de mayor edad. Hoy recibimos personas de entre 25 y 40 años con dolores crónicos, contracturas recurrentes, hernias discales tempranas y limitaciones funcionales que afectan directamente su desempeño laboral y calidad de vida. Estamos frente a una problemática que ya no distingue edades y que está impactando a la población económicamente activa del país», explica. La expansión del teletrabajo y los modelos híbridos transformó la manera de trabajar, pero también incrementó los factores de riesgo para la salud musculoesquelética. Mesas improvisadas, sillas sin soporte ergonómico, jornadas prolongadas sin pausas activas y el uso constante de dispositivos electrónicos, generan una sobrecarga progresiva sobre la columna vertebral. El Dr. Goitia recomienda acudir a una valoración médica cuando se presenten señales como: Dolor persistente por más de dos semanas. Dolor que se irradia hacia glúteos o piernas. Hormigueo o pérdida de sensibilidad en extremidades. Debilidad muscular o dificultad para caminar. Dolor que interfiere con el sueño o las actividades cotidianas. Episodios recurrentes que afectan el rendimiento laboral.

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Demencia y Alzheimer: ¿cuál es la diferencia?

Aunque muchas personas utilizan los términos demencia y Alzheimer como si fueran sinónimos, en realidad no significan lo mismo. Conocer sus diferencias es clave para detectar síntomas a tiempo, acceder a un diagnóstico adecuado y mejorar la calidad de vida de quienes los padecen. La demencia no es una enfermedad específica, sino un conjunto de síntomas que afectan funciones cognitivas como la memoria, el razonamiento, el lenguaje y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Las personas con demencia pueden experimentar olvidos frecuentes, dificultades para resolver problemas, desorientación, cambios de comportamiento y problemas para comunicarse. Existen diferentes tipos de demencia y cada una tiene causas distintas. El Alzheimer es la causa más común de demencia. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que provoca la muerte progresiva de células cerebrales, afectando principalmente la memoria y otras capacidades cognitivas. Suele desarrollarse lentamente y empeorar con el tiempo. En las etapas iniciales, los olvidos pueden parecer leves, pero a medida que avanza la enfermedad pueden aparecer dificultades para reconocer personas, comunicarse o realizar tareas básicas. No toda demencia es Alzheimer Los especialistas señalan que una persona con Alzheimer tiene demencia, pero no todas las personas con demencia padecen Alzheimer. Entre otras formas de demencia se encuentran: Demencia vascular, relacionada con problemas en el flujo sanguíneo cerebral. Demencia con cuerpos de Lewy, asociada a alteraciones en determinadas proteínas cerebrales. Demencia frontotemporal, que afecta principalmente la conducta, la personalidad y el lenguaje. Cada una presenta características y tratamientos diferentes. La importancia del diagnóstico temprano Detectar de forma temprana los cambios en la memoria, la atención o el comportamiento permite iniciar tratamientos, terapias y estrategias que ayudan a retrasar el deterioro y mantener la autonomía durante más tiempo. Los expertos recomiendan consultar con un profesional de la salud cuando los olvidos o las dificultades cognitivas comienzan a interferir con las actividades diarias. Comprender la diferencia entre demencia y Alzheimer ayuda a derribar mitos y a promover una atención más adecuada para millones de personas y sus familias. Te puede interesar:  Cerrar aplicaciones en iPhone no ahorra batería: esto explica Apple

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Correr rápido no siempre es correr mejor

Empezar a correr suele venir acompañado de entusiasmo. Muchas personas salen a la calle con la idea de que cuanto más rápido corran, mejores serán los resultados. Sin embargo, para los principiantes, correr siempre a máxima velocidad puede convertirse en uno de los errores más frecuentes. El problema no está en la velocidad en sí, sino en usarla sin preparación. Cuando una persona recién empieza, su sistema cardiovascular puede adaptarse relativamente rápido, pero los músculos, tendones, articulaciones y huesos necesitan más tiempo. Si la intensidad aumenta demasiado pronto, aparece el riesgo de dolor, fatiga persistente o lesiones por sobrecarga. Estudios sobre corredores recreativos señalan que las lesiones son frecuentes en este grupo, especialmente cuando hay cambios bruscos en la carga de entrenamiento. Una revisión publicada en la literatura científica encontró que una proporción importante de corredores sufre lesiones cada año, muchas de ellas relacionadas con sobreuso en rodillas, tobillos, pies o piernas. Por eso, cada vez más entrenadores y especialistas recomiendan organizar las sesiones por zonas de frecuencia cardíaca. Este método permite diferenciar entre entrenamientos suaves, moderados e intensos, evitando que todas las salidas se conviertan en un esfuerzo máximo. La zona suave, conocida muchas veces como zona 2, permite correr a un ritmo cómodo, en el que todavía se puede conversar. Aunque puede parecer poco exigente, es clave para construir resistencia, mejorar la capacidad aeróbica y enseñar al cuerpo a usar mejor la energía. En cambio, las zonas de alta intensidad deben usarse con moderación. Son útiles para mejorar velocidad y rendimiento, pero requieren recuperación y no deberían dominar el entrenamiento de una persona que recién empieza. Una regla práctica es aumentar poco a poco la duración o distancia, evitar cambios bruscos y alternar días de carrera con descanso o ejercicios de fuerza. También ayuda caminar durante la sesión si la frecuencia cardíaca sube demasiado. Correr bien no significa terminar destruido. Para un principiante, el progreso más seguro suele venir de la constancia: correr más lento, respirar mejor, recuperarse adecuadamente y dejar que el cuerpo se adapte. Te puede interesar:  El arándano, que es rico en antioxidantes, va ganando terreno en la salud intestinal

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Seis alimentos que los nutricionistas recomiendan para reducir la hinchazón abdominal

La hinchazón abdominal es uno de los malestares digestivos más comunes. Puede aparecer después de comer, durante cambios hormonales o por hábitos cotidianos como comer demasiado rápido, tomar bebidas gaseosas, consumir mucho sodio o no beber suficiente agua. De acuerdo con Cleveland Clinic, una de las claves para aliviar la hinchazón es mantener una buena hidratación y consumir alimentos con fibra, ya que el estreñimiento y la acumulación de gases suelen estar detrás de esa sensación de abdomen inflamado. (Cleveland Clinic) Estos son seis alimentos y bebidas que nutricionistas suelen recomendar para aliviar la hinchazón leve: 1. Té verde El té verde aporta antioxidantes y una pequeña cantidad de cafeína, lo que puede ayudar a estimular la digestión en algunas personas. También se lo asocia con efectos antiinflamatorios, aunque no debe verse como una solución inmediata para todos los casos. 2. Agua con limón El limón no “desinflama” por sí solo, pero agregarlo al agua puede hacer más fácil mantener una buena hidratación. Tomar suficiente líquido ayuda al tránsito intestinal y puede aliviar la hinchazón relacionada con estreñimiento. 3. Semillas de hinojo El hinojo se usa tradicionalmente para reducir gases y molestias digestivas. Puede consumirse en infusión o en pequeñas cantidades después de comer. Su efecto puede variar según cada persona. 4. Piña La piña contiene bromelina, una enzima que participa en la digestión de proteínas. Por eso suele recomendarse como parte de una comida ligera, especialmente cuando la hinchazón aparece después de comidas pesadas. 5. Apio El apio tiene alto contenido de agua y aporta fibra. Además, puede ayudar a equilibrar la ingesta de líquidos cuando el abdomen se siente pesado por retención o exceso de sodio. 6. Espinaca La espinaca contiene potasio y magnesio, minerales que ayudan al equilibrio de líquidos en el organismo. También aporta fibra, que favorece el tránsito intestinal cuando se consume dentro de una dieta equilibrada. Aunque estos alimentos pueden ayudar, no todos funcionan igual para todas las personas. Mayo Clinic advierte que algunos alimentos ricos en fibra también pueden producir gases, por lo que conviene introducirlos poco a poco y observar la tolerancia individual. (Mayo Clinic) Si la hinchazón es persistente, dolorosa, aparece con pérdida de peso, vómitos, diarrea frecuente, sangre en las heces o cambios importantes en el hábito intestinal, lo recomendable es acudir a un profesional de salud. Te puede interesar: El arándano, que es rico en antioxidantes, va ganando terreno en la salud intestinal

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El arándano, que es rico en antioxidantes, va ganando terreno en la salud intestinal

El açaí (arándano), una pequeña baya morada originaria de la Amazonía, se ha convertido en uno de los alimentos más mencionados cuando se habla de antioxidantes, microbiota y control de la glucosa. Aunque durante años fue presentado como un “superalimento”, los especialistas advierten que su valor real está en su composición nutricional y no en promesas milagrosas. La doctora Sara Marín Berbell, especialista en microbiota, ha destacado que el açaí contiene polifenoles, compuestos vegetales que pueden actuar como antioxidantes y que, además, podrían favorecer un entorno intestinal más saludable. Según la experta, estos polifenoles pueden generar un efecto interesante cuando se combinan con alimentos probióticos, como kéfir o yogur natural, porque ayudan a alimentar y fortalecer la microbiota. ¿Qué contiene el arándano? El açaí también llama la atención por su bajo contenido de azúcar cuando se consume en versiones puras, sin jarabes ni endulzantes añadidos. Esto lo diferencia de muchos bowls comerciales que, aunque se venden como saludables, pueden tener grandes cantidades de miel, granola azucarada, siropes o frutas en exceso. Desde el punto de vista nutricional, el açaí aporta antocianinas, flavonoides, fibra y grasas saludables. Estos compuestos están relacionados con la protección frente al estrés oxidativo, un proceso que participa en el envejecimiento celular y en distintas enfermedades metabólicas. Algunas investigaciones también han explorado su posible efecto sobre la respuesta de glucosa después de comer. En estudios pequeños, el consumo de pulpa de açaí se ha asociado con mejoras en ciertos marcadores metabólicos, aunque los expertos insisten en que todavía se necesitan más estudios amplios para confirmar estos beneficios en la población general. La forma de consumirlo es clave. La mejor opción es elegir pulpa de açaí 100% o productos sin azúcar añadido. Puede mezclarse con kéfir, yogur natural, frutos secos o semillas para convertirlo en una preparación más equilibrada. En cambio, si se consume con siropes, leche condensada o toppings dulces, pierde buena parte de su ventaja nutricional. En resumen, el açaí puede ser un aliado interesante para la salud intestinal y metabólica, especialmente por su aporte de polifenoles y su bajo impacto glucémico. Pero no debe verse como una cura ni como un alimento mágico: funciona mejor dentro de una dieta variada, rica en fibra, vegetales, proteínas de calidad y alimentos fermentados. Te puede interesar:  Ocho alimentos avalados por la ciencia para proteger la memoria

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Ocho alimentos avalados por la ciencia para proteger la memoria

La salud cerebral no depende únicamente de la edad o la genética. Cada vez más investigaciones señalan que la alimentación es uno de los factores modificables que puede influir en la memoria, la concentración y el riesgo de deterioro cognitivo. Cleveland Clinic destaca que patrones como la dieta MIND, una combinación de la dieta mediterránea y la dieta DASH, se asocian con beneficios para el cerebro. Este estilo de alimentación prioriza productos frescos, granos integrales, grasas saludables y alimentos ricos en antioxidantes, mientras limita el consumo de frituras, comida rápida, dulces, mantequilla y carnes rojas en exceso. Estos son ocho alimentos que la ciencia relaciona con una mejor salud cerebral: 1. Verduras de hoja verde Espinaca, acelga, kale, lechuga romana y otras hojas verdes aportan vitamina K, folato, luteína y antioxidantes. Su consumo frecuente se ha relacionado con menor deterioro cognitivo en adultos mayores. 2. Frutos rojos Arándanos, fresas, moras y frambuesas contienen flavonoides y antocianinas, compuestos antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación. La dieta MIND los destaca como una de las frutas más favorables para el cerebro. 3. Pescado azul Salmón, sardina, atún, trucha y caballa son fuentes de omega-3, grasas saludables que participan en la estructura de las células cerebrales y en procesos antiinflamatorios. La evidencia los vincula con mejor salud cardiovascular y cerebral. 4. Nueces y frutos secos Nueces, almendras y pistachos aportan grasas insaturadas, vitamina E y antioxidantes. Estos nutrientes ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo y forman parte de los patrones alimentarios asociados con mejor envejecimiento cognitivo. 5. Legumbres Lentejas, fréjoles, garbanzos y arvejas entregan fibra, proteína vegetal y vitaminas del grupo B. Además, ayudan a mantener más estable la glucosa, un factor importante porque la salud metabólica también influye en el cerebro. 6. Granos integrales Avena, arroz integral, quinoa, cebada y pan integral aportan fibra y energía de absorción más lenta. Esto ayuda a mantener niveles más estables de azúcar en sangre y favorece la salud vascular, clave para el funcionamiento cerebral. 7. Aceite de oliva El aceite de oliva, especialmente el extra virgen, es una de las bases de la dieta mediterránea. Sus grasas monoinsaturadas y polifenoles se asocian con menor inflamación y mejor salud cardiovascular, dos factores relacionados con la protección cerebral. 8. Aves como pollo o pavo La dieta MIND incluye aves como fuente de proteína magra. A diferencia de carnes procesadas o con alto contenido de grasa saturada, el pollo o pavo pueden formar parte de una alimentación cardioprotectora y equilibrada. Aunque estos alimentos pueden apoyar la salud del cerebro, los especialistas advierten que no funcionan de manera aislada. El mayor beneficio aparece cuando forman parte de una rutina sostenida que incluya ejercicio, buen descanso, control de presión arterial, manejo del estrés y reducción de ultraprocesados. En conclusión, comer mejor no garantiza evitar la demencia, pero sí puede ayudar a reducir riesgos y proteger la memoria con el paso de los años. Te puede interesar: Hábitos que pueden mejorar la circulación y aliviar molestias en las piernas

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Hábitos que pueden mejorar la circulación y aliviar molestias en las piernas

La circulación sanguínea es clave para que el cuerpo reciba oxígeno y nutrientes. Cuando el flujo de sangre no es adecuado, algunas personas pueden sentir piernas cansadas, hinchazón, hormigueo, dolor al caminar o sensación de frío en pies y manos. Aunque estos síntomas no siempre indican una enfermedad grave, sí conviene prestarles atención si se repiten o empeoran. Puntos clave para favorecer la circulación Especialistas de Cleveland Clinic señalan que uno de los hábitos más importantes para favorecer la circulación es mantenerse activo. No se trata de correr maratones, sino de caminar, moverse durante el día, evitar pasar muchas horas sentado o de pie y realizar ejercicios de bajo impacto. El movimiento de los músculos de las piernas ayuda a que la sangre regrese con más facilidad hacia el corazón. Otro punto clave es cuidar la alimentación. Una dieta saludable para el corazón, rica en vegetales, frutas, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables, puede ayudar a controlar factores que afectan los vasos sanguíneos, como la presión alta, el colesterol elevado y el exceso de peso. También se recomienda reducir el consumo de sal, porque puede favorecer la retención de líquidos y empeorar la hinchazón. Elevar las piernas también puede aliviar la sensación de pesadez. Cuando se colocan por encima del nivel de la cadera, o idealmente por encima del corazón, la gravedad ayuda al retorno de la sangre y puede disminuir la acumulación de líquido en las extremidades. En algunos casos, el uso de medias de compresión puede ser útil para reducir dolor e inflamación, especialmente en personas con várices o insuficiencia venosa. Sin embargo, no deben usarse sin orientación médica si existen enfermedades como insuficiencia cardíaca, trombosis venosa profunda o enfermedad arterial periférica. Dejar de fumar es otra medida fundamental. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y dificulta el paso de la sangre, además de favorecer la inflamación y el daño de las arterias. Por eso, abandonar el tabaco y evitar otros productos con nicotina puede marcar una diferencia importante en la salud cardiovascular. También ayuda mantenerse hidratado, usar calzado cómodo, no cruzar las piernas por largos periodos y hacer pausas activas durante la jornada. Pequeños movimientos como levantar los talones, flexionar los tobillos o caminar unos minutos pueden activar la circulación en las piernas. La recomendación final es no normalizar las molestias persistentes. Si el dolor, la hinchazón, el frío, el hormigueo o los cambios de color en la piel aparecen con frecuencia, lo mejor es consultar con un profesional de salud para descartar problemas como várices, enfermedad arterial periférica, trombosis, diabetes o alteraciones en la presión arterial. Te puede interesar:  10 beneficios comprobados de la col para la salud

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10 beneficios comprobados de la col para la salud

El repollo suele pasar desapercibido en la cocina, pero es uno de los vegetales más completos, económicos y versátiles. Bajo en calorías y rico en fibra, vitamina C, vitamina K, antioxidantes y minerales, este alimento forma parte de la familia de las crucíferas, junto con el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas. Según especialistas de Cleveland Clinic, una taza de repollo crudo picado aporta apenas unas 22 calorías, pero entrega una buena cantidad de vitamina C, vitamina K y fibra, nutrientes clave para el sistema inmune, la digestión y la salud cardiovascular. Entre sus principales beneficios está su efecto antiinflamatorio. El repollo, especialmente el morado, contiene antocianinas, antioxidantes que ayudan a combatir el daño celular y podrían reducir procesos inflamatorios asociados con enfermedades crónicas. También favorece la digestión gracias a su fibra, que ayuda al tránsito intestinal y alimenta bacterias beneficiosas del intestino. Cuando se consume fermentado, como en chucrut o kimchi, puede sumar compuestos útiles para la microbiota intestinal. Otro punto importante es su aporte al corazón. Su contenido de potasio puede ayudar a regular la presión arterial, mientras que la fibra y los fitoesteroles contribuyen a controlar el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”. El repollo también ayuda a generar sensación de saciedad, lo que puede ser útil dentro de una alimentación equilibrada para controlar el peso. Además, la vitamina C favorece la producción de colágeno, fortalece las defensas y mejora la absorción de hierro de origen vegetal. Por su alto contenido de vitamina K, este vegetal también participa en la salud ósea y en la coagulación normal de la sangre. A esto se suma la presencia de glucosinolatos, compuestos naturales de las crucíferas que han sido estudiados por su posible papel protector frente al daño celular. En resumen, los 10 beneficios más destacados del repollo son: ayuda a reducir la inflamación, fortalece el sistema inmune, mejora la digestión, cuida la microbiota, favorece la saciedad, apoya la salud del corazón, contribuye a regular la presión arterial, ayuda a controlar el colesterol, protege los huesos y aporta compuestos estudiados por su posible efecto protector celular. Eso sí, no se trata de un alimento milagroso. Consumido en exceso puede causar gases, hinchazón o molestias digestivas. Además, quienes toman anticoagulantes o tienen problemas de tiroides deben consultar con un médico antes de hacer cambios importantes en su dieta. Cleveland Clinic destaca que una taza de repollo crudo picado tiene unas 22 calorías y aporta vitamina C, vitamina K, fibra y potasio; también señala beneficios potenciales sobre inflamación, digestión, presión arterial, colesterol y salud ósea. (Cleveland Clinic) El Instituto Nacional del Cáncer explica que las crucíferas, incluido el repollo, contienen glucosinolatos que se transforman en compuestos bioactivos, aunque la evidencia en humanos sobre reducción de riesgo de cáncer sigue siendo mixta. (cancer.gov) Te puede interesar: La vitamina que podría ayudar a proteger la memoria en adultos mayores

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La vitamina que podría ayudar a proteger la memoria en adultos mayores

La alimentación también juega un papel importante en la salud del cerebro, especialmente con el paso de los años. Un reciente estudio japonés volvió a poner la atención sobre una vitamina poco mencionada cuando se habla de memoria: la vitamina K. Aunque es más conocida por su función en la coagulación de la sangre y la salud de los huesos, nuevas investigaciones sugieren que esta vitamina también podría estar relacionada con el buen funcionamiento cerebral. En adultos mayores, niveles bajos de vitamina K se han asociado con mayor riesgo de dificultades cognitivas, como problemas de orientación, cálculo y lenguaje. La forma que más interés ha generado es la vitamina K2, en especial la menaquinona-4, una variante presente en el organismo y vinculada a procesos de protección neuronal. Investigadores en Japón también han estudiado compuestos derivados de esta vitamina que podrían estimular la formación de nuevas neuronas, un hallazgo prometedor para futuras terapias contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Sin embargo, los expertos advierten que todavía no se trata de una cura ni de una recomendación para tomar suplementos sin control médico. La mejor forma de cuidar los niveles de vitamina K es a través de la alimentación. Esta vitamina se encuentra en verduras de hoja verde como espinaca, kale, lechuga, brócoli y coles de Bruselas. También está presente en alimentos fermentados como el natto, muy consumido en Japón, además de pequeñas cantidades en queso, huevos y algunos productos de origen animal. En resumen, la vitamina K aparece cada vez más como una aliada potencial del cerebro envejecido. No reemplaza el ejercicio, el sueño, el control de enfermedades ni una dieta equilibrada, pero sí refuerza una idea clave: para cuidar la memoria, también hay que cuidar lo que ponemos en el plato. Dato importante: quienes toman anticoagulantes como warfarina no deben cambiar de golpe su consumo de vitamina K ni tomar suplementos sin consultar, porque puede interferir con el tratamiento. Te puede interesar:  Lácteos e inflamación: lo que dice la evidencia más reciente

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